Haydn es el verdadero creador del cuarteto de cuerdas o, mejor dicho, fueron dos los compositores que cumplieron esta hazaña: Haydn y Boccherini, más o menos en el mismo momento (hacia 1760), pero independientemente el uno del otro.
El ideal del cuarteto de cuerdas, tal como se desarrolla a partir de 1760, es una obra a cuatro partes (o voces) reales, sin bajo continuo, para cuatro instrumentos de cuerda solistas de la misma familia (dos violines, viola y violonchelo), que trata a los cuatro instrumentos con dignidad equiparable, escrito en un estilo camerístico y que adopta los principios de lo que, en el siglo XIX, se denominaría trabajo temático y forma sonata.
Haydn escribió a lo largo de su vida un total de sesenta y ocho cuartetos auténticos, de los cuales se pueden escuchar a continuación tres ejemplos ilustrativos.
Cuarteto de cuerda en Si menor, Op. 64 nº 2 (Hob.III.68)
II. Adagio ma non troppo
El sublime Adagio ma non troppo en Si mayor, en 3/4, es un tema con tres variaciones, pero el tema y las variaciones son tales que se tiene la impresión de una melodía perpetua, o de un número de variaciones claramente mayor: de esta ambigüedad resulta en buena medida el efecto producido por la música.
Cuarteto de cuerda en Si bemol mayor, Op.76 nº 4 (Hob.III.78) 'Amanecer'
I. Allegro con spirito
Debe su nombre a sus primeros compases, uno de los más extraordinarios comienzos de todo el repertorio camerístico: su concepción del tiempo es casi schubertiana.
Cuarteto de cuerda en Sol mayor, Op . 77 nº 1 (Hob.III.81)
IV. Finale- Presto
El final (Presto en 2/4), en forma sonata monotemática, evoca con fuerza el kolo, especie de ronda con reminiscencias croatas que Haydn debió haber visto ejecutar más de una vez.