Por Pablo Meléndez-Haddad
(ABC de las Artes, 15-03-2007)
Hoy levanta el telón el Teatro Pérez Galdós del nuevo milenio. Las Palmas de Gran Canaria recibe a su sala más emblemática de la mano de la Novena Sinfonía de Beethoven en la interpretación de la Filarmónica de Gran Canaria. De esta manera vuelve a la vida artística un teatro que regresa para completar la oferta escénica de la capital del archipiélago, ciudad que, junto al Auditorio Alfredo Kraus y al Teatro Cuyás, se puede congratular de una oferta cultural capaz de convocar un turismo nuevo y de calidad.
En todo caso, Beethoven no será el único protagonista de las jornadas inaugurales del viejo coliseo. Porque la música de Wagner también se dejará sentir con toda su fuerza y magnitud gracias a Valery Gergiev y a sus huestes del Mariinski, que ofrecerán un ciclo completo de El anillo del Nibelungo prácticamente en días consecutivos (El oro del Rin el martes 17, La Walkiria el miércoles 18, Sigfrido el viernes 20 y El ocaso de los Dioses el domingo 22), un hito en la historia wagneriana moderna de España y un punto y aparte en la trayectoria teatral y musical de esa capital.
Gran incomprendida. La opción, en todo caso, se ha prestado para mucha controversia en la isla, ya que la obra del compositor alemán ha sido la gran incomprendida del público canario. En el último Tristán ofrecido en el Auditorio, por ejemplo, si la función comenzó con 1.300 espectadores, según varios asistentes acabó con algo más de 300... A ver si el genio inconmensurable de Gergiev y su Wagner siempre extrovertido consiguen dar la vuelta a la tortilla y conquistar nuevos wagnerianos por esas tierras. La producción, de la que Gergiev no ha adelantado sus intérpretes, llega con las ideas del escenógrafo George Tsypin y combina «lo nuevo y lo tradicional», montaje ya estrenado en el Teatro Mariinski de San Petersburgo.
El Pérez Galdós, que acogerá entre otras la oferta del Festival de Ópera Alfredo Kraus que organiza los Amigos Canarios de la Ópera y la temporada de conciertos de la histórica Sociedad Filarmónica, renace con programación propia y para los meses venideros se anuncia la presencia del pianista Grigori Sokolov, de la diva del jazz Roberta Flack, un recital de cámara del violinista Julian Rachlin y el pianista Itamar Golan, además del Leipziger Ballet con El Lago de los Cisnes.
La renovación del coliseo grancanario ha sido total en el apartado escénico y muy general en los espacios destinados al público, redefiniendo sus características técnicas y dejándolo apto para acoger cualquier tipo de representación teatral. El coliseo se inauguró con el nombre de Teatro Tirso de Molina en 1890, con la ópera La Traviata; en 1918 fue consumido por un incendio y se reinauguró diez años más tarde con otro verdi, Aida, entonces bajo el nombre de Pérez Galdós, manteniéndose en activo hasta mediados de 2001.
La caducidad de su maquinaria escénica y la adecuación a los nuevos parámetros de seguridad obligaron a que el teatro se rehabilitara íntegramente. El proyecto se redactó por encargo del Ministerio de Fomento a cargo del llamado 1 por ciento cultural, y en el 2004 comienzan las obras bajo la dirección del arquitecto José Luis Rodríguez Noriega, con aportaciones económicas tanto del Cabildo de Gran Canaria como del Ayuntamiento de la ciudad, con un presupuesto de 30 millones de euros, cifra que también incluye una serie de mejoras urbanísticas en el entorno del edificio.
El Pérez Galdós, Monumento Histórico Artístico, ha visto cómo el nuevo proyecto prolongaba a todas las plantas las escaleras principales de acceso a la sala, cuya fachada e interior han sido totalmente restaurados, incluyendo los murales de Néstor Martín Fernández de la Torre. También han sido renovadas las butacas. Se ha mejorado la visión del escenario al darle al patio de butacas una mayor inclinación y el proyecto contempla además la instalación de pantallas de traducción individuales en cada butaca de platea, aspecto que se complementa con lectores instalados en las barandas de los palcos, además de una pantalla colectiva sobre la boca del escenario. Todo ello con la intención de que las 1.016 localidades de las que dispone el teatro reúnan las máximas características de comodidad y visibilidad.
