No
es tarea fácil abordar obras que por sus grandes dificultades técnicas,
como las infrecuentes Variaciones Op. 35 (Estudios) de Brahms pueden
llegar a abrumar al auditorio antes que constituir un incentivo
auditivo atrayente.
Consideradas "diabólicas" por pianistas de
la época como Clara Schumann o el musicólogo James Huneker, que además
de advertir sobre los problemas técnicos que encerraban se refirió a
otros de naturaleza "espiritual", que exigía "poseer dedos de acero, un
corazón de lava hirviente y el coraje de un león", todo un breviario de
requerimientos que mantiene intacta -aún hoy- la contagiosa vitalidad
de Brahms, en todo contraria al efectismo. Estas intrincadas
variaciones que alternan las más variadas fórmulas técnicas, no impiden
el vuelo interpretativo. Diríase que Brahms las compuso con miras a una
superación no sólo técnica y virtuosística, sino de otro nivel.
Es
típico de Brahms delinear conclusiones contrapuntísticas en base a una
armonía muy sofisticada, en la cual el bajo es un elemento motívico y
temático más que una línea de soporte. Esta técnica no sólo la emplea
en las propias Variaciones, sino que también la usa de manera muy
sofisticada y disimulada en obras de toda índole.
Desde el mismo momento en el que Oscar Wilde escribe su tragedia en un acto "Salomé" en 1896, la obra se convierte en piedra de escándalo. La sociedad puritana inglesa y los paísescatólicos europeos se niegan a estrenar la obra debido a su atrevimiento. Por ello, hade esperar hasta verla estrenada en Alemania, sin ningún tipo de prejuicio.
Es dicho estreno está presente RichardStrauss, que al ver la representación decide llevar el texto de Wilde a laópera. El tema escabroso, las formas sexuales de la protagonista, la profundizacióny mutación de un tema colateral de los Evangelios, son en opinión de Strauss unmaterial sublime para una obra de fin de siglo, por ello encarga las oportunasmodificaciones al poeta Hugo von Hoffmannsthal, con el fin de hacerla apta para su estreno.
La sociedad puritana, en principio, no la recibió bien, perohubo con el tiempo de doblegarse a la riqueza y categoría musical de la obraque se constituye como una de las joyas musicales del expresionismo alemán.
En la escena final de "Salomé"Herodes, el Tetrarca de Judea, está obsesionado por su hijastra y le pide que baile para él. Salomé que nunca lo había hecho, se decide y finalmente baila ante él la danza de los siete velos hasta quedardesnuda. Herodes, extasiado por la contemplación, le dice que puedepedir lo que quiera, que le será concedido.
Aunque las formas pianísticas tradicionales como la Sonata, la Variación y la Fuga mantuvieron su vigencia para los compositores posteriores a Beethoven, en el s. XIX, como consecuencia de la irrupción del Romanticismo, surgen una serie de piezas musicales libres y concisas que se designan con nuevos nombres. Ciertamente, las febriles reacciones personales ante el amor y la naturaleza parecían más proclives a expresarse por medio de piezas breves que al abrigo de otras de mayor extensión. La predilección de Schubert por estas pequeñas y cortas formas musicales, concebidas para ser interpretadas en informales y amistosas veladas, está justificada por su impresionante talento e inspiración para escribir canciones desde muy temprana edad aunque, posiblemente, también por el hecho de no ser un virtuoso del piano, que obstaculizaba sus posibilidades de triunfar en las salas de concierto convencionales.
La denominación de Impromptu deriva del latín "in promptu" que significa estar dispuesto, y por lo tanto se trata de un concepto musical muy cercano a la improvisación (del latín "ex improviso", o sea sin preparación). En efecto es el carácter espontáneo y la inspiración inmediata, es decir casi improvisada, lo que define acertadamente el Impromptu que, no obstante, requiere una concepción melódica propia, a la vez concisa y rigurosa.
Cuando en 1827 Schubert retorna a la música para piano crea dos colecciones de Impromptus en cuatro movimientos, descubriendo un nuevo género que, aunando su inspiración lírica y su personal y profunda reflexión musical, incorpora definitivamente el arte a un género hasta entonces patrimonio de compositores triviales. La primera serie, terminada en el otoño de 1827, fue aceptada por un editor que publicó tan sólo dos fragmentos, un año después con el opus 90, nº 1 y 2 (los restantes, nº 3 y 4, fueron editados posteriormente, en 1850). El segundo grupo de Impromptus, inicialmente designados como opus 101, fue finalizado en diciembre de 1827, aunque no se publicó hasta once años después de la prematura muerte del compositor como opus 142.
La aparente simplicidad y humilde mansedumbre de estas obras, en las que el compositor parece eludir cualquier ambición de brillantez superflua del piano, ha confundido a muchos de los mayores virtuosos del instrumento, pues verdaderamente su interpretación exige una notable capacidad de comprensión del universo poético de Schubert y una combinación especial de delicadeza, espiritualidad e inteligencia musical.
La naturaleza profunda del estilo pianístico de Schubert hace que sus Impromptus, renunciando a cualquier ambición descriptiva, se alimenten exclusivamente de la riqueza de sus ideas musicales y de la genial explotación de los recursos armónicos del piano logrando, al margen de la originalidad de cada uno de ellos, una unidad temática y un conjunto armoniosamente articulado que rememora la estructura de la Sonata.
La caja o redoblante es un instrumento típico militar que acompaña a la orquesta enmomentos que coinciden con marchas o tiempos muy rítmicos y marcados. Su sonido es vibrante, obliga a prestar atención.
La caja es un cilindro de metal con dos membranas paralelas, que pertenece al grupo que se conoce vulgarmente como de los tambores. La caja es, en realidad, un tambor pequeño. Dispone de unas cuerdas metálicas, llamadas bordones, en contacto con su membrana inferior que aumentan su resonancia y hacen menos seco su sonido. Los bordones llevan acoplado un sistema por el que pueden ponerse o no en contacto con el parche.
La caja se toca con baquetas de madera. Su sonido es indeterminado: no produce notas de altura definida porque de sus dos membranas sólo se afina una.
Helga Schmidt con Mehta y Padrissa en el Palau de Les Arts valenciano
El conjunto sinfónico valenciano consolida su primacía con Mehta
AGUSTÍ FANCELLI
EL PAÍS - Valencia - 28/06/2009
El
apoyo prestado por maestros de la talla de Lorin Maazel y Zubin Mehta y
la dirección artística de Helga Schmidt han llevado al éxito a la
Orquesta Sinfónica de la Comunidad Valenciana.
"Lo
que diga Doña Helga". Es la frase más repetida en el Palau de las Arts
Reina Sofía. Helga Schmidt (Viena, 1941), intendente y directora
artística, es el epicentro del gran seísmo que busca convertir a
Valencia en una ciudad lírica de primera referencia. Curiosamente, en
el departamento de prensa no tienen una biografía suya. Se la han
pedido muchas veces, pero Doña Helga, como la llaman los cerca de 300
empleados que trabajan en la casa, siempre tiene alguna urgencia que
atender antes de decidirse a redactarla.
Estos días tienen lugar las últimas representaciones de El anillo del nibelungo,
de Richard Wagner, que se ha programado en dos ciclos, dirigidos por
Zubin Mehta con la producción de La Fura dels Baus, sección Carlus
Padrissa. Un tour de force con el que Doña Helga ha visto
culminado el "sueño" que tuvo nueve años atrás, cuando le fue ofrecido
ponerse al frente del nuevo auditorio. Ya entonces puso como condición
formar una orquesta de primer nivel. Para ella, ése fue siempre el
pilar principal en que debía sustentarse todo el contenido artístico
del futurista edificio de Santiago Calatrava, clavado en el antiguo
lecho del Turia. Pero para ello necesitaba dinero. De lo contrario no
iba a haber trato.
El dinero se lo dio la Presidencia de la
Generalitat valenciana. Abundante, para lo que son los parámetros
españoles: 32 millones de euros para montar la primera temporada
(2006-2007), que se redujeron a 29 en la segunda y a 24 en esta
tercera. Era la condición sine qua nonpara fichar a primeras
batutas que simbolizaran mediáticamente la apuesta valenciana por la
lírica de calidad. El resto lo pondrían la agenda y la capacidad de
seducción de Doña Helga.
¿De dónde venía esa agenda maravillosa?
Por supuesto de cuando fue directora artística del Covent Garden de
Londres, por donde pasaron todos los grandes, Carlos Kleiber incluido,
de quien conserva recuerdos entrañables, como el abrigo de Alban Berg
que su viuda le regaló con motivo del estreno de Wozzeck. En
realidad, esa agenda la llevaba en el bolsillo desde niña, sin ser
consciente de su utilidad futura. Su padre, director de orquesta y
pianista, había sido asistente de Fürtwangler en La flauta mágica
que montó en Salzburgo, con decorados de Oskar Kokoschka, a mitad de la
década de los cincuenta. La casa de verano de los Schmidt en la ciudad
natal de Mozart era frecuentada, entre otros, por Bruno Walter, Otto
Klemperer y Karl Böhm ("solía jugar a cartas con mi padre, yo le
llamaba Onkel [tío] Karl. Más tarde propicié su debut en Covent
Garden"). No sorprende que con semejantes antecedentes, Doña Helga, con
apenas 22 años, fuera asistente de Der Gott (Dios), el
mismísimo Karajan. De manera que cuando Doña Helga llamó a Lorin Maazel
para proponerle que fuera titular de una orquesta que no existía en un
auditorio por inaugurar, se puso al teléfono. "Le convencí con el
argumento de que, desde niño, lo había hecho prácticamente todo en
música
[violinista, director, compositor], salvo formar una
orquesta. Me contestó que eso exigía tiempo, pero que lo haría si le
aseguraba el respaldo económico".
