La Serenata nº 6 para dos pequeñas orquestas o Serenata Nocturna KV 239, es una obra escrita por Mozart en 1776, durante su último período en su ciudad natal. Fue compuesta como «música de entretenimiento», posiblemente para alguna reunión de carácter social. En ella se hacen patentes la frescura y elegancia del salzburgués a través del virtuoso diálogo entre cuarteto solista y tutti, recreado en formas y melodías de inmediato efecto que hoy en día siguen cautivando por su frescura, su amable combinación de gracia, elegancia y picardía.
Sus tiempos son:
1. Marcia (Maestoso)
2. Menuetto – Trio
3. Rondeau (Allegretto - Adagio - Allegro)
Primera orquesta: Violín primero, Violín segundo, Viola y Contrabajo
Segunda orquesta: Violín primero, Violín segundo, Viola, Violonchelo y Timbales.
A mediados de la década de los 1770, la familia Mozart poseía una posición estable y reputada en Salzburgo. En 1773 se habían mudado a una casa más grande y confortable. Su círculo de amistades no sólo se componía de músicos locales sino que incluía respetables señores de profesiones diversas. Hasta se podría decir que más allá de las relaciones profesionales, gozaban de cierto roce con la aristocracia y nobleza local. Sin embargo, el ambicioso Leopold no confiaba en la ciudad. Por un lado, no sentía por parte de ésta el trato privilegiado que quería para sí mismo. Por otro lado, el prometedor futuro que preveía para su talentoso hijo Wolfgang, parecía perderse en el limitado horizonte de esa sociedad de provincias. Por último, es verdad que para ambos tampoco resultaba nada estimulante estar al servicio del mal encarado arzobispo Colloredo.
De ahí la necesidad de los viajes continuados de aquella época: a Viena, a París, a Manheim... a donde quiera que fuera con tal que el joven Wolfgang se colocara al servicio de una buen patrón, en algún centro musical que le permitiera alcanzar la fama y admiración que al padre siempre se le negó. Pero lo único que consiguió Leopold con su ansiosa vanidad, fue que el arrogante Colloredo retuviera su salario una y otra vez a causa de sus frecuentes ausencias.
Seguramente tales retenciones eran sobrellevadas gracias la intensa actividad musical en actos privados en los que participaban. El joven Mozart tenía frecuentes encargos de los nobles locales. Una de las familias con que mejor relación laboral y personal tenían los Mozart, era la del comerciante y burgomaestre de la ciudad, el Señor Siegmund Haffner. De esta relación nacerían algunas de las páginas más vivaces y mejor logradas del genio de Salzburgo.
El 22 de julio de 1776, la hija del burgués, la señorita Elisabeth Haffner contrajo nupcias con el digno y noble señor F. Xavier Späth. Algunos días posteriores al evento, escribiría en su diario Joachim Ferdinand von Schiedenhofen (1747-1823): “después de cenar fuimos agasajados con un concierto de bodas que el Joven Señor Haffner organizó para su hermana Liserl. La música estuvo a cargo de Mozart y tuvo lugar en el jardín Loreto de sus aposentos”.
Schiedenhofen se refería al hijo barón del burgomaestre, el joven Sigmund para quien años más tarde Mozart compondría la célebre Sinfonía K. 385 para celebrar la concesión del título nobiliario que lo convirtió en ”von Imbachhausen”. Este precioso regalo de bodas trasciende con mucho el aspecto funcional que le dio origen. En efecto, tanto por su orquestación, duración, así como por la calidad general de su factura, la obra tiene proporciones monumentales. La orquesta está compuesta por una sección de cuerdas que incluía violas, violines y un violín a solo; los alientos se integraban a su vez por una doble dotación de flautas, oboes, fagotes, cornos y trompetas. Una plantilla sumamente rica que superaba con mucho la paleta orquestal que el maestro salburgués venía empleando incluso en las sinfonías de aquellos años.
