Sarasate responde plenamente al paradigma decimonónico del virtuoso: el instrumentista divo y protagonista, deslumbrante en la técnica y el encanto de sus interpretaciones, con una pléyade de admiradores fervorosos y algunos detractores enconados que también le ayudan a cobrar relieve, pero despreocupado en general por la fidelidad al compositor y por el interés estrictamente musical del repertorio.
Como compositor posee un catálogo de 54 títulos, donde abundan las páginas breves con raíz folklórica y las fantasías sobre óperas célebres, tan al uso en aquellos años. Las características que iluminan toda su producción son el melodismo de salón y el virtuosismo instrumental despojado del cualquier componente especulativo en lo armónico, en lo constructivo o en lo formal: simplicidad en la forma e intrascendencia en los contenidos, eso sí, todo ello resuelto con oficio y encanto realmente incomparables.
El rápido éxito que obtuvo como ejecuntante le hizo abandonar sus estudios de armonía y composición.Viajó por toda Europa dando conciertos. También fueron frecuentes sus desplazamientos a América del Norte y Sudamérica. Según la prensa de la época, sus conciertos y recitales fueron memorables. Fue poseedor de dos violines Stradivarius, uno regalado por la reina Isabel II de España y adquirido a Jean Baptiste Vuillaume, y otro comprado a los Srs. Gand & Bernardel.
Su formación musical y el espíritu de triunfo lo mantuvieron en activo hasta su muerte. Según las críticas y crónicas de la época su fuerza radicaba más en la sutileza de la interpretación que en el fuego temperamental, aunando ataque, pasión, flexibilidad y una facilidad natural para el violín. Su técnica de la mano izquierda fue también famosa así como la velocidad en la ejecución. Arrancaba el más hermoso sonido que pueda esperarse del violín sin mostrar esfuerzo aparente.
En su testamento cedió su violín Stradivarius y 25.000 francos al Conservatorio de Madrid para la organización de un premio que llevara su nombre y que terminaría convirtiéndose en el Premio Nacional de Violín.
Catálogo de obras Op.---Título--------Instrumentación — Fantasía Capricho, Violín y piano
— Souvenir de "Fausto", Violín y piano
— Mazurka en Mi, Violín & piano
1 Fantasía sobre "La forza del destino", Violín y piano
2 Homenaje a Rossini, Violín y piano
3 La dame blanche de Boildieu, Violín y orquesta
4 Réverie, Violin y piano
5 Fantasía sobre "Romeo y Juliette", Violín y piano
6 Caprice on "Mireille", Violín y piano
7 Confidences, Violín y piano
8 Souvenir de Domont, Violín y piano
9 Les Adieux, Violin y piano
10 Sérénade Andalouse, Violín & piano
11 Le sommeil Violín y piano
12 Moscoviènne, Violín y piano
13 Fantasía sobre "Fausto", Violín y orquesta
14 Fantasía sobre "Der Freischütz", Violín y orquesta
15 Mosaíque de Zampa, Violín y piano
16 Gavota sobre "Mignon", Violín y piano
17 Priére at Berceuse, Violín y piano
18 Airs espagnols, Violín y piano
19 Fantasía sobre "Martha", Violín y piano
20 Aires gitanos, Violín y orchestra
21 Malagueña y Habanera, Violín y piano
22 Romanza andaluza y jota navarra, Violín y piano
23 Playera y zapateado, Violín y piano
24 Capricho vasco, Violín y piano
25 Fantasia sobre "Carmen", Violín y orquesta
26 Vito y habanera, Violín y piano
27 Jota aragonesa, Violín y piano
28 Serenata andaluza, Violín y piano
29 El canto del ruiseñor, Violín y orquesta
30 Bolero, Violín y piano
31 Balada, Violín y piano
32 Muñeira Violín & orchestra
33 Navarra, Violín y orchestra
34 Aires escoceses, Violín y orchestra
35 Peteneras, capricho español, Violín y piano
36 Jota de San Fermín, Violín y piano
37 Zortzico "Adiós montañas mías", Violín y piano
38 ¡Viva Sevilla!, Violín y orquesta
39 Zortzico de Iparraguirre, Violín y piano
40 Introduction et fandango varié, Violín y piano
41 Introduction et caprice-jota, Violín y orquesta
42 Zortzico "Miramar", Violín y orquesta
43 Introducción y tarantella, Violín y orquesta
44 La chase, Violín y orquesta
45 Nocturno — Serenata, Violín y orquesta
46 Gondoliéra Veneziana, Violín y piano
47 Melodía rumana, Violín y piano
48 L'Esprit Follet, Violín y orquesta
49 Canciones rusas Violín & orquesta
50 Jota de Pamplona, Violín y orquesta
51 Fantasía sobre "Don Giovanni", Violín y piano
52 Jota de Pablo, Violín y orquesta
53 La Rève, Violín y piano
54 Fantasía sobre "La flauta mágica", Violín y orquesta
Yehudi Menuhin
Yehudi Menuhin nació en Nueva York el 22 de abril de 1916, estudiando violín desde los cuatro años de edad con Sigmund Anker, su primer maestro, en San Francisco. Debutó a los siete años con la Sinfónica Española. Posteriormente amplió sus estudios con Louis Persinger, que a los ocho años lo hace debutar profesionalmente. Su presentación en Nueva York con diez años fue un fulgurante éxito que le sirvió para debutar en Europa en 1927.
