martes, 24 de abril de 2007

"Tombe degli avi miei" y "Fra poco a me ricovero" en la producción del Teatro del Liceo (1988)

Ópera del compositor Gaetano Donizetti (1797-1848), con libreto de Salvatore Cammarano, "Lucia di Lammermoor", es sin duda la obra maestra de Donizetti. Su argumento proviene de una novela de Walter Scott inspirada a su vez, lejanamente, en hechos reales. Lucia se estrenó en el Teatro San Carlo de Nápoles el 26 de septiembre de 1835.

En la mayoría de las representaciones se utiliza una versión en la que se cortan algunas escenas. El libreto se divide en tres actos y seis escenas (dos en cada acto). Últimamente la obra se ha reprentado recuperando el libreto y la partitura originales, en la que se emplean instrumentos de época. El libreto original esta dividido en dos partes: una primera ("la separación") constituida por un sólo acto dividido en cinco escenas; y una segunda parte ("el contrato matrimonial") integrada por dos actos, el primero con seis escenas y el segundo con nueve. En la versión más frecuentemente representada se suele suprimir la escena tercera del primer acto y las escenas primera, segunda y sexta del segundo, todas ellas de las segunda parte o "el contrato nupcial".

La acción se desarrolla en Escocia, a finales del siglo XVII, bajo el reinado de Guillermo y María, en el contexto de las luchas entre facciones enemigas y del conflicto entre católicos y protestantes. Desde mucho tiempo atrás, una disputa enfrenta a la familia protestante de los Asthon, señores de Lammermoor, con la casa católica de los Ravenswood. Tras la muerte de su padre caído en combate, Edgardo de Ravenswood es vencido y ha tenido que ceder sus tierras a los Lammermoor.

La escena final de la ópera discurre en el cementerio del castillo de Ravenswood. En la frialdad que precede al amanecer, entre las tumbas de sus antepasados, Edgardo se prepara para un duelo. Inmerso en los pensamientos de su amor perdido (cree que su prometida Lucia se ha casado con otro, pero no sabe que, en realidad, ha muerto anhelando su amor), Edgardo suplica el beneplácito de sus antecesores. Su cólera se apacigua, él no sufre ya salvo por el ansia de venganza y comtempla ahora la idea de la muerte con serenidad. Las luces del castillo de Ravenswood le provocan desprecio mientras imagina a Lucía al lado de su esposo.

Un cortejo fúnebre sale del castillo y muestra a Edgardo los terribles aconteciemientos de la víspera y la agonía de Lucía. Paralizado por la pena, Edgardo entiende, en este preciso momento, el triste mensaje del toque de ánimas, que Raimondo confirma enseguida. Sucumbiendo al dolor, Edgardo expresa su esperanza: separados en la tierra, los amantes se volverán a reunir en el paraíso. Se clava un puñal en el corazón y cae bajo la mirada atónita del sombrío grupo, que encomienda su alma a Dios.
Publicado por jrtapia @ 10:27  | La Ópera
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