Resalta así mismo el interesante trabajo especulativo que Mozart realiza en esta partitura sobre los géneros musicales de su tiempo. En ella, mezcla estilos, recurre a la hibridación de géneros, introduce variantes distintas del mismo tipo de danza, injerta diversos formatos sinfónicos y de concierto, etc. Según la tradición, la ejecución de una serenata debía estar enmarcada entre dos marchas. Mozart compuso para la ocasión también una marcha en Re mayor que conocemos ahora con el número de catálogo K. 249. La noche de marras fue interpretada como preludio a la propia serenata por los mismos músicos a excepción de las flautas que descansan en este movimiento.
La serenata propiamente consta de ocho movimientos los cuales incluyen nada menos que tres minuetos de carácter sumamente variado y un concierto para violín intercalado.El segundo movimiento, Andante, está escrito a manera de lied, con una melodía sumamente cantabile de una dulzura e intimidad tal, que parecen ocultar la naturaleza social de la celebración para el que fue concebida la pieza para producir un ambiente íntimo y refinado.
Les Dissonances
I. Allegro
II. Romanza: Andante
III. Menuetto: Allegretto
IV. Rondo: Allegro
La Serenata para cuerdas en Sol mayor K 525, más conocida como Eine Kleine Nachtmusik (Una pequeña serenata nocturna), es una de las composiciones más populares de Wolfgang Amadeus Mozart. Está fechada en Viena el 10 de Agosto de 1787, coincidiendo con el período de la composición de su ópera Don Giovanni. Sin embargo, no se sabe para quién o por qué la compuso Mozart .
Originalmente constaba de cinco movimientos, de los que sólo se han se han conservado cuatro. Su instrumentación es la de un pequeño conjunto de cámara: dos violines, viola, violonchelo y un contrabajo opcional.
El movimiento inicial es un Allegro de sonata, cuyo primer tema tiene un carácter ascendente muy pronunciado. El segundo tema, más gracioso, está escrito en Re mayor, es decir en la dominante de la tonalidad principal de Sol mayor. La exposición se cierra en Re mayor y tiene repetición. El desarrollo comienza en Re mayor y pasa por Re menor y Do mayor hasta que se asienta en Sol mayor para pasar así desembocar en la recapitulación, repetición de la exposición pero ya con ambos temas en la misma clave.
El segundo movimiento es una Romanza. Está marcado como Andante para que contraste por su lentitud con el movimiento anterior. Su forma es de Sección de rondó, similar a la forma rondó de sonata, en cinco partes (La-Si-La-Do-La). El primer tema (La) es gracioso y lírico. El segundo (Si) es más rítmico que el primero. El retorno del primer tema (La) es seguido de la presentación del tercero, de carácter más oscuro y grave que los dos anteriores. Después de una sección en Do menor, reaparece el primer tema (La) para terminar así el movimiento. La clave está en Do mayor, subdominante de la tonalidad principal de Sol mayor.
El tercer movimiento es un Minueto con su Trío (La-Si-La). De carácter bailable, está escrito en la tónica y es bastante rápido, con un tempo de Allegretto. Comienza con el Minueto (La), al que sigue el Trío (Si), para terminar la repetición abreviada del Minueto (La). La coda lleva a la tónica.
El cuarto y último movimiento también está en forma de sonata. Durante la exposición alternan sus dos temas. En el desarrollo se modula a través de varias claves para terminar en Sol menor. Ambos temas vuelven en la recapitulación y todo termina en la coda, en la cual se recuerda el primer tema.
El quinto movimiento (¿o Segundo?)
En su catálogo personal, Mozart incluyó la obra dispuesta en cinco movimientos. El segundo movimiento de su listado original, un minueto con su trío, se pensaba perdido, pero hace poco el musicólogo Alfred Einstein ha sugerido, sin embargo, que el minueto de la Sonata para Piano K.498a, es en realidad el movimiento perdido. Así, se han efectuado algunas grabaciones en las que se incluye tal pieza, pero aun no hay pruebas definitivas de que Alfred Einstein esté en lo correcto.
La popularidad y el encanto de esta pieza han provocado que sea empleada con frecuencia en publicidad, anuncios de televisión, películas y videojuegos (Mario Bros Arcade, Los Simpsons, etc.)
