jueves, 25 de enero de 2007

Publicado por jrtapia @ 17:54


Ismael Jordi es un cantante de gran valía. Se trata de un tenor lírico-ligero cuya voz va adquiriendo más cuerpo. Su toma de contacto con el mundo del canto fue, como mínimo, curiosa.
http://www.elcultural.es/HTML/20070125/MUSICA/MUSICA19636.asp

Publicado por jrtapia @ 17:51


Gonzalo Alonso es, además de un buen crítico musical, profesor de nuestra Universidad. Publica sus artículos y críticas en "La Razón" y en la Revista "EL CULTURAL". Aquí nos muestra su visión sobre el último "trabajo" de Calixto Bieito, que tantos comentarios viene suscitando.
http://www.elcultural.es/HTML/20070125/MUSICA/MUSICA19635.asp

Publicado por jrtapia @ 17:45


Este año se cumple el cincuentenario del fallecimiento del maestro Toscanini, por lo que "EL CULTURAL" publica este artículo recordando su figura.
http://www.elcultural.es/HTML/20070125/MUSICA/MUSICA19634.asp

lunes, 22 de enero de 2007

Publicado por jrtapia @ 17:14


Haydn es el verdadero creador del cuarteto de cuerdas o, mejor dicho, fueron dos los compositores que cumplieron esta hazaña: Haydn y Boccherini, más o menos en el mismo momento (hacia 1760), pero independientemente el uno del otro.
El ideal del cuarteto de cuerdas, tal como se desarrolla a partir de 1760, es una obra a cuatro partes (o voces) reales, sin bajo continuo, para cuatro instrumentos de cuerda solistas de la misma familia (dos violines, viola y violonchelo), que trata a los cuatro instrumentos con dignidad equiparable, escrito en un estilo camerístico y que adopta los principios de lo que, en el siglo XIX, se denominaría trabajo temático y forma sonata.
Haydn escribió a lo largo de su vida un total de sesenta y ocho cuartetos auténticos, de los cuales se pueden escuchar a continuación tres ejemplos ilustrativos.
Cuarteto de cuerda en Si menor, Op. 64 nº 2 (Hob.III.68)
II. Adagio ma non troppo

El sublime Adagio ma non troppo en Si mayor, en 3/4, es un tema con tres variaciones, pero el tema y las variaciones son tales que se tiene la impresión de una melodía perpetua, o de un número de variaciones claramente mayor: de esta ambigüedad resulta en buena medida el efecto producido por la música.
Cuarteto de cuerda en Si bemol mayor, Op.76 nº 4 (Hob.III.78) 'Amanecer'
I. Allegro con spirito

Debe su nombre a sus primeros compases, uno de los más extraordinarios comienzos de todo el repertorio camerístico: su concepción del tiempo es casi schubertiana.
Cuarteto de cuerda en Sol mayor, Op . 77 nº 1 (Hob.III.81)
IV. Finale- Presto

El final (Presto en 2/4), en forma sonata monotemática, evoca con fuerza el kolo, especie de ronda con reminiscencias croatas que Haydn debió haber visto ejecutar más de una vez.

viernes, 19 de enero de 2007

Pocas veces se lee algo con tanto sentido común en la crítica periodística. Apuntamos a Emece como alguien con gran futuro...
Por su estilo, parece una persona joven y con ideas claras.
http://www.diariovasco.com/prensa/20070114/cultura/calixto-vixto_20070114.html

jueves, 18 de enero de 2007

Publicado por jrtapia @ 10:44


Las fechas de los próximos conciertos del Coro de la UPM son:

Día 25/1/2007: Iglesia San Jerónimo el Real

Día 27/1/2007: Iglesia Pontificia de San Miguel. C/ San Justo, 4

Ambos comienzan a las 20.00 horas. Aunque, en principio, la entrada iba a ser gratuita, hay cambios de última hora al respecto, ajenos al Coro de la UPM: en la Iglesia de San Jerónimo se necesita invitación. En San Miguel el concierto es benéfico, por lo que hay que pagar una entrada que tiene carácter de donativo.