El respaldo económico lo tuvo;
tiempo, no mucho. Las audiciones para seleccionar a los músicos dieron
comienzo en Valencia en octubre de 2005, siguieron en Milán, Helsinki,
Nueva York y París. En total se presentaron 5.230 músicos, de entre los
que fueron seleccionados los 91 de la actual plantilla. El debut
oficial de la Orquestra de la Comunitat Valenciana tuvo lugar tres años
después, el 8 de octubre de 2006, y el debut operístico unos días
después, el 25, cuando estrenó Fidelio. Pero el podio no lo
ocupó Maazel, sino otra perla de la agenda de Doña Helga, también
fichada para la causa: Zubin Mehta (con contrato hasta 2014; Maazel
acaba de renovar por dos años, hasta 2011). Se trata pues de una
orquesta con dos padres. Madre es sabido que no puede haber más que una.
"Desde aquel Fidelio
percibí que Valencia tenía hambre de música", cuenta Mehta en un
descanso de ensayo. "Empezamos sin llenar el aforo, pero ahora para los
dos ciclos del anillo se han agotado las localidades. Ha empezado a
captarse público internacional. Además, contamos con la colaboración de
Plácido Domingo, que desarrolla un trabajo enorme por la música en este
país". Más que interrumpirle durante la pausa, a Mehta conviene
observarle durante un ensayo con la orquesta. Hablando todas las
lenguas -los 91 profesores proceden de 28 países, 23 de ellos son
españoles-, se le escucha pedir contención al conjunto porque "al crescendo le queda todavía un largo camino por recorrer", o a los metales que bajen el volumen ("¡It's still too loud!") y "oscurezcan" el sonido, o a los violines que saquen un pasaje "espressivo, ma non vibrato". La excelencia exige un trabajo minucioso. Luego todo eso se reflejará en La valquiria: en la calidad de los violonchelos en pianissimo
creando la sofocante atmósfera de los welsungos, en el estallido
tímbrico de la primavera de Sigmund (¡gran Plácido!) o en el brillo de
los metales anunciando el Walhalla.
Pero a Doña Helga le quedaba
aún una pata por resolver: poner ese presupuesto y su no menos
maravillosa agenda al servicio del "evento único". La tetralogía
wagneriana es una apuesta de riesgo para un teatro con sólo tres
temporadas a cuestas, pero, de salir bien, es garantía de hito. "Desde
2000 le daba vueltas a una producción con el Maggio
[el festival
al que está vinculado Mehta] dirigida escénicamente por La Fura dels
Baus. Se lo propuse a Padrissa y viajamos a Florencia, donde Mehta se
mostró entusiasmado".
Padrissa ha confesado que por la época
conocía muy poco la summa wagneriana. Se tiró de cabeza a estudiarla,
utilizando varias versiones, entre ellas la de Chérau / Boulez que
subrepticiamente Doña Helga le había hecho llegar, cabe concluir que no
tanto para que tomara de ella alguna referencia estética, sino
justamente por su carácter de hito del Bayreuth de los años 70. "Lo
único que sugerí a Padrissa es que dejara mucho espacio libre en
escena, en este espacio extraordinario diseñado por Calatrava". En
cierto modo, Doña Helga le estaba pidiendo al director escénico un
regreso a la dramaturgia de la luz de Wieland Wagner. Pero Padrissa
calaría el simbolismo en su particular mundo tecnológico, ayudado por
las cuidadas filmaciones de Franc Aleu.
Se podrán poner a esta
operación las objeciones que se quieran. Hay, desde luego, en todo esto
un cierto tufo de florentinismo, de manejo alegre del talonario cuando
los tiempos demandan más bien contención del gasto, de búsqueda sin
descanso del gran titular. El presidente valenciano, Francisco Camps,
no engañó cuando dijo que el Palau de les Arts iba a incluir a Valencia
en el escenario de las grandes producciones. Para eso llamó a Doña
Helga: para que allí se hiciera lo que ella dijera. Nadie discute lo
que dice Doña Helga. Acaso ahí esté su límite.
Orquesta Barroca de Ámsterdam Ton Koopman, director
Con el término Suite (del francés suite: sucesión o secuencia),
se denomina a una obra integrada por una sucesión de danzas. Estas
danzas, en origen bailables, son estilizadas hasta un nivel artístico y
utilizadas por la música instrumental; la danza y la música vocal,
junto con la variación y la improvisación, constituyen las dos raíces
de la música instrumental. La Suite tiene su origen en las parejas de
danzas contrastantes en tempo y carácter. Ya en la Edad Media algunas
danzas (las llamadas danzas pareadas) constaban de dos miembros
contrastados, pero será en el Barroco cuando la Suite adopte su forma
característica: sucesión de danzas de distintos tempos y caracteres que
suelen estar vinculadas por el uso de una misma tonalidad. Hay una
serie de danzas que suelen aparecer emparejadas en casi todas las
suites barrocas: allemande-courante contrastadas por zarabanda y giga.
A estas danzas se sumaban otras a gusto del compositor como gavota,
minué, polonesa, bourrée. Y otras libres, no relacionadas con ninguna
danza, pero que mantenían el carácter danzable; este sería el caso de
esta Badinerie, que dado su carácter no podía encajar en otra forma que
no fuera la de la, hasta cierto punto, anárquica Suite.
La trompeta tiene una boquilla en forma de copa que se continúa con un tubo cilíndrico de metal, doblado sobre sí mismo varias veces. Antes de rematarse en su extremo por un pabellón, el tubo sufre un ensanchamiento progresivo. El sonido se produce al soplar en la boquilla, por vibración de los labio saplicados en ella.
La trompeta actual suele tener tres pistones, que se encargan de canalizar el aire a través de tubos accesorios de diferentes longitudes. De esta forma se consigue la afinación cromática del instrumento, cuya tesitura se extiende en un intervalo de dos octavas y media (Fa sostenido a Do).
Como la mayoría de los instrumentos de viento, la trompeta surge en épocas prehistóricas. La trompeta y la corneta son casi tan antiguas como la flauta, que pasa por ser el instrumento más antiguo de todos. Ambas han debido derivar del cuerno de buey, empleado en sus orígenes como trompa de caza.
ElMuseo Británico o el de Nápoles cuentan con trompetas de bronce de la época egipcia y romana. En el Numantino de Soria se conservan algunas trompetas de factura ibérica, hechas de barro cocido, tanto rectas como curvadas. También son frecuentes las representaciones del instrumento en pinturas antiquísimas, sobre todo en Egipto.
El descubrimiento de los metales, en especial del bronce, proporcionó nuevas posibilidades a estos instrumentos que sufrieron diversas evoluciones hasta la época del Imperio Romano. Tras la caída de Roma, la trompeta prácticamente desaparece hasta la época de las Cruzadas, en la que los ejércitos cristianosl a utilizaban para impresionar al enemigo.
Hacia1300 la trompeta primitiva (buisine), recta y alargada, fue desplazada por una versión más corta. En el s. XV el instrumento se plegó en forma de S, y, en el XVI, se enrolló en forma de espiral. Con este aspecto, y construida en bronce o plata, se convirtió en el instrumento propio de las ceremonias.
La espectacularidad y brillantez de la trompeta pronto quedó asociada a los actos militares y los grandes fastos, por lo que se convirtió en el instrumento de los gobernantes. Gracias a ello, los trompeteros lograron un status social superior al resto de músicos profesionales.
Posteriores modificaciones lograron dulcificar el sonido de la trompeta a fin de introducirla en conjuntos instrumentales. Dado que la trompeta sólo podía producir los armónicos de su nota fundamental, recibió el nombre de trompeta natural. La verdadera revolución para la trompeta llegó en 1818, cuando Stölzel y Blühmel patentaron el mecanismo de pistones. El nuevo modelo, que sufrió reticencias en los primeros tiempos por parte de los músicos, es el que actualmente se emplea en la orquesta.
La trompeta moderna incorpora tres llaves o tres pistones. Como se ha dicho, su tubo es cilíndrico en el inicio, aunque adquiere forma cónica en su extremo final. El instrumento más habitual en la orquesta, afinado en Si bemol, tiene una extensión de tres octavas a partir del Fa3 sostenido. También se emplean modelos afinados en Do y en Re, aunque las obras de los compositores del Barroco, entre ellos Johann Sebastian Bach, requieren instrumentos afinados enFa, que poseen un sonido más agudo.
La trompeta tiene una voz muy estridente que fácilmente puede transformarse en vulgar. Es un instrumento técnicamente ágil, excepto en la ejecución de pasajes muy rápidos que originan evidentes problemas de respiración al intérprete.
Tamara Rojo y Jonathan Cope Royal Ballet of London
Manon
(1884), verdadero paradigma del ballet francés, se basa en "L’histoire
du chevalier des Grieux et de Manon Lescaut" del abbé Prévost
(Amsterdam, 1731) y es una de las adaptaciones más fieles al original
entre las existentes del mismo tema.