El nuevo edificio comienza a partir de la primera fila del patio de butacas, ya que se procedió a la demolición total de las antiguas dependencias de escenario, camerinos y servicios para reconstruirlos con una concepción completamente diferente y moderna, según las necesidades de producción y programación. Se ha ampliado ostensiblemente el foso orquestal con el objetivo de mejorar la acústica y la visibilidad de los ochenta músicos que ahora podrá acoger; la nueva caja escénica gana en profundidad, altura y hombros, posibilitando la construcción de una sala de ensayos y la habilitación de un espacio para carga y descarga de escenografías.
Nuevas infraestructuras. La maquinaria escénica, así como la iluminación y el equipamiento audiovisual fijo y móvil del teatro y de la sala de ensayos son completamente nuevos. Se incluye un sistema de plataformas que posibilitará la prolongación del escenario sobre el foso y los sistemas de elevación de tramoya aportan versatilidad y funcionalidad. En cuanto a la iluminación escénica, se contará con una dotación suficientemente dimensionada y estructurada para satisfacer los requerimientos de cada producción. La infraestructura prevista incluirá sistemas de control y regulación, posiciones de iluminación múltiple, luminarias y distribución de circuitos.
El equipamiento audiovisual del teatro constará de un sistema de alta calidad y fiabilidad, diseñado tanto para representaciones teatrales y de ópera como para conciertos electroacústicos o de diversas prestaciones audiovisuales. La sala de ensayo también dispondrá de su propia infraestructura técnica, enlazada con la del resto del edificio. Como se ha dicho, se ha querido cuidar muy especialmente el degradado entorno del teatro, ahora remozado en medio de una enorme plaza que aleja la circulación del edificio evitando cualquier contaminación acústica.
Con todas estas innovaciones, el nuevo Pérez Galdós -que será regido por un Patronato- nace con la vocación de situarse entre los primeros escenarios del país. El comienzo de una aventura que se escribirá a partir de este siglo XXI.
Wagner según Gergiev
El Pérez Galdós de Las Palmas programa la Tetralogía completa
Tras una costosísima reforma que ha preparado al Teatro Pérez Galdós de Las Palmas para las exigencias técnicas del siglo XXI, el próximo sábado comienzan los fastos de inauguración con un concierto de la Filarmónica local dirigida por Pedro Halffter. En todo caso, los verdaderos protagonistas serán Wagner, con su Tetralogía, y su traductor, Valeri Gergiev, en producción del Teatro Mariinski.
Para el regreso a la vida del Teatro Pérez Galdós de Las Palmas, su máximo responsable, Rafael Nebot, ha optado por un impresionante despliegue que tiene como gran protagonista a una de las batutas más carismáticas del momento, el ruso Valeri Gergiev. Y además, para mostrar las posibilidades técnicas del coliseo, no ha dudado en acudir a “la ópera de las óperas”: la Tetralogía de Wagner, que podrá verse completa entre el 17 y el 22 de abril. En realidad, no es la primera vez que se programa en España de forma completa y en días sucesivos esta gigantesca creación de cuatro títulos interrelacionados tanto en la música como en el argumento (El oro del Rhin, La walkiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses), ya que el Liceo lo hizo en la temporada 1951-52 y los espectadores del recién inaugurado Auditorio pudieron presenciarla en Palma de Mallorca en 1974.
En todo caso, teniendo en cuenta la personalidad de su director musical y del escenógrafo George Tsypin, éste es uno de los montajes más ambiciosos que se han podido ver en los últimos años. El estreno de esta producción tuvo lugar en el Festival de Baden Baden en 2003, y desde entonces se ha transformado en una de las mejores embajadoras del Teatro Mariinski de San Petersburgo. Hasta el momento, ha visitado Corea, Japón y Estados Unidos, entre otros país, y ahora, llega a Las Palmas.
El éxito del montaje –cuya idea escénica ha surgido a partes iguales entre Gergiev y Tsypin– surge de ambientarla en Osetia (de donde procede Gergiev) en la que hay múltiples leyendas que muestran una estrecha relación con las sagas nórdicas. Gergiev acudió al escultor y arquitecto George Tsypin para materializar sus ideas, bien sustentadas por la imaginativa iluminación de Gleb Filschtinsky y el atemporal vestuario de Tatiana Noginowa. La crítica internacional ha acogido con entusiasmo casi unánime esta versión que, si bien no es precisamente revolucionaria, sí clarifica una obra, compleja y retorcida donde las haya, como es la Tetralogía.