De los tres citados, el Divertimento en Re mayor, K. 136 es sin duda el más conocido. Esta obra consta de tres movimientos, según el esquema de sinfonía "a la italiana" rápido - lento - rápido (Allegro - Andante - Presto). En los dos movimientos exteriores, lo más destacado es el virtuosismo que Mozart exige a los violines principales, de modo que en ocasiones se percibe casi como una parte solista de una obra concertante.
Eugenio Oneguin es una ópera de Piotr Illich Chaikovski (1840 - 1893), dividida en tres actos. El libreto es del propio compositor y K.S. Shilovski, basado en un poema de Alexandr Pushkin del mismo título. Tiene una duración de dos horas y media. El estreno tuvo lugar el 29 de marzo de 1879 en el Teatro Mali de Moscú, pequeño teatro del Colegio Imperial y fue representada por un grupo de estudiantes. El estreno público tuvo lugar el 24 de abril de 1881 en el teatro Bolshoi de Moscú.
En el Acto III, Onegin, que ha estado viajando largo tiempo por el extranjero, reaparece en un salón de San Petersburgo en el que se celebra un baile. Está sonando una cautivadora polonesa, fragmento que se ha hecho célebre por su frecuente interpretación en las salas de concierto, fuera de su contexto operístico.

La obra de W.A. Mozart para violín, violonchelo y piano ocupa, en el conjunto de su obra camerística, un espacio más reducido que la compuesta para el resto de formaciones, hecho que se ha atribuido a que el violonchelo (o su antecesor, el bajo de viola), a finales del siglo XVIII, desempeñaba aún un papel subordinado al instrumento principal, violín, piano o incluso clarinete y otros, lo que hace que esta composición de trío con violonchelo, donde el equilibrio protagonista de los instrumentos es particularmente comprometido, no fuera la más requerida de la época. El bajo, representado por los antecesores del violonchelo, no fue sustituido por el protagonismo de este instrumento en las formaciones de cámara hasta muy avanzado el siglo, y quizás precisamente a partir de las aportaciones de Mozart a esta modalidad camerística.
De esta forma, la composición en trío con violonchelo en la obra mozartiana y la participación plena de este instrumento en los diálogos instrumentales de composiciones como la hoy interpretada, con un equilibrio en el reparto que lo sitúan por primera vez en plano de absoluta igualdad con los demás componentes de la formación, representan para este instrumento el despunte de su papel en el soporte melódico de la obra y su emancipación instrumental definitiva, frente al papel subordinado al que se le venía relegando, como soporte bajo de la composición.
El Trío K.542 (Allegro – Andante grazioso - Allegro) fue compuesto en 1.788, durante un periodo de residencia de Mozart en Viena, tres años antes de la muerte del autor. De esta época son las sinfonías 543, 550 y la Júpiter, siendo igualmente coetánea del estreno de la ópera Don Giovanni, lo que da muestra de la profusión creativa del genio salzburgués y sitúa a ésta (y aún otras obras de cámara para quinteto), en el momento de su máxima producción creativa.
La presente grabación corre a cargo de unos intérpretes que entienden muy inteligentemente las características de los pentagramas. Los tres músicos aparecen aquí magníficamente ensamblados. El violín de Anne-Sophie Mutter es todo finura, elegancia y sabor de un clasicismo lleno de aromas y especias refinadas. Líneas rectas y aquilatadas a las que hacen contrapunto sus dos colaboradores, André Previn –entonces esposo de la alemana– desde el piano y el joven David Müller-Schott al violonchelo.
La condición de Joseph Haydn en aquella inmóvil y sofocante sociedad del Ancien Régime, prácticamente como un siervo más al servicio del Príncipe Esterházy, le imponía, entre otras muchas obligaciones, componer a requerimiento de sus patronos. Además, según contrato, sus criaturas artísticas serían propiedad exclusiva de los Esterházy. En su obligado retiro dorado fue desgranando, con fertilidad sobrecogedora, obras maestras en todos los géneros musicales.