Se trata de la historia de
dos adolescentes –una atractiva muchacha destinada al convento y un
noble de provincias que se enamora perdidamente de ella– que huyen a
París, donde la cruda realidad pone al descubierto sus auténticos
caracteres: Manon, mujer ambiciosa que aspira por encima de todo al
lujo y a la comodidad, hasta llegar a la traición y la prostitución,
mientras Des Grieux, ingenuo y débil, cae en el juego de los tahúres y
la violencia. Lo que en la novela es la deportación a Louisiana de
Manon, donde muere en brazos de su amante arrepentido, se limita aquí
al intento de liberar a la muchacha por parte del noble en el muelle de
L’Havre, donde ella muere de fatiga.
Massenet consigue dar
realidad musical y color adecuado a los distintos grupos sociales y a
los variados ambientes de la joven Manon.
Personajes principales
Manon - Una joven coqueta amante del lujo y los placeres. Le Chevalier des Grieux - Un joven noble que se enamora desesperadamente de Manon, contra los deseos de su padre. Lescaut
- El primo de Manon, que tiene la responsabilidad de vigilarla, pero
pasa más tiempo en la mesa de juego con su siempre variable interés en
el amor. Georonte de Ravoir - Anciano y rico tesorero
La Sílfide fue estrenada en la Ópera de París el 12 de marzo de 1832,interpretando el papel principal Marie Taglioni, acompañada por JosephMazilier y Lisa Noblet. Se trata de uno de los ejemplos más famosos yrepresentativos del ballet romántico o ballet blanco. El libreto,original de Adolphe Nourrit, está inspirado en un cuento de CharlesNodier Trilby. La música es de Jean Schneitzhöffer y la coreografía deFilippo Taglioni.
El argumento de este ballet narra la historiade un joven escocés, James, amado por una sílfide a la que sólo élpuede ver. Pero James está prometido y, el día de su boda, la sílfidese apodera de la alianza de la novia y corre a esconderse en el bosque.James persigue a la sílfide por el bosque olvidándose de su prometida.Allí se encuentra con una vieja hechicera a la que él había denunciadotiempo atrás y que, deseosa de vengarse, le ofrece un velo con el que,según ella, podría capturar a la sílfide, pero ese velo está envenenadoy, al caer sobre la sílfide, provoca que ésta pierda sus alas y lavida. James, profundamente apenado vislumbra a lo lejos a su antiguanovia casándose con su rival.
Los directores de ópera son unos "arrogantes" y unos "abusones", clama e lbarítono Leo Nucci, 67 años y casi 3.000 representaciones a sus espaldas y, según dicen, el mejor "Rigoletto" de la historia, un papel que representará esta noche en el Teatro Real por 433 vez en sus 42 años de carrera.
"¡No se necesitan 'registi' -directores de escena- para el espectáculo más perfecto del mundo!", truena indignado el barítono en presencia de su esposa, la también soprano Adriana Anelli, en una entrevista concedida a Efe antes de la única función de las 18 programadas por el Real en la que cantará el papel del trágico bufón de la ópera de Verdi.
Quizá por eso, él, que el pasado jueves "arrasó" cantando ese papel en Pekín, es el único artista de los tres elencos dispuestos por el Real que no ha estado en el mes de ensayos que ha exigido la directora de escena, Monique Wagemakers, para cerciorarse de que todos sabían moverse con seguridad por la plataforma hidráulica que ha concebido.
"Hago lo que quiero", presume, y tiene "clarísimo" que la dirección que necesita su papel la pautó milimétricamente Verdi hace 158 años, por eso él se empeña en cantar con "joroba": "Rigoletto es un hombre horriblemente deforme y, si eso no se comprende, ni la historia, ni la música, que cada vez que él entra marca sus desacompasados pasos, tiene sentido".
"Es un abuso y una arrogancia apropiarse de la inteligencia de los otros, y eso es lo que hacen los directores", zanja.
Sostiene que está "loco" y también quienes dicen que él es el mejor "Rigoletto"porque, explica, él "sólo" sale al escenario y "es" el patético bufón.
Su carrera comenzó en 1967, dejó cuatro años de cantar y en 1973 la retomó y para "il ritorno" eligió A Coruña, donde hizo "I Paggliaci", luego fue "Simon Boccanegra" en Vigo, en Bilbao... vamos, resume, que su relación con España viene de largo, pero, curiosamente, nunca había cantado en el Teatro Real.
Sólo interpretará "Rigoletto" en el coliseo madrileño esta noche pero cuando le dijo "sí" al director artístico del Real, Antonio Moral, hace un par de años, aceptó hacerlo en cuatro funciones.
La culpa del "recorte", asume, es "toda suya" porque su problema "no es la voluntad, sino el tiempo" y siempre dice que "sí", sin saber si al final podrá.
No saldrá junto a Juan Diego Flórez, que decidió descolgarse del montaje porque cree que a su voz no le va bien cantar el duque de Mantua, pero él sólo echa de menos a un tenor: Alfredo Kraus, con el que cantó esta ópera en 1985, junto a su mujer.
"Alfredo era el arte, luego están los divos, pero él era el arte", sentencia, y recuerda que en su casa, sobre el piano, sólo hay tres fotografías: una de Von Karajan, otra de Solti, y una del matrimonio con Kraus.
Nucci es el único que ha cantadoRigoletto en todos los teatros importantes del mundo, y de las 432 veces que ya lo ha hecho destaca sólo dos: la primera, el 10 de mayo de1973, con su mujer, que estaba embarazada de seis meses de su única hija, Cinzia, y la última.
"La mejor siempre es la última, porque si no pienso así significará que me he instalado en la rutina y eso es la muerte de la ópera", opina.
En 1998 le dio un "verdaderoinfarto", y lo dice con una hondura en la voz que sobrecoge pero que nole ha hecho bajar nada el ritmo: "sólo se muere una vez y se vive cadaminuto", ríe, y se jacta de que está "en mejor forma vocal" que hace 30años.
Afirma que él no quiere "aparecer en la ventana" y prefiere estar "siempre detrás", pero eso no le impide tener contratos firmados con los mejores coliseos del mundo hasta 2013.
Finge sorprenderse cuando se le pregunta por qué hay tantos tenores y tan pocos barítonos y ahí también sentencia: "esa es una voz que se trabaja con la experiencia, con el conocimiento de la vida. Hay muchos que corren y eso es un delito", advierte rotundo.
Después
del paso en falso de "Edgar", la siguiente ópera de Puccini – "Manon
Lescaut" – fue un éxito extraordinario, quizás el mayor de su carrera.
Además, esta ópera sirvió de inicio en la colaboración con los
libretistas Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, quienes escribieron
después los libretos de las siguientes óperas de Puccini, las de más
fama:
La primera, "La Bohème" (basada en la novela de Henri
Murger Scènes de la vie de Bohème), es, quizás, su ópera más popular.
Entre las obras maestras del panorama operístico tardorromántico, "La
Bohème" es un ejemplo de síntesis dramatúrgica.
La siguiente
ópera, "Tosca", representa la incursión de Puccini en el melodrama
histórico. El tema, tomado de Victorien Sardou, puede recordar algunos
estereotipos de la ópera verista, pero las soluciones musicales
anticipan más bien, en particular en el segundo acto, el naciente
expresionismo musical.
La tercera ópera aludida es "Madama
Butterfly", basada en un drama de David Belasco, que es la primera
ópera exótica de Puccini. Su estreno en la Scala de Milán en 1904 fue
un solemne fiasco, probablemente en parte orquestado por sus críticos.
Sin embargo, después de algunas modificaciones, esta ópera obtuvo un
éxito clamoroso que ha durado hasta hoy.
Prelúdio (Introdução) Orquestra do Estado de Mato Grosso Leandro Carvalho, director
Heitor Villa-Lobos es reconocido por haber compuesto más de dos mil obras.
Muchas de ellas fueron experimentales, como Horizonte de
Nueva York, en la que colocó una foto de edificios altos sobre un
gráfico que luego transfirió a notación musical. Gran parte de su
producción es folclórica, como lo son las suites Bachianas Brasileiras,
compuestas entre 1930 y 1945.
Cada una de estas nueve piezas
utiliza un conjunto único y consta de dos a cuatro movimientos. El
primer movimiento generalmente lleva un título que recuerda a Bach,
como por ejemplo, Aria, Preludio, Fantasía o Toccata. Los movimientos
siguientes se refieren a formas populares brasileñas. Estas suites no son tanto una evocación de Bach a la manera
contemporánea, como un intento de transmitir el espíritu de Bach -que,
para Villa-Lobos, es el espíritu universal, un origen y un fin en sí
mismo- al alma de Brasil... Su admiración por Bach no lo ha conducido a
la imitación, sino a traducir su estilo en el idioma brasileño.
Dos
de las Bachianas Brasileiras emplean una orquesta de violonchelos.
Previamente el compositor había hecho unas transcripciones imaginativas
de fugas de El Clave Bien Temperado de Bach para conjunto de
violonchelos. A partir de esta empresa aprendió a asociar la música de
Bach con los timbres especiales de un grupo homogéneo de violonchelos.
Orquesta Filarmónica de Viena Leonard Bernstein, director
Bruckner
inscribió su nombre entre los de los grandes organistas y maestros de
capilla austriacos que tenían a su disposición soberbios instrumentos. Aunque
incomprendido como compositor durante buena parte de su vida siempre fue admirado como organista, hasta tal punto que frecuentemente
lo reclamaron a ciudades como París o Londres para que se pusiera al
teclado de los mejores instrumentos construidos en Europa, dejando
siempre constancia de la enorme distancia que existía entre su arte y
el de sus más avanzados contrincantes.