En el viejo continente se pone en manos de George Enescu, entonces descubrió que "interpretar equivalía a ser", como reflejaría más adelante en su diario. Paulatinamente iría desarrollando y madurando sus criterios y valores más característicos, entre los que destacarán la capacidad de trabajo, la autoexigencia, así como una concepción del arte estrechamente interrelacionado con la vida. "Recuerdo vivamente mi primera lección con Enescu. Mi madre me llevó a su casa y esperamos en el salón, al poco rato apareció el maestro con su violín y comenzó a tocar una "Partita" de Johann Sebastian Bach. Ahí verdaderamente comenzó mi amor por el instrumento".
En noviembre de ese mismo año presenta en Nueva York el Concierto para violín, op. 61 de Beethoven bajo la batuta de Fritz Busch, convirtiéndose entonces en la portada de los principales diarios del país. Rápidamente se organizaron giras de conciertos por Estados Unidos, Berlín (1928) y Londres (1929). Su primera grabación fonográfica data de esta época.
En los años 30, Menuhin estudia simultáneamente con Enescu, cuya influencia en la estética musical del muchacho fue definitiva, y con Adolf Busch. Su madurez es tal que cuando Fritz Kreisler renuncia a grabar el concierto para violín op. 61 de Elgar, del que era dedicatario, es Menuhin el elegido para realizar el registro fonográfico con el propio Elgar (75 años) a la batuta.
Su actividad en el bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial le llevó a dar 500 conciertos en diversos destacamentos de tropas. De esta época existe un film propagandístico en el que Menuhin interpreta el "Vuelo del Moscardón" y el "Ave María" de Schubert.
Menuhin asumió con gran valentía la defensa de Wilhelm Furtwängler cuando éste fue acusado de colaboración con el régimen nazi. El violinista no sólo publicó escritos al respecto, sino que en un acto extraordinariamente antipopular se convirtió en el primer judío en tocar con la Orquesta Filarmónica de Berlín, con Furtwängler al frente, tras el episodio nazi.
Desde 1959 Menuhin se instaló en Londres, haciéndose cargo del Festival Bath (1958-68), el Festival Windsor (1969-1972) y el Gstaad Festival. En esta época se sitúa el comienzo de su interés por el vegetarianismo y la cultura india.
En 1962 funda cerca de Londres la Escuela Superior de Música que lleva su nombre.
Durante los últimos años de su vida abandona el instrumento para dedicar casi todo su tiempo a la dirección orquestal.
Conocido también como humanista y filántropo, en 1960 recibió el Premio Nehru de la Paz y en 1992 fue embajador de buena voluntad de la Unesco.
Falleció en Berlín el 12 de Marzo de 1.999.
La carrera artística de Menuhin, desarrollada a lo largo de siete décadas, es una de las más espectaculares de nuestro tiempo. Como violinista, primero, y, luego, como director de orquesta, ha protagonizado las más importantes convocatorias de los principales escenarios internacionales, junto a los mejores solistas y formaciones orquestales.
Aunando la técnica irreprochable con una comprensión extraordinaria de la música, trabajó un repertorio muy amplio, de Bach, Ravel y Beethoven a la música de vanguardia, de la música barroca a las improvisaciones de jazz con Stéphane Grappelli. Le gustaba acompañar y dar a conocer todas las músicas.
Su fascinación por las distintas culturas lo llevará a tocar, tanto con Ravi Shankar, como con sus amigos zíngaros, cuya causa defenderá, destacando así que la búsqueda de la belleza y el compartirla con los demás son valores universales.
A lo largo de toda su vida, Yehudi Menuhin se preocupó por las grandes cuestiones de este siglo: tan sensible a la educación como a los derechos de las minorías, convirtió en una cuestión de honor el concretar siempre sus acciones. Nunca dejó de librar combates por la música, la paz y la convivencia entre los hombres; ante todo, fue un humanista comprometido con la defensa de los derechos humanos. A lo largo de su carrera de músico emprendió sin tregua la defensa de los más débiles, lo que le valió numerosas distinciones, entre las que cabe destacar la de "Lord", el Premio Mundial de la Paz en 1979, el Premio Nerhu de la Paz en 1960 y el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 1997.
En 1945 intervino en el concierto de inauguración de la ONU y volvió a actuar en Alemania, preconizando la superación de las graves secuelas de la guerra. En numerosas manifestaciones públicas defendió la tolerancia y cooperación entre diferentes pueblos y culturas.
En 1992 promovió la constitución de la Fundación Yehudi Menuhin a la que asignó como cometidos prioritarios la integración social de niños desfavorecidos a través de actividades artísticas, la defensa de los derechos de las minorías culturales, el fomento de la tolerancia cultural y la creación de redes de cooperación internacional en los ámbitos de la educación y la cultura.
Era un hombre comprensivo, abierto a todo tipo de opiniones y creencias. Era "un hombre bueno" en el sentido machadiano. Era el ejemplo viviente de esa frase tan sencilla y tan genial de Sancho Panza: "Señora, donde hay música no puede haber cosa mala".
El año 97, al recibir el Premio Príncipe de Asturias, junto con Rostropovich, dijo en su discurso que quizás ellos eran los eslabones del hombre nuevo, el hombre que se debería dedicar con todas sus fuerzas a enseñar y propagar la música entre los niños, con la firme creencia de que así se mejoraría el mundo.
Todos los que amamos y vivimos la musica nunca podremos agradecer suficientemente toda una vida de Menuhin, dedicada a los demás: como violinista, como director de orquesta, como profesor y como persona entregada y preocupada por la defensa de los derechos humanos y el apoyo a los más desfavorecidos.
Mientras veia y escuchaba a Menuhin aquí, pensaba que es una pena que no hayamos conocido este tipo de documentos en television... Afortunadamente hoy las nuevas tecnologías nos permiten tener acceso a ellos. ¿Cómo no he conocido a este excepcional músico antes?
Gracias.
M.Miras.
Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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