Pese a estar físicamente separado del mundo, Haydn era una toda una celebridad en Europa. Su música se apreciaba mucho y, desde hacía años, sus admiradores coetáneos habían hecho caso omiso de la prohibición principesca de divulgar su música sin su nihil obstat. Excepto unos pocos encargos oficiales, fue profusamente copiada y publicada por doquier sin su consentimiento. Los derechos de autor estaban en pañales.
Sólo al final de su carrera, su vida dio un giro inesperado. Al morir un año después de la Revolución francesa su principal empleador, el príncipe Nikolaus, le sucede su hijo Antal que profesaba escaso interés por los asuntos filarmónicos, por lo que no dudó en licenciar a todos los músicos que su padre, gran melómano, tenía contratados.
De regreso a Viena, el desempleado compositor estuvo sopesando qué hacer. Muchas cortes europeas le pretendieron. El que más cerca estuvo de firmar un contrato con el afable y pulcro Haydn fue Fernando IV de Nápoles pero, ante la perspectiva de un empleo seguro y sin riesgos, se entrometió el violinista y empresario Johann Peter Salomon, radicado en Londres. Éste le propuso una aventura: realizar una gira de conciertos por Inglaterra.
El casi sexagenario Haydn, de origen humilde, sin haber visto nunca antes el mar y falto de toda experiencia en un mundo de profesiones liberales ajeno a la tutela aristocrática, accedió a la propuesta de aquel dinámico representante para sorpresa de sus allegados.
El 2 de enero de 1791 Haydn desembarcó en Londres, conglomerado urbano vasto y cosmopolita que cambió su vida. Era la ciudad más bulliciosa del momento. La actividad de una burguesía local evolucionada la hizo un lugar en que todo lo reclamado por la gente se convertía en negocio. La música no fue excepción. Muchos músicos acudieron allí al calor de las oportunidades empresariales que se presentaban. Un hijo de Bach, Johann Christian, había organizado allí junto a un compatriota la primera sociedad privada moderna de conciertos.
Durante su estancia en Londres Haydn participó en abarrotados conciertos (de pago) en las diversas sociedades de conciertos que competían entre sí en las salas de la Hannover Square, en el King’s Theatre o en el Pantheon Theatre. Se le concedió el doctorado por la Universidad de Oxford y tuvo tiempo de tomar –en su escaso tiempo libre– clases de inglés.
Uno de los resultados de esa estancia en la capital británica es la Sinfonía nº 94, llamada 'La sorpresa' por el inesperado encargo del citado empresario Johann Peter Salomon. Esta obra es la segunda de las doce que son denominadas Sinfonías 'Londres' (93-104).
La música de Haydn suele contener algunas bromas y su Sinfonía nº 94 incluye la que probablemente sea la más famosa de todas: un acorde en fortísimo que sigue a la exposición del tema en las variaciones del segundo movimiento (Andante), que después continúa con su normal desarrollo sin que vuelva a aprecer el efecto.
En 1886 Camile Saint-Saëns escribió una divertida obra instrumental sobre animales en la que aparecen caracterizados leones, gallinas, tortugas, canguros, burros y varios más. El compositor planteó la música como broma para un día de carnaval, así que tiene toques de buen humor por aquí y por allá, como se puede ver y escuchar en este vídeo.
Saint-Saëns era un músico bastante serio de carácter, por lo que prohibió que esta obra humorística se editara mientras él vivía, con excepción de una sola pieza: “El cisne”; sin embargo, al morir dejó escrito en su testamento que “El carnaval de los animales” podía ser impreso por sus editores habituales. Tal vez debamos preguntarnos si Saint-Saëns se imaginaba que precisamente esta obra se convertiría más tarde en la más popular de todas las que escribió.
“El carnaval de los animales, Gran fantasía zoológica” es una obra compuesta por catorce pequeñas piezas. Excepto la última, todas tienen nombres de animales y la música los evoca. Hay que aclarar que el título de una de ellas no es precisamente un animal, pero Saint-Saëns hizo una broma poniendo a los pianistas entre la fauna de esta obra.