Excelente organista,
Bruckner destacó por su extraordinaria facilidad para realizar bellísimas
improvisaciones, aunque paradójicamente apenas escribió música para órgano. Durante los últimos treinta y cinco años de su vida
no escribió ninguna partitura para este instrumento, pero siempre concibió la
orquesta como un gran órgano, de forma que la totalidad de su música
fue compuesta pensando en el rey de los instrumentos.
Antón
Bruckner entendía la labor orquestal como expresión de su fe cristiana.
Acercarse a su obra suele provocar una peculiar evolución de los
sentimientos en el oyente, de tal manera que la curiosidad original se
va transformando en interés para despertar luego admiración e incluso
entusiasmo.
La Novena Sinfonía es una obra imbuida de una
insólita majestad, que el compositor, a modo de corolario de su propia
vida, dedicó a quien responsabilizaba de todos los bienes que había
recibido, «al buen Dios». Bruckner era consciente de que se le había
concedido un don y sólo podía utilizarlo para glorificar a Dios, como
inscribiría de su puño y letra al final de su Misa Coral para el Jueves
Santo: QAMDG (Todo a mayor gloria de Dios), o al finalizar su Te Deum
(Gracias Dios mío), del que solía hablar a sus amigos en un tono de
broma no exento de certeza: «Cuando muera, le presentaré esta obra y me
juzgará con misericordia».
Si Bruckner consideraba su obra
orquestal como la expresión de su fe, esta Novena Sinfonía se convierte
por derecho propio en la síntesis de esa fe, que constituyó el gran
pilar que sostuvo su vida. No en vano en ella se recogen temas de
sinfonías anteriores: de la Quinta, de la Séptima y de la Octava, así
como elementos procedentes de las misas en re menor y en fa menor.
Desde
el punto de vista formal, Bruckner despliega aquí un considerable
catálogo de innovaciones que, a través de sus trabajos descriptivos
sobre la obra, han permitido a los críticos y estudiosos configurar una
interminable catarata de calificativos. Pero la intención del
compositor no es sorprender con tecnicismos novedosos, sino inducir en
intérpretes y espectadores ese mismo atractivo que hizo de su vida una
experiencia fructífera, a pesar de sus continuos fracasos amorosos o de
los constantes ataques que recibió de algunos expertos y colegas de su
tiempo.
El primer movimiento “Solemne, misterioso”, como indica
el autor, está estructurado en forma sonata y va desplegando tres temas
que recrean la vida pública de Jesús. El primero de ellos aflora tras
dos o tres minutos de una introducción ascendente, hasta llegar a un
fortísimo de toda la orquesta, donde Bruckner plasma, con eficacia, la
emoción que sintieron los que se encontraron con Cristo, Juan y Andrés,
Simón de Cirene y Dimas el buen ladrón, Jairo, Mateo, el ciego de
nacimiento, la viuda de Nain, el centurión y Zaqueo, la samaritana y
tantos y tantos otros que sintieron en su corazón aquella mirada que
les abrazaba a pesar de sus límites, aquella mirada que les amaba tal
como eran.
El compositor se suma al grupo de los que andaban con
Él, se siente uno más de los que Le acompañaban por aquellas tierras y,
con una maestría contrapuntística extraordinaria, irá manejando
melodías que recrean para el oyente la misma sensación que debieron
experimentar, no sólo sus discípulos, sino todos los que le vieron.
Bruckner transcribe al pentagrama con una impresionante eficacia el
abrazo infinito de la mirada redentora de Cristo, porque es un abrazo
que él conoce muy bien, es un abrazo que él siente continuamente. Como
no podía ser de otra manera, el movimiento culmina con gran intensidad,
como tuvo que ser el momento en que Jesús volvía a su amigo Lázaro a la
vida. Esa intensidad que Bruckner experimentó y que repetidamente le
obligó a situarse ante el papel pautado para dejar constancia de ello.
El
segundo movimiento (en el vídeo) habla de dolor. Para muchos se trata
del Scherzo más terrorífico y descarnado de toda la historia de la
música. Incluso para algunos musicólogos evoca imágenes de un infierno
pleno de condenados retorciéndose entre las llamas, pero nada más lejos
de la realidad.
Comienza con un pizzicato que antecede a la
irrupción de toda la masa orquestal que, lejos de revestir los tintes
apocalípticos que algunos sugieren, trata de plasmar la angustia de
Cristo abandonado por el hombre. Durante estos tutti orquestales, no es
difícil para el espectador rememorar la oración en el huerto o
cualquier otra escena de la Pasión. Bruckner rememora aquí su propia
fragilidad y se siente uno más de los que Le han abandonado, uno más de
los que Le golpean. Sin embargo, entre tanto dolor, introduce un
delicioso trío que evoca esa mirada amorosa que Cristo devuelve a todos
los que le agreden. Esa mirada que hace nuevas todas las cosas.
En
el tercer movimiento, Bruckner continúa con el esquema típico de toda
su obra sinfónica, de modo que tras la fascinación y el dolor, llega el
momento del éxtasis. El movimiento se inicia con una idea dolorosa que
se abre poderosamente hacia lo absoluto. Un dolor que se va perdiendo
poco a poco mientras aparece el tema central, pleno de dramatismo, al
que, en un segundo plano, replicarán los instrumentos de viento,
introduciendo un cierto aire de tristeza.
Tras el ecuador del
movimiento, que él tituló como “La despedida de la vida”, se aborda una
breve transición en la que se rememoran las oscuridades del Scherzo, y
es que Bruckner nos sitúa en el Calvario, donde Cristo muere en la cruz
y se consuma su sacrificio. Pero la muerte no tiene la última palabra y
la obra se encamina con grandiosidad y mansedumbre hacia la luminosidad
de un amanecer de esperanza.
Bruckner pretendía hacer una obra
en cuatro movimientos y el final estaba reservado para la gloria, a
través de una gran doble fuga que simbolizaría la victoria de Cristo
sobre la muerte, pero no pudo pasar de dejar apuntado este último
movimiento, porque fallecería el 11 de octubre de 1896. Cumpliendo con
sus deseos, el día 15 del mismo mes fue enterrado en la cripta de su
querido San Florián, bajo su extraordinario órgano.
La Novena
Sinfonía de Bruckner es una síntesis de la fe de un hombre que se sabe
amado por Dios. Como casi la totalidad de la obra bruckneriana, esta
sinfonía fue sometida a diversas modificaciones para su estreno (Viena,
1903). Este fue el denominador común para toda su obra, tanto en vida
como en las décadas siguientes a su muerte. Pero también, poco a poco,
se fue imponiendo la versión original y los diferentes interpretes han
sucumbido a la belleza que salió de la pluma del autor, y terminaron
desechando cualquier modificación posterior para adaptarla al gusto de
los tiempos.
Albrecht Mayer(Oboe, Oboe d´amore, Corno inglés), Jakub Haufa (Violín)
Sinfonia Varsovia
La grabación de Albrecht Mayer para Deutsche Grammophon titulada "New Seasons" está integrada por distintas músicas de Georg Friedrich Haendel, originales para el oboe o bien arregladas para este instrumento de viento madera.
Los cortes que contiene el álbum son estos: The Arrival of the Queen of Sheba. Largo. Allegro 'Dopo notte' de 'Ariodante' HWV32. Grave del Concerto para Órgano nº 14 HWV296a. Larghetto'Verdi prati' de'Alcina' HWV34. Allegro 'Tornami a vagheggiar' de 'Alcina' HWV34. 'Lascia ch'io pianga'. Andante - Allegro 'Qui l'augelda pianta in pianta' de 'Aci Galatea e Poliremo' HWV72. Adagio estaccato del Concerto para Órgano op.4/2 HWV209. Largo 'Softly Sweet inLydian Measures' de 'Alexander's Feast' HWV75. Allegro ma non troppo'Piu amabile belta' de 'Giulio Cesare' HWV17. Country Dance. Largo'Where'er You Walk' de 'Semele' HWV58. Adagio del Concerto para Órganoop.4/3 HWV291. Allegro 'Hence Iris Hence Away' de 'Semele' HWV58.Largo 'Will the Sun Forget to Streak' de 'Solomon' HWV67. Allegro'Voli per l'aria' de 'Tra le fiamme' HWV170. Ombra mai fu. Adagiodel Concerto para Órgano op.7/4 HWV309. Allegro del Concerto para Órgano op.7/4HWV309. Adagio de la Sonata a cinque HWV288. Minuett 'In queste amene'de 'Il delirio amoroso' HWV99 & Suite for Cembalo No.3 HWV436.Variaciones para Oboe, Fagot y Clave.
Orquesta Sinfónica Ciudad de Birmingham Simon Rattle, director
"Sinfonia" es una obra del compositor italiano Luciano Berio para ocho voces amplificadas (doble cuarteto vocal que emplea micrófonos) y gran orquesta sinfónica. Fue terminada en 1968. Es una de las obras más populares de su autor, y es emblemática en cuanto al empleo de la técnica del collage en la música contemporánea, muy frecuente a partir de los años 70. "Sinfonia" está vinculada a las ideas de la deconstrucción y el postmodernismo.