Se interpretará el Réquiem en re menor KV.626 de W.A. Mozart, junto con la Orquesta Académica de Madrid que dirige el Maestro Íñigo Pírfano.

Los solistas serán, salvo incidencia de última hora: Nuria Orbea (Soprano) Miren Astui (Contralto) Gerardo López (Tenor) y José Bernardo Álvarez (Bajo).

Os recuerdo que en la sección enlaces de este blog está el que lleva directamente a la página del Coro de la UPM.

Sobre las circunstancias de la composición del "Réquiem" he transcrito un magnífico artículo que me ha hecho llegar, muy amablemente, Javier Roiz, Gerente-Director Técnico del Coro de la UPM.


Wolfgang Amadeus MOZART (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791)

En el verano de 1791 Mozart recibe el encargo de componer una misa de difuntos. En ese momento ignoraba al desconocido destinatario de la partitura... También ignoraba que sería su última composición y que iba a quedar inacabada porque muere el 5 de diciembre de ese mismo año.
Las circunstancias un tanto misteriosas bajo las que nació esta obra (Réquiem en re menor KV.626) han dado origen a una leyenda romántica que como tal, tiene sus luces y sus sombras.
El conde Franz von Walsegg-Stuppach era un gran aficionado a la música; tocaba muy bien la flauta y el celo y en su palacio de Viena se daban conciertos y representaciones teatrales dos veces por semana, los martes y los jueves. De la importancia de estas veladas musicales baste mencionar que en una de ellas, en el año 1787, se estrenó la obra de Haydn, Las siete palabras.
El 14 de febrero de 1791 murió la joven esposa del conde que no había cumplido aún los 21 años. En honor de ella, el conde quiso hacer componer una misa de réquiem excepcional que se estrenaría en su casa. Parece que fue Puchberg quien le aconsejó que encargase a Mozart su composición. El conde prefirió llevar todo el asunto en secreto y para ello envió al abogado Johann Nepomuk para que le hiciera el encargo a Mozart.
La visita de este misterioso abogado, tuvo lugar en julio. Rogó a Mozart secreto total y prometió pagárselo muy bien, pero no dijo quién era ni de parte de quien iba.
Mozart inició la composición de esta obra cuando terminó la cantata Anunciad alto nuestra alegría. La última parte que compuso la escribió en la cama, pues su salud, que había ido empeorando progresivamente en las últimas semanas, decayó con rapidez y, a finales de noviembre, ya no podía levantarse.
Le atendían dos de los más famosos médicos de Viena, los doctores Thomas Franz Closset y Mathías Edlen von Sallaba. Además su mujer Konstanze Weber y la hermana menor de ésta, Sophie, permanecían constantemente a su lado.
De sus últimos días se conserva una detallada relación escrita por la misma Sophie en 1825. Según ella, Mozart era plenamente consciente de que se acercaba su fin y más de una vez dijo que con el Réquiem componía la música de sus propios funerales.
Su salud se deterioraba rápidamente, pero el 4 de diciembre, aprovechando una mejoría en su estado, fueron a su casa algunos amigos para interpretar los fragmentos que había compuesto:
Bededikt Schak cantó la parte de soprano, Franz Hofer, la de tenor y Franz Xaver Gerl la de bajo. Y Mozart cantó la parte correspondiente a la voz de ¡¡contralto!! Solo llegaron hasta el Lacrimosa porque el resto no estaba terminado.
Tras la velada, Mozart empeoró súbitamente y poco antes de la una de la madrugada de ese mismo día moría placidamente. Había perdido el conocimiento unas cuatro horas antes. Pero cuando el doctor Closset le aplicó unas compresas frías sobre la frente reaccionó y, sin recobrar el conocimiento, sus labios murmuraban el sonido de los timbales de su Réquiem...
El diagnóstico del médico estableció que había muerto de fiebre reumática aguda, aunque se dijo entonces que la verdadera causa había sido el envenenamiento por algún compositor envidioso (Salieri?). El 6 de diciembre por la tarde, después de la bendición del cadáver en la catedral, se le llevó al cementerio de San Marcos, a 5 Km. de Viena, y allí fue enterrado.
Sobre su funeral y entierro también existen leyendas de todas las tendencias. Hoy se sabe que su cadáver no fue conducido desamparado de todos y solo acompañado por un perro, como alguien escribió. A los funerales asistieron muchos músicos y amigos, entre ellos Salieri, aunque no Schikaneder, quienes lo acompañaron hasta las puertas de la ciudad. Konstanze, siguiendo la tradición, no asistió.
Lo de la tempestad de viento durante el entierro, es totalmente falso. La tarde del 6 de diciembre de 1791 fue apacible y soleada en Viena. Tampoco es cierto que lo enterraran en una fosa común. Lo que ocurrió fue que Mozart no se había preocupado de tener una sepultura en propiedad y el sepulturero no anotó el lugar exacto donde fue enterrado y cuando se quiso averiguar ya no fue posible.