Otra de las bromas de “El carnaval de los animales” es que Saint-Saëns tomó prestada música de otros compositores y la puso en un contexto muy distinto del original. Así podremos en "Fósiles" desde una cita de la "Danza macabra" del propio Saint-Saëns, así como dos canciones infantiles, "J'ai du bon tabac" y "Ah ! vous dirai-je, Maman" hasta el aria de Rosina de "El barbero de Sevilla".
Para tocar esta fantasía zoológica se necesitan once músicos; en las primeras trece se combinan algunos de ellos en pequeños grupos, y sólo en la última pieza tocan todos juntos. Los instrumentos requeridos son: Flauta, Flautín, Clarinete, Armónica de cristal, Xilófono , 2 pianos, 2 violines, Viola, Violonchelo y Contrabajo.
La Sonata para piano nº 11 en La mayor, K 331 de Wolfgang Amadeus Mozart consta de tres movimientos:
1. Andante grazioso (Tema con seis variaciones)
2. Menuetto (Minué y trío)
3. Rondo Alla Turca: Allegretto.
No se sabe a ciencia cierta cuándo y dónde la compuso Mozart. Se cree que fue en Viena o Salzburgo alrededor de 1783, aunque también es probable que fuera en París, 1778.
El último movimiento de la sonata, Rondo Alla Turca, es tan popular que suele escucharse por separado. La música del citado movimiento imita el sonido de las bandas de Jenízaros, que estaban muy de moda en la Viena de la época. Otras piezas musicales del momento imitaron también la música turca, incluida la ópera del mismo Mozart Die Entführung aus dem Serail (El Rapto en el Serrallo, K 384).
El término "rondó" deriva del francés rondeau. Tanto en poesía como en música el rondó está basado en la repetición. Un rondó es un movimiento, generalmente de tiempo vivo y de carácter alegre, que presenta de entrada un tema o frase que va a reaparecer, tal cual, al final del fragmento y otras veces a lo largo de él, mientras que entre cada dos apariciones de este frase o tema principal se inserta otro nuevo y distinto. El tema, conocido como estribillo o ritornello, alterna con secciones o estrofas de contraste. Aunque inicialmente, el Rondó constaba de tres repeticiones, Mozart fijó su estructura con arreglo a la fórmula de cuatro repeticiones del estribillo. La fórmula por secciones del rondó final de la Sonata "alla Turca" es:
a b c b a b, es decir que consta únicamente de tres repeticiones y, como suele ser habitual, lleva además una coda o cola conclusiva.
Aunque también se han compuesto algunas obras en un solo movimiento con forma de rondó (el propio Mozart, Saint-Saëns, Roussel, Richard Strauss...), éste es utilizado con bastante frecuencia no sólo como final de sonatas, sino también de sinfonías, conciertos, etc.
Prokofiev conoció al empresario de los Ballets Rusos, Sergei Diaghilev (1872-1929), durante un viaje a Londres en 1914. Éste le encargó la música para un ballet sobre temas del antiguo paganismo ruso. El compositor se puso a trabajar inspirado en temas de la mitología escita. La obra que resultó de ello recibió el nombre de "Ala y Lolly", siendo rechazada por el empresario ruso al considerarla muy "revolucionaria", demasiado próxima al estilo del por aquella época "moderno" Stravinsky y es que, claro está, aun escocían las heridas abiertas con ocasión del estreno de La Consagración de la Primavera. Prokofiev finalmente decidió darle la forma de suite, que es como se interpreta actualmente, con el número de opus 20.
La Suite Escita está cargada de pasajes violentos y visiones fantasmagóricas. La obra termina en un “crescendo” que evoca la salida del sol. La lectura de Gergiev es puro salvajismo. Se muestra muy cuidadoso con los instrumentos de metal y la gran "artillería" de percusión que requiere esta partitura, ya que son los instrumentos que llevan la voz cantante. No juega, como hace Abbado, con las sutilezas tímbricas. Gergiev va a la raíz rusa de las obras, a la raíz de esa leyenda "bárbara". Una lectura muy clara y contundente... quizás demasiado.