La obra fue un encargo de la Orquesta Filarmónica de Nueva York para su 125º temporada. Está dedicada al famoso director Leonard Bernstein. Originalmente tenía cuatro movimientos, versión que se estrenó bajo la dirección del dedicatario en Nueva York en 1968. Posteriormente Berio agregó un quinto movimiento. Las partes vocales fueron concebidas para la agrupación vocal "The Swingle Singers", famosa por sus arreglos a cappella de obras populares de la música clásica instrumental. Por lo tanto, lejos de estar pensada para un tradicional doble cuarteto vocal, la obra exige voces mucho más flexibles y menos líricas.
Movimientos I. II. O King (Immobile e lontano) III. In ruhig fließender Bewegung: attacca IV. V.
Sólo los movimientos 2º y 3º llevan encabezados, los demás únicamente presentan indicación metronómica. La obra dura alrededor de 35 minutos.
Estilo En esta obra las voces no se emplean en la forma tradicional; no sólo hacen el típico canto entonado, sino que recitan, susurran y gritan textos de Claude Lévi-Strauss ("Le cru et le cuit"), Samuel Beckett (de su novela "El innombrable"), instrucciones de partituras de Gustav Mahler y otros.
En el tercer movimiento, Berio toma el "Scherzo"de la Sinfonía nº 2 de Mahler y hace que la orquesta toque una versión reestructurada con pequeños cortes de ese movimiento. Al mismo tiempo, las voces recitan los textos mientras la orquesta toca fragmentos(citas) de "La Mer" de Claude Debussy, "La valse" de Maurice Ravel, obras de los compositores de la Segunda Escuela de Viena y otras, creando así un denso collage, a veces con resultados humorísticos. Cuando uno de los solistas dice "tengo un regalo para ti", la orquesta inmediatamente toca un fragmento de Don ("regalo" en francés), primer movimiento de "Pli selon pli" de Pierre Boulez.
El resultado es un relato con la típica tensión y distensión de la música clásica, pero empleando un lenguaje completamente diferente. Los acordes y melodías reales en ningún momento resultan tan importantes como el hecho de que estamos escuchando tal fragmento de Mahler, un tema particular de Alban Berg o ciertas palabras de Beckett. Debido a ello, este tercer movimiento se ha convertido en uno de los principales ejemplos de la música postmoderna. También se le ha considerado como una deconstrucción de la Segunda Sinfonía de Mahler, al igual que"Visage" (otra obra de Berio) suponía una deconstrucción de la voz de la mezzo Cathy Berberian. Esto acerca a Berio a teorías lingüísticas, estructuralistas y filosóficas.
Citas en la "Sinfonia", de Berio
Textos de la novela de Samuel Beckett "El innombrable".
Textos del ensayo de antropología "Lo crudo y lo cocido", de Claude Lévi-Strauss.
Eslóganes empleados en el Mayo del 68 francés.
El movimiento base es el tercer movimiento (Scherzo: In ruhig fliessender Bewegung) de la Sinfonía nº 2 de Gustav Mahler.
La cuarta pieza ("Peripetie") de las "Cinco piezas para orquesta", Op. 16 de Arnold Schoenberg.
El primer movimiento de la Sinfonía nº 4, también de Mahler.
"La Mer", de Claude Debussy.
El vals de Ochs de la ópera "Der Rosenkavalier" (El caballero de la rosa), de Richard Strauss.
La Danza de la tierra, del final de la primera parte del ballet "La consagración de la primavera" de Igor Stravinski.
"Agon", ballet también de Stravinski.
"La Valse" de Maurice Ravel.
El segundo movimiento de la Sinfonía nº 6 "Pastoral" de Ludwig van Beethoven.
El segundo movimiento del Concierto para violín y orquesta "A la memoria de un ángel" de Alban Berg.
Jure Mesec (fagot) y Zoltan Peter (piano) Poco allegro- Andante - Allegro
El
fagot es un instrumento de aliento, de madera con lengüeta doble cuya
extensión es si1 a mi5. Al parecer su forma deriva de la unión de dos
instrumentos antiguos denominados bombardas. (Bombarda: instrumento de
la familia del caramillo con lengüeta doble, construido en madera.
Siglos XVI y XVII).
Mientras los instrumentos graves de la
familia del violín tenían su propia identidad y un abundante
desarrollo, en los albores del siglo XVIII el más grave de los
instrumentos de la familia de los vientos estaba olvidado. A diferencia
de la flauta y el oboe, el fagot del período barroco se encontraba a
menudo relegado a una función de mero acompañante, sin asumir un papel
protagónico, que lo ubicaba en una segunda línea de instrumentos que
usualmente reforzaban la línea del bajo. Los escasos ejemplos del
empleo de partes solistas para fagot pueden encontrarse en un aria de
la Cantata para la Epifanía del Señor, "Mein Gott, wie lang ach lange"
(BWV 155, 1716) de Juan Sebastián Bach.
Dos décadas mas tarde en
la ópera Saúl de Georg Friedrich Handel (1738) se puede escuchar una
parte solista de fagot y mas adelante en un tardío opus VII N° 6 de
Francesco Saverio Geminiani (Londres, 1746). El Fagot de Vivaldi
El
catalogo Ryom registra el impresionante número de 39 conciertos para
fagot. El más importante después de los conciertos para violín
(alrededor de 230), y superando holgadamente a cualesquiera de todos
los instrumentos para los que el Prete Rosso escribiera como solista.
Vivaldi utilizó además el fagot en múltiples combinaciones
instrumentales. Como ocurre en sus conciertos de cámara, el instrumento
se encuentra allí presente en dieciséis composiciones. También en la
suonata a 2, flauto e fagotto en la menor RV 86. Esta sonata en trío es
un trabajo de una “fascinación inventiva y un virtuosismo
extraordinario, destinado a dos ejecutantes de una no muy común
capacidad técnica”, dice Cesare Fertonani.
Orfeón Donostiarra/Orquesta Filarmónica de Berlín Claudio Abbado, director (1997)
Preludio
Coro y entrada de los toreros
El
compositor francés Georges Bizet vivió sólo 36 años y dentro de su
reducida producción musical tuvo una especial dedicación a la ópera.
Catorce
fueron los trabajos emprendidos por Bizet para el género lírico. Varios
de ellos, sin embargo, apenas pasaron de la fase de proyecto o no
fueron terminados, con lo cual el número de óperas de este compositor
realmente estrenadas llega nada más que a seis.
Hoy las óperas
que con más fuerza perpetúan el nombre de Bizet son sólo tres: “Los
pescadores de Perlas” (1863), “La bella hija de Perth” (1867) y, por
supuesto, “Carmen”, la última ópera de su producción, estrenada en
marzo de 1875, tres meses antes de su muerte.
A pesar del
fracaso de su ópera “Djamileh” en la Opera Cómica de París en 1872, sus
directores, Camile Du Locle y Adolph De Leuven, invitaron a Bizet a
componer una nueva ópera para ese teatro. Los libretistas serían Henri
Meilhac y Ludovic Halévy, que barajaron varios temas, siendo el propio
Bizet quien manifestó vivo interés en escribir una ópera basada en la
novela “Carmen” de Prospère Merimée, publicada en 1846.
Si bien
Adolph de Leuven inicialmente se opuso a que un tema de tanta crudeza
como el de “Carmen” fuera puesto en música, pronto hubo de resignarse
ante la presión de Du Locle y el hecho de que la obra comenzaba a tomar
cuerpo. Luego sería el propio Du Locle el que haría ver sus aprensiones
para con el proyecto, pero ya los compromisos estaban contraídos y era
casi imposible echar marcha atrás.
Basados en esa novela de
Merimée, que no es sino la narración que hace don José de sus amores
con Carmen y de cómo cae en una irreversible perdición que lo convierte
en su asesino, Meilhac y Halévy idearon un libreto con muchas
libertades que prácticamente toma un camino argumental propio.
Entre
los principales cambios introducidos por ese libreto está el
tratamiento de la gitana Carmen con un barniz de refinamiento que la
novela no posee. Además, suprime al marido de ésta, llamado “El tuerto
García”, y deja a Lucas (Escamillo en la ópera) como único rival del
soldado Don José. Por último, este libreto opta por la creación de la
delicada figura femenina de Micaela, en directa oposición a la rudeza
de Carmen.
Poca es la información que se tiene acerca del
proceso de la composición de “Carmen”. Esta se inició en 1873, siendo
interrumpida por la dedicación que Bizet prestó a “Don Rodrigo” una
ópera nunca completada. A fines de ese año ya se tenía claro que
Celestine Galli-Marie sería la cantante que abordaría el rol
protagónico. A mediados de 1874, Bizet orquestó la partitura y en
septiembre comenzó el período de ensayos, en el cual éste debió luchar
afanosamente contra muchos que ponían objeciones al tema y al
tratamiento musical que la obra les iba presentando.
Se sabe que
ya durante el proceso de los ensayos Bizet añadió la “Habanera”, basada
en la canción “El arreglito” del cubano Sebastián Yradier. En ese
período habrían surgido la “Canción del Toreador”, cuya melodía esta
presenta en varios momentos de la ópera, y también la extensa aria de
Micaela, ambas con música que Bizet extrajo de su inconclusa ópera
“Griseldis”
Finalmente “Carmen”, se estrenó 3 de marzo de 1875,
en el Teatro de la Opera Cómica de París. Seguro de un éxito inmediato
que no se produjo al nivel que él esperaba, Georges Bizet sufrió una
gran desilusión ante la poca acogida brindada. Si bien no se puede
hablar de que el estreno de “Carmen” fue un fracaso, ya que la ópera
tuvo más de 30 representaciones consecutivas, tampoco puede señalarse
que la obra conoció un triunfo resonante, más aun cuando la crítica de
la época reprobó algunas escenas por contener demasiada crudeza.
