Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Alfredo Kraus destacó desde muy joven por su voz excepcional, pero se dedicó tardíamente al canto. Tras obtener su título de Ingeniero Técnico Industrial en Las Palmas, estudió canto en Valencia, Barcelona y Milán. En 1956 ganó el primer premio del Concurso de Canto de Ginebra. Ese mismo año debutó en la Ópera Real de El Cairo, en el papel del duque de Mantua en "Rigoletto" de Verdi. Fue invitado a participar en la reinauguracion del Teatro de la Zarzuela, cantando el papel protagonista masculino de "Doña Francisquita" y, en 1958, alcanzó su consagración internacional en el teatro San Carlos de Lisboa, cantando "La Traviata" junto a María Callas. Algunos momentos de esa actuación se exponen en el vídeo adjunto, conseguido ilegalmente por un aficionado y que hoy día tiene un gran valor documental, ya que son las únicas imágenes existentes de la Callas cantando "La Traviata" en escena.
A partir de allí Kraus se convirtió en el más internacional de los cantantes españoles, recorriendo prácticamente la totalidad de los escenarios líricos de Europa y América y siendo invitado a los más importantes festivales. En su dilatada carrera, Alfredo Kraus obtuvo gran cantidad de premios (el Enrico Caruso de Florencia, el Tito Schipa, el Kammersänger de la Ópera de Viena, el Fiorino d’Oro, etc.). Estaba considerado un auténtico aristócrata del canto, por la perfección de su técnica y su dominio de los más variados estilos, siendo en el repertorio de la ópera belcantista francesa e italiana donde más destacó. Es inolvidable su interpretación del "Werther", de Massenet o el Romeo de "Romeo y Julieta", de Gounod. En sus últimos años compaginaba sus actuaciones operísticas y veladas de lieder, con las clases magistrales que impartía asiduamente. Una grave y triste enfermedad acabó con la vida de uno de los más grandes cantantes líricos de todos los tiempos en 1999.
En el momento en que se realizó esta grabación en vivo, el 27 de marzo de 1958 en el San Carlos de Lisboa, Maria Callas ya había encarnado a Violetta Valery cerca de sesenta veces en los principales teatros del mundo entero. Por aquel entonces un joven tenor canario llamado Alfredo Kraus acababa de comenzar la que habría de convertirse en una de las carreras líricas más largas de la historia. Tal vez por este motivo, el Teatro se venía abajo cada vez que la Callas abría la boca, mientras que la intervención más notable de "Alfredo" queda sin aplausos. Quizás sea también la causa, para no hacer sombra a la diva, de que se efectúe un corte, muy habitual por otro lado, en la parte del tenor: "Oh, mio rimorso", y no porque él no pudiera con este dificilísimo fragmento, que es la razón más frecuente, como ha quedado demostrado a lo largo de los siguientes cuarenta años, tanto sobre los escenarios como en otras grabaciones de Kraus, incluida la de 1993, con Kiri Te Kanawa y Mehta.
Este otro vídeo recoge la interpretación de Kraus de los fragmentos referidos en el Teatro de La Zarzuela de Madrid en 1977, cuando él, a su vez, ya se había convertido en una gran figura de la ópera.