Wagner a la rusa. Eso no obsta para que algunos medios hayan destacado la falta de una dirección escénica más sólida en beneficio del espectáculo que, por lo demás, resulta impresionante, con un final de El ocaso de los Dioses que es incapaz de dejar indiferente a nadie. En todo caso, el producto hubiera alcanzado un estado inferior de no ser por la apuesta decidida y sin concesiones del propio Gergiev.
En entrevista a El Cultural, señalaba ante aquéllos que mostraban ciertas dudas por la visión del creador alemán. “Que ¿por qué no vamos a dirigir Wagner directores rusos? En realidad he dirigido mucho Wagner en todo el mundo y para alejar todo tipo de susceptibilidades. San Petersburgo tiene una gran tradición wagneriana mucho más enraizada de lo que se piensa”.
Lo cierto es que el vínculo ruso con Wagner viene de lejos. Arthur Nikisch ya lo dirigió en 1898 y grandes maestros lo programaron desde inicios del XX. Esa tradición se ha sostenido en el caso de San Petersburgo gracias a Mravinski y la Filarmónica de Leningrado, ambos excelentes traductores del compositor de Lohengrin. Preguntado por las buenas críticas que ha recibido su visión de este compositor –que algunas ciudades españolas constataron en su reciente gira a nuestro país donde interpretó selecciones de Parsifal y La walkiria–, el expansivo Gergiev se mostraba cauto: “Siempre se puede hallar algo nuevo por mucho que se haya interpretado. Depende de cada uno. No tiene nada que ver con la nacionalidad, sino con el carácter”, señalaba.
Cantera de voces. Un aspecto muy llamativo para la mayoría de los comentaristas ha sido que la totalidad de los intérpretes procede de la factoría Mariinski. Gergiev afirmaba que ese relevo generacional ha sido producto de una batalla personal. Así, afirmaba que “el Mariinski se ha abierto a las generaciones más jóvenes y por eso, estoy haciendo audiciones, ya que es necesario reconocer a aquéllos que puedan ser las estrellas del mañana. El talento es algo que no abunda, por lo que no podemos perder la ocasión de su posible aparición”.
Sin embargo, el trabajo en esa casa que goza del apoyo personal y político del mismo presidente Putin, se realiza con criterios modernos. “Nos preocupamos más de las cuestiones estilísticas de nuestros conjuntos. Traemos maestros repetidores de donde haga falta, bien de Alemania, bien de Italia, para los repertorios wagnerianos o italianos. Entiendo que es imprescindible que los músicos estén bien preparados en este aspecto”.
El Teatro Pérez Galdós –que ha visto salpicada su reinauguración por una agria polémica en torno a la elección del personal asistente de Rafael Nebot– verá en cuatro días (17, Das Rheingold; 18, Die Walküre; 20, Siegfried; 22, Götterdammerung) algunas de las estrellas que siguen a Gergiev en este peculiar peregrinaje wagneriano. De este modo, destaca la protagonista, Olga Sergeeva, cuya voz ha generado una versión muy personal y madura que afrontará Brünnhilde en todas las óperas.
Siegfried, no obstante, demandará dos artistas, Leonid Zajozaev y Viktor Lutsyuk. A éstos hay que sumar a Mijail Petrenko, que interpretará Fafner; a Hagen, una de las mejores voces graves del panorama ruso, y a Larisa Diadkova, fantástica voz que se hará cargo del rol de Waltraute (lástima que no pueda hacer de Fricka también) en Ocaso.
Aunque la Tetralogía oscurece un tanto el resto del despliegue de actividades previstas por el Teatro, no se puede olvidar la apertura, con la Novena de Beethoven dirigida por Pedro Halffter, así como el recital de la soprano chilena afincada en Canarias Cristina Gallardo Domás, al lado de los conjuntos del Mariinski.
Junto a los fragmentos de Puccini, Gergiev brindará sus espectaculares lecturas del Capricho Español de Rimski y la Patética de Chaikovski (16 de abril). Posteriormente (17 de mayo), el pianista Grigori Sokolov interpretará obras de Schubert y Scriabin. Otros dos rusos, Julian Rachlin e Itamar Golan, llegarán el 12 de junio, con obras de Shostakovich, Beethoven, Partos y Brahms. Culminará el ciclo con el montaje de El lago de los cisnes que presentará el Ballet de Leipzig.
Luis G. IBERNI
(EL CULTURAL, 12-4-2007)