El
desánimo y la tristeza a los que tuvo que enfrentarse Bizet
quebrantarían todavía más su ya delicada salud, complicada por una
severa afección de garganta, largo tiempo sobrellevada.
Bizet
falleció justo tres meses después del estreno de “Carmen”, el 3 de
junio de 1875, con sólo 36 años de edad, sin poder haber sido testigo
de cómo en forma rotunda el éxito y la fama pronto llegaron a su genial
ópera, convirtiéndola rápidamente en favorita de todos los públicos.
Después
de su representación parisina N°48, a comienzos de 1876, “Carmen” no
volvió a montarse en la capital francesa hasta 1883. Esta larga
ausencia se debió a que el nuevo director de la Opera Cómica se opuso
firmemente a que “Carmen” volviera a subir a ese escenario. Entretanto
la ópera ya había conocido el éxito en ciudades tan diversas como
Viena, Bruselas, Budapest, San Petersburgo, Estocolmo, Londres, Nápoles
y Hamburgo. En 1878 “Carmen” llegó a América, con representaciones en
Nueva York y Filadelfia, En 1881, fue conocida en Méjico, Rio de
Janeiro y Buenos Aires.
En su versión original “Carmen” contó
con diálogos hablados e inetrcalados. Muy poco después, Ernest Giraud,
un amigo del ya fallecido compositor, musicalizó esos fragmentos en
forma de recitativos cantados, estrenando esa versión con gran éxito en
Viena.
Debe señalarse que si bien “Carmen” se constituye en el
paradigma mismo de las obras inspiradas en España, su música y su
pueblo, ni Georges Bizet ni los libretistas Meilhac y Halevy nunca
llegaron a pisar suelo español.
Los platos de orquesta tal y como se entienden hoy en día, no tienennada que ver con los platillos que antiguamente se empleaban en lasceremonias religiosas en el antiguo oriente. De ahí es de donde sesupone que provienen y parece ser que sus antecesores fueron unospequeños discos de bronce que datan del tercer milenio a. C.,descubiertos en el noroeste de la india y que probablemente seutilizaban como señales sonoras.
Más tarde, este tipode instrumento se extendió a Asia menor, Egipto, Grecia y después aRoma. Finalmente penetran en occidente a través del Imperio Romano,pero se pierden al ser prohibidos por la iglesia y no se recuperanhasta que de nuevo son introducidos por los cruzados.
Sin dudaa lguna la evolución histórica de los platillos en occidente es la más curiosa de todos los instrumentos de percusión que se emplean hoy en día. Desde su nacimiento en el antiguo oriente como crótalos tocados con los dedos, hasta los grandes platillos de origen turco que se tocan en las orquestas sinfónicas, pasando por los platos utilizados en las orquestas de Jazz y música moderna. Su uso orquestal se debe a la gran popularidad que en la segunda mitad del S. XVIII tuvo todo lo que provenía de Turquía, como la moda, la comida, la belleza, pues la música se dejó influenciar por el ambiente turco que invadió Europa.
Llegaron los platillos, los triángulos, las panderetas, etc. Y la rica sonoridad de los nuevos instrumentos empezó a ser aprovechada por los compositores de la época, como Strunk en "Ester", Keiser en "Claudius", Gluck en "Ifigenia en Táuride", Mozart en "El rapto de Serrallo" o Haydn en su sinfonía militar. Su evolución ha sido paralela a la de la sonoridad orquestal. Con el cambio de estilo el uso de los platos se fue introduciendo de lleno en las composiciones, encontrando en el siglo XX ejemplos de una gran multitud de efectos (entrechocados, suspendidos, con clavos, golpeados con todo tipo de baquetas, etc.)
En el vídeo Albrecht Mayer habla sobre su primera grabación para la firma DECCA, en el que interpreta una selección de obras concertísticas de Tomaso Albinoni, Antonio Lotti, Alessandro Marcello, Benedetto Marcello, Giovanni Benedetto Platti y Antonio Vivaldi.
Mayer fue nombrado oboe solista de la Orquesta Sinfónica de Bamberg en 1990. Después pasó a la Orquesta Filarmónica de Berlín, donde es actualmente oboe solista, siguiendo en paralelo una carrera de solista. Es uno de los miembros del Bläserensemble Sabine Meyer, y toca habitualmente con los Berliner Barock-Solisten. Albrecht Mayer es uno de los oboístas más solicitados hoy en día como concertista. Sus interpretaciones se caracterizan por un sonido particularmente cálido y un fraseo de estilo cantabile.
Albrecht Mayer toca un oboe Buffet Crampon "Green Line".
Joven Orquesta Nacional de Gran Bretaña Simon Rattle, director BBC Proms 2002
El 12 de septiembre de 1910, en Múnich, Gustav Mahler dirigió su último concierto en Europa. Fue un acontecimiento de excepcional resonancia que reunió en aquel recinto a un considerable número de compositores, directores de orquesta, intelectuales, hombres de ciencia y de artes varias.
En la cúspide de su prestigio, el maestro Mahler estrenaba su Octava Sinfonía, partitura muy ambiciosa tanto por la enorme exigencia de contingentes orquestales, vocales y corales –que dio lugar a la exagerada e innecesaria denominación de "Sinfonía de los Mil"- como, sobre todo, por el planteamiento técnico musical e intelectual que suponía.
Triturado el esquema tradicional de la sinfonía clásica en cuatro movimientos –al que, curiosamente, volvería Mahler para su Novena Sinfonía, la última que dejó completa-, estamos ante una obra en la que se funden las ideas de sinfonía y cantata, sin que deje de haber elementos que remitan a la música religiosa, al Lied orquestal, incluso a la música teatral en esa gigantesca segunda parte titulada "Escenas del Fausto de Goethe".
La primera parte de la Sinfonía pone música al himnolatino medieval, propio de Pentecostés, "Veni, Creator Spiritus", que dura alrededor de veinte minutos. La melodía está interpretada fundamentalmente por los coros. Es una parte de gran complejidad, cuya estructura se corresponde básicamente con la forma de sonata.
La segunda parte es una mezcla de cantata, oratorio y tres movimientos de sinfonía, que fluyen sin pausa del uno al otro. El comienzo es una larga introducción instrumental (el más largo pasaje instrumental de toda la Sinfonía), que comprende partes en tempo de Adagio y de Scherzo. La duración de esta segunda parte es de unos 55 minutos.
La plantilla de esta sinfonía es una de las más dilatadas de toda la historia de la música sinfónica.
Maderas:4 flautas, 2 pícolos, 4 oboes, corno inglés, 4 clarinetes, clarinete bajo, 4 fagotes y contrafagot Metales: 8 trompas, 4 trompetas, 4 trombones y tuba Percusión: 3 timbales, triángulo, 3 platillos, caja, gong, campanas tubulares Instrumentos mixtos: celesta, piano, armonio, órgano, dos arpas, mandolina Cuerda: violines primeros y segundos, violas, violonchelos y contrabajos Instrumentos en la sala: 4 trompetas y 3 trombones Voces solistas: 3 sopranos, 2 contraltos, tenor, barítono y bajo Coros: coro infantil y 2 coros mixtos
Eltrombón es un aerófono de la familia del metal cuyo registro es más grave queel de la trompa. Su antecedente es la bucina romana. El timbre deltrombón es potente y se asemeja al de la trompeta, aunque el registro grave deltrombón es mucho más lleno y potente.
Aligual que casi todos los instrumentos de la familia de viento metal, el trombónsuele ser de latón. Su tubo, de sección cilíndrica, lleva una boquilla de copay está plegado sobre sí mismo.
Laaltura del sonido se controla por medio del desplazamiento de una vara, o tubomóvil en forma de U, que se desliza dentro del tubo principal del trombón segúnsiete posiciones básicas. Así se acorta o alarga la distancia que recorre el aireen vibración y se logra que el instrumento produzca sonidos más graves o másagudos. Cuanto más se saque la vara, más se alarga la columna de aire: elsonido producido será más grave (cada posición da un fundamental medio tono másbajo que la anterior). La altura de los sonidos también se puede controlar conayuda de la mayor o menor presión del aire insuflado por el intérprete.
Eltrombón nace en torno al año 1400 como una mejora de la trompeta. El trombónprimitivo era casi idéntico al de nuestros días, con excepción del mayor grosordel metal y del pabellón más estrecho, lo que producía un sonido más blando ydelicado.
Conocidocon el nombre de sacabuche (por su parecido con un arma de fuego del mismonombre), fue un instrumento muy apreciado en la música religiosa y de cámara.Hacia 1700 pierde importancia, salvo en las bandas de música de las ciudades,pero se introduce en las grandes bandas militares a comienzos del siglo XVIII.Es entonces cuando el pabellón amplia su tamaño hasta sus actuales dimensiones.
En losinicios del siglo XIX, en Viena, se construyen trombones con un mecanismobasado en pistones, pero estos instrumentos siempre se han considerado deinferior calidad tímbrica por lo que, en la actualidad, prácticamente handesaparecido.