De los doce fragmentos de que consta la obra, sólo dos son enteramente de Mozart: el Introito y el Kyrie. Los seis siguientes los dejó en estado de avanzado esbozo, con las partes vocales terminadas e indicaciones para la orquestación. El manuscrito se interrumpe en el octavo compás del Lacrimosa con las palabras judicandus homo reus.
El Sanctus, el Benedictus y el Agnus Dei no pertenecen en absoluto al músico. El discípulo y casi criado de Mozart, Franz Xaver Süssmayr, diez años menor que Mozart, fue el encargado de terminar este grandioso canto fúnebre con gran dignidad.
El Réquiem es una obra sombría, nada en ella denuncia una contaminación operística u ornamental. El colorido orquestal es oscuro, con predominio del timbre mortecino de los corni di basseto (especie de clarinete contralto), timbre muy afín al de las obras masónicas de Mozart con las que el Réquiem tiene muchos puntos de contacto. Atraviesa toda la obra un sentimiento de tristeza, de agotamiento, incluso de desesperación. Los momentos de mayor serenidad y luminosidad (Recordare) aparecen teñidos de una inquietante melancolía. El Dies irae es un estallido dramático de increíble fuerza expresiva, evocador del fin de los tiempos. Una agitación casi febril domina el Confutatis, para llegar a la casi jadeante frase final del Lacrimosa donde se interrumpe la escritura.
Süssmayr completó el Sanctus y el Benedictus probablemente con fragmentos o notas de Mozart, aunque de ello no se tiene confirmación alguna.
La pregunta que se hacen muchos estudiosos del músico es si la obra es el testamento espiritual de Mozart. Desde luego es la conciencia cabal de las propias conclusiones del hombre maduro de 35 años que, al final de su existencia, es fiel a sí mismo y a su inquebrantable fe en la vida. Fiel también a su papel de dramaturgo en la contemplación de la muerte, a la que él mismo ha definido en una de sus cartas, como la mejor amiga del hombre. El poderoso e inconcluso Réquiem quedará como una de las mas altas cimas del arte de todos los tiempos....
Javier Roiz Pazos

El 16 de julio de 1999 Claudio Abbado, el Coro de la Radio de Suecia y la Orquesta Filarmónica de Berlín, interpretaron esta obra en la Catedral de Salzburgo en homenaje a Herbert von Karajan, en el décimo aniversario de su muerte. Los solistas vocales fueron:
Rachel Harnish - Soprano
Karita Mattila - Soprano
Sara Mingardo - Mezzosoprano
Michael Schade - Tenor
Bryn Terfel - Bajo barítono

El vídeo recoge el "Lacrimosa", el último fragmento sobre el que trabajó Mozart en su inconclusa obra maestra.

domingo, 14 de enero de 2007

Publicado por jrtapia @ 0:49


Publicado por jrtapia @ 0:40


El polémico Bieito muestra su 'talento' con sus propuestas provocadoras una vez más. Aquí está la crítica de EL PAÍS
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Wozzeck/Calixto/Bieito/provoca/escandalo/Teatro/Real/Madrid/elpepucul/20070113elpepucul_1/Tes

     

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