Desde la época clásica los manufactureros de instrumentos de cobre hanconstruido trombones de diferentes tonalidades. Desde Mozart a Berlioz todoslos compositores han utilizado para sus obras de orquesta los trombones alto,tenor y bajo. El trombón tenor está afinado en Si bemol). El trombón alto, máscorto que el tenor es más agudo en una tercera menor y da en la primeraposición Re bemol y sus armónicos. El trombón bajo está afinado en Sol.
El órgano es un instrumento musical de teclado. El sonido se genera haciendo pasar el aire por tubos de diferentes longitudes (desde 5 cm hasta 10 m), por lo que se puede clasificar como instrumento de viento, dentro de una subcategoría en la que está solo, ya que fue creada exclusivamente para él: instrumentos de viento de teclado y tubos.
El origen del órgano es muy remoto, pues ya existía en la antigua civilización china. Lo conocieron los romanos y la Iglesia Católica lo adoptó como acompañamiento instrumental de los actos litúrgicos en el siglo VII. A lo largo de la historia, los órganos han sido clasificados en portátiles o fijos, en función de si están o no dispuestos para ser trasladados, y también como hidráulicos o neumáticos, según que el aire necesario para su funcionamiento se genere por la tensión o presión del agua (fría o caliente), o bien por fuelles (que es el sistema actualmente en uso).
La invención de los fuelles parece remontarse al siglo IV en Oriente, pues así aparece el instrumento en un bajorrelieve del obelisco de Teodosio en Estambul. Hasta el siglo XII se emplearon ambos sistemas de generación del aire, pero en el siglo XIII se abandonaron completamente los órganos hidráulicos. Desde entonces se generalizó en las iglesias el uso de este instrumento, que fue perfeccionándose poco a poco hasta llegar al siglo XVI.
Así, en el siglo XIV se simplificó el juego de los fuelles que antes exigía la fuerza de muchos hombres y se convirtió el teclado en cromático siendo antesdiatópico. En el XV se construyeron órganos fijos de mayores dimensiones, dejando los portátiles para iglesias menores, y también se añadieron los pedales. En el siglo XVI se aumentó el tamaño de los instrumentos, se les incluyó en un mueble de madera, tal como hoy los conocemos, y se intodujeron los teclados sobrepuestos.
En el siglo XIX el órgano se perfeccionó extraordinariamente, hasta el punto de llegar a alcanzar una extensión de diez octavas con la ayuda de cinco teclados. En las últimas décadas, la aplicación de la electricidad ha permitido simplificar los sistemas de palancas y dar mayor rapidez a todos los movimientos.
Ye men of Antioch (Valens) Coro: Queen of Summer Aria: Wide spread his Name (Valens) Return: Septimius (Valens) Coro: Venus laughing from the skies
Valens : Frode OLSEN Orchestra of the Age of Enlightenment William CHRISTIE, director Peter SELLARS, dirección escénica
El oratorio Theodora con libreto de Thomas Morell pertenece al grupo de los cuatro últimos oratorios originales compuestos por Handel entre 1749 y 1752. Precedido por Susanna y Solomon (1749) y seguido únicamente por Jeptha (1752) es en palabras de Anthony Hicks "el más extraordinario del grupo [...] basado en una historia no bíblica de dos mártires romanos. Toca temas tales como la libertad de pensamiento, la validez moral del suicidio para evitar una violación, y el enfrentamiento entre la religión y la autoridad del estado; la música retrata sublimemente la nobleza espiritual de los amantes Theodora y Didymus y el carácter opuesto de las comunidades pagana y cristiana".
La controvertida producción de Peter Sellars para el Festival de Glyndebourne de 1996 con un reparto estelar que incluye a Dawn Upshaw, Lorraine Hunt, David Daniels, Richard Croft y Frode Olsen permite contemplar a un William Christie capaz de desarrollar la larga partitura con sensibilidad y aliento dramático. Christie dirige la obra con su habitual sentido de la frase handeliana.
Shostakovich
compuso su segundo cuarteto de cuerda en 1944, en el mismo período en
el que también alumbró sus enormes Sinfonías Séptima ("Lenigrado") y
Octava, obras con las que el citado cuarteto ofrece un curioso
contraste.
El tercer movimiento del cuarteto opus 68 posee un
genuino carácter ruso, a diferencia de lo que en general suele ocurrir
con las obras de Shostakovich. El Vals es rápido, oscuro y de tono
amplio, haciendo recordar por su similitud a un movimiento de parecidas
características perteneciente a las "Danzas Sinfónicas" de Rachmaninov
(1940).
I. Allegro Moderato Oleg Balanuta, Oboe Orquesta Sinfónica Nacional del Líbano Walid Gholmieh, Director
El Concierto para oboe y orquesta fue una de las últimas obras que escribió Richard Strauss. La obra fue una petición del oboísta americano John de Lancie, combatiente en la Segunda Guerra Mundial y primer oboe de la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh, quien visitó a Strauss en su residencia al finalizar la guerra en 1945. De Lancie le expresó que conocía las bellas melodías para el oboe que Strauss había compuesto para sus poemas sinfónicos Don Juan o Don Quijote, que había interpretado como joven oboísta bajo la dirección de Fritz Reiner. Preguntado el maestro por la posibilidad de escribir un concierto para este instrumento, su respuesta fue lacónica: "No".
Sin embargo, unos meses más tarde recibió una carta de su hermano, destinado en Okinawa, en la que le refería que un periódico local publicaba que "el mundo goza de un nuevo concierto para oboe, salido de de la pluma del famoso compositor Richard Strauss, de 81 años, gracias a la petición de un joven soldado americano". Tras concluir su prestación de servicios en el ejército De Lancie sería el solista de oboe de la Orquesta de Filadelfia durante más de treinta años, bajo la batuta de Eugene Ormandy y también director del afamado Instituto Curtis de Filadelfia.
El Concierto fue estrenado en Zurich, el 26 de febrero de 1946, con Marcel Saillet como solista y la Orquesta de la Tonhalle de Zurich, dirigido por Volkmar Andreae. La obra dura unos 25 minutos y consta de tres movimientos(Allegro moderato, Andante y Vivace). Su estilo es de corte neorromántico.
En 1992, transcurridos 46 años desde su estreno, John de Lancie pudo finalmente realizar una grabación del concierto que él inspiró, interpretándolo como solista para la firma RCA.
Pilar Lorengar, soprano Orquesta del Tetaro de la Zarzuela (Madrid, 1985) Luis Antonio García Navarro, director
Unos años antes de componer Otello, Giuseppe Verdi había dicho: "En
ocasiones es necesario que en la ópera tanto el poeta como el
compositor tengan el talento de no hacer ni poesía ni música, sino
teatro."
Hacía trece años que Verdi no componía una ópera. Tras Aída, estrenada el 24 de diciembre de 1871 en la Opera del
Cairo, se había llamado a silencio. Para tentarlo a salir de allí, su
editor Ricordi combinó un drama de Shakespeare, el autor favorito del
compositor, con el mejor libretista del momento: Arrigo Boito. Pasados
ya sus setenta años y habiendo adquirido un renombre importante a
través de sus óperas, Verdi necesitaba tener todas las garantías en el
sentido de que el producto sobre el cual se pusiera a trabajar daría
como resultado un nuevo éxito.
Y así fue precisamente como
sucedió: la tríada que supuso el encuentro entre la literatura de
Shakespeare, la música de Verdi y el libreto de Boito hicieron de
Otello algo por lo menos muy cercano a esa “encarnación suprema del
drama”, que era el objetivo perseguido por el compositor.
En
este trabajo, que será su penúltima ópera, Verdi demuestra su madurez
como artista. Junto con Aída, que fue el título lírico inmediatamente
anterior, y Falstaff, que será estrenada seis años más tarde, los
críticos consideran que Otello es una de las obras maestras del
compositor, con un sentido de la continuidad narrativa que no se había
visto antes en el resto de su producción.
Esto no significa, de
más está decirlo, que la obra no abunde en fragmentos que cobran un
protagonismo propio, ya sea que hablemos del Credo del segundo acto,
del famoso dueto de amor entre Otello y Desdémona en el primer acto, o
el Ave Maria que canta Desdémona en el cuarto: Emilia acompaña a la esposa de Otello. Desdémona, triste por los infundados celos de su esposo, canta una
canción que recuerda de cuando su niñez. Emilia se ausenta y Desdémona,
sola ya, arrodillándose en su reclinatorio reza el Ave María, pidiendo
protección al cielo.
Mstislav Rostropovich, violonchelo Orquesta Filarmónica de Berlín Herbert von Karajan, director
En la época en que Richard
Strauss (1864-1949) componía sus poemas sinfónicos, a finales del siglo XIX, la
orquesta ya había alcanzado su cima como vehículo de expresión musical. En 1890
el conjunto orquestal había logrado un tamaño inédito y una gran capacidad
técnica por su amplitud, variedad, gama, color y volumen. Al explotar tales
posibilidades, Strauss llevó al poema sinfónico (obra "programática", es decir basada en una idea ajena
al ámbito musical) a un nivel de expresividad, explicitud y poder musical
inigualable hasta la actualidad. Su modelo inmediato fue el poema
sinfónico de Franz Liszt, enraizado a su vez en las sinfonías de Hector
Berlioz, como la Sinfonía Fantástica
(1830).
La idea de un trabajo
sinfónico capaz de ir más allá de la forma netamente musical data por lo menos
de la época de Franz Joseph Haydn. La Sinfonía
Pastoral de Beethoven (1808) podía encerrar más "sentimientos"
abstractos que "retratos" concretos relacionados con la Arcadia, pero
la escena de la tempestad, brillantemente evocadora, sirvió como modelo para
muchas generaciones posteriores, incluyendo a Walt Disney, con su Fantasía (1940).
Después de Beethoven, hubo
numerosos compositores y críticos musicales que creyeron que la forma
sinfónica, como estructura abstracta, había llegado a su fin. Las venerables
formas musicales de antaño, en su opinión, se habían convertido en simples
fórmulas y constituían un impedimento para la expresión artística. Strauss le
confesó a su mentor que se sentía atrapado en una dicotomía que se movía entre "las
pautas aleatorias" y el contenido poético.
"La música como
expresión" se convirtió en el nuevo lema de Strauss y en 1888 declaró su
intención de componer "una forma nueva para cada nuevo tema". Su
primer trabajo, Macbeth (1888), fue
el de menos éxito, si bien un año después le siguió el más popular: un Don Juan irreverente, erótico,
pintoresco y tremendamente divertido. Los poemas sinfónicos que van surgiendo - basados todos en protagonistas masculinos (héroes o anti-héroes)- eran cada
vez más expresivos en sus soluciones sonoras, mientras la orquesta de Strauss
se acercaba al virtuosismo. Hay quien sostiene que quizá Don Quijote (1897) represente la culminación musical pictórica de
Strauss. Un crítico contemporáneo se maravilló al comprobar que, con Don Quijote, Strauss había llegado más
allá que todos sus contemporáneos "en el arte de permitir al oyente ver a
través del oído". Hubo momentos, según este crítico, en los que Strauss
parecía competir con la gran novela de Cervantes en vez de interpretarla.
Curiosamente, la idea de
presentar a un Don Quijote anti-héroe
le vino a Strauss mientras pensaba en componer su Ein Heldenleben ("Vida de héroe"), con un Don Quijote que servía como revés cómico
de la moneda. Esto se corresponde con la personalidad sin pretensiones
artísticas de Strauss, que compondría la tragicomedia, la sátira del heroísmo,
antes que la obra sobre el héroe satirizado. Strauss lo entendió como un dúo
sinfónico y quiso que se interpretaran conjuntamente, comenzando con Don Quijote, obra relacionada no solo
con Vida de héroe sino también con el
satírico mundo de Till Eulenspiegel.
El título completo de Don Quijote es el más largo de las obras
sinfónicas de Strauss y sugiere, ya no tanto un género (es decir, un tipo de
pieza) sino una disposición formal: Don
Quijote (introducción, tema y variaciones, final). Variaciones fantásticas de
un tema caballeresco para gran orquesta. De hecho, la cuestión del género
no afectaría al conjunto de la obra, ya que presenta un solo de violonchelo
junto a un solo para viola y orquesta, sino que más bien parece resolverse con
una amalgama de modelos: el poema sinfónico, el tema y las variaciones
orquestales y el concierto. A la edad de 19 años, Strauss había escrito una
especie de concierto para chelo en miniatura, una agradable Romanza de un solo
tiempo para chelo y orquesta. Sin embargo, la obra de Berlioz Harold en Italia (1834), para viola y
orquesta, pudo haber sido el antecedente más importante de Don Quijote y explicaría la decisión de Strauss de incluir un solo
de viola para presentar al desventurado compañero (Sancho Panza) de un chelo
noble y anti-héroe (Don Quijote).
La estructura de Don Quijote consta de una introducción,
diez variaciones y una sección final. Esta organización triangular incluye la presentación
de los protagonistas (prólogo), diez episodios (variaciones) tomados de la
novela y la muerte de Don Quijote (epílogo). Al igual que en su Anterior obra Así habló Zarathustra, Strauss trató una
obra literaria de gran tamaño mediante la selección de un puñado de pasajes y,
siguiendo la tradición de Don Juan y Till Eulenspiegel, la desplegó en
episodios. Pero Strauss concede a la obra de Cervantes algo más: conforme se
van desplegando episodios sonoros, aparecen nuevas variaciones.
El tema, con sus variaciones,
también parece incorporar las reglas del rondó, con un tema recurrente, frente
a la escasez de variedad de temas del momento. Son contextos musicales, una
analogía musical de nuestro héroe y de su desventurado compañero, Sancho Panza,
en diferentes contextos narrativos:
1. La aventura de Don Quijote
con los molinos de viento
2. La batalla con los rebaños
de ovejas
3. Conversación entre Don
Quijote y su escudero
4. La aventura de los
penitentes
5. Don Quijote vela sus armas
6. El encuentro con la
campesina
7. El viaje por el aire
8. El viaje en el barco
encantado
9. La batalla con los dos
clérigos
10. El combate de Don Quijote
con el Caballero de la Blanca Luna.
En el epílogo, un derrotado Don Quijote regresa a casa
y allí encuentra una muerte serena.
La obra se estrenó en Colonia
el 8 de marzo de 1898, con la dirección de Franz Wüllner y con el famoso
violonchelista alemán Friedrich Grützmacher como solista. Strauss no asistió y
escuchó la obra por primera vez diez días después, cuando él mismo la dirigió
en Frankfurt, con la interpretación de otro gran violonchelista alemán, Hugo
Becker. La obra fue bien acogida, aunque los críticos se dividieron respecto a
los méritos artísticos del trabajo. No obstante, los detractores ni negaron la
brillantez de la obra ni ignoraron el dominio de Strauss sobre el colorido del
tema y de la materia orquestal. Lo único preocupante para algunos fue el abismo
creciente entre lo práctico y la inspiración, entre la razón y el sentimiento.
Julia Igonina,violín Elena Kharitonova,violín Alexander Galkovsky,viola Alexey Steblev, violonchelo and Georgi Cherkin, piano
Robert Schumann fue uno de los músicos que encarnaron más intensamente
el espíritu del Romanticismo, puesto que su obra es fruto exclusivo de
su yo interior. La introspección, el estudio de todos sus fenómenos
internos, le proporcionó los datos fundamentales de su creación. Su
visión poética buscó la naturaleza oculta de las cosas: de allí el
inmenso espacio reservado en su obra para la fantasía, para lo
misterioso, para lo infantil. Como él anotaba en su propio diario,
siempre fue consciente de que poseía un “yo” público y un “yo” oculto;
estas dualidades se advierten constantemente en su obra: los personajes
de “Florestan” y “Eusebius” fueron un reflejo de ese desdoblamiento.
Schumann se definía a sí mismo como «a la vez pobre y rico, abatido y
vigoroso, cansado de la vida pero lleno de ardor». Es por ello también
que abordó con tanta frecuencia la forma de las piezas breves
(''Stücke'') y los Lieder, que le permitían escapar de los marcos
organizados de la sonata tradicional y volcar más libremente su
emoción. En sus numerosas composiciones vocales respetó la personalidad
propia de cada escritor, demostrando una excepcional comprensión de la
poesía, fruto no solo de su cultura, sino principalmente de su
emotividad y su capacidad espontánea para describir sensaciones por
medio de la música. Esto lo hizo ser uno de los polos fundamentales del
Lied germano. Se ha dicho que en Schumann la música siempre busca
explicar aquello que no se logra con palabras. Su música es reveladora
de lo oculto, incluso lo inconsciente: toda su obra puede ser
considerada, en efecto, como una confesión.
El Quinteto para piano y cuerdas es una obra de un dinamismo y un
frescor insuperado. Alía el rigor de estilo de un cuarteto con la
fantasía imaginativa, la riqueza y la libertad concertante de la
escritura pianística de Schumann. Sus cuatro movimientos están
planteados como una marcha hacia delante que sigue una línea de fuerza
que conduce a un "Finale " considerado como la meta esencial a
alcanzar, y en el que la larga elaboración del microcosmos temático
llega a la madurez. Es una solución formal tan feliz y tan adaptada a
la estética romántica que vendría a ser universalmente aceptada a
finales de siglo, por Liszt, Brahms, Dvorák, Chaikovski o Franck.
El éxito de Coppélia se debe sin duda a su color, elegancia, gracia,
liviandad y sobre todo abundancia melódica en danzas populares como
valses, mazurcas y csardas. En el vídeo se recoge la conocida "Mazurka" de este ballet en una producción del Ballet Kirov del año 2000. Con Leanne Benjamin como Swanilda, Carlos Acosta como Franz yLuke Heydon como el doctor Coppelius.
El decisivo avance en la carrera de Delibes llegó con el balletCoppélia, o La Fille aux Yeux d’Email, estrenado en la Ópera de París en mayo de1870. Basado en una obra de Hoffmann, Coppélia ha permanecido como uno de los más queridosballets clásicos y es uno de los grandes ejemplos del talento deDelibes. En 1871 dejó su cargo en la Ópera y su puesto como organista,se casó con Leontine Estelle Denain y se dedicó por entero a componer.Escribió pocas pero contundentes obras. En 1873 en la Opéra-Comiquepresentó Le Roi l’a Dit, una comedia situada en la época de Luis XIV,y en 1876 se estrenó en la Ópera su segundo ballet a gran escala,Sylvia, basado en un personaje mitológico.
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