Debussy puso en marcha un nuevo concepto de la música, liberada de las ataduras relacionadas con la tonalidad. Su obra revela tintes modernistas, simbolistas y de otras influencias como las étnicas, que encontraban su auge a finales del siglo XIX, aunque su obra suele vincularse principalmente al impresionismo. Para Bebussy el componer música no se trata de trasladar la naturaleza a la música, sino de evocarla.
De familia pobre, era hijo de un tendero que tuvo que confiar la educación de su hijo a una tía, quien consiguió que una alumna de Chopin (a quien Debussy dedicaría sus "Preludios") le diera clases de música. Autores de reconocida influencia en su estilo, además de Chopin, son Schumann, Wagner, Franck, Satie, Couperin, o Rameau. Debussy ejerció una decisiva influencia en su época y en etapas posteriores, desde Ravel a los músicos más destacados del siglo XX.
El preludio
Preludio es un término muy vago que designa una gran variedad de piezas, generalmente escritas para piano. Como título puede significar casi cualquier cosa, desde una pieza tranquila, melancólica, hasta una larga pieza virtuosística y aparatosa. Pero en cuanto forma, pertenece, por lo general, a la categoría de “libre”. Preludio es el nombre genérico de cualquier pieza de estructura formal no demasiado precisa.
Mucho del renacimiento del interés por las formas “libres” se puede atribuir a la influencia de Debussy. Tenía éste pocos antecedentes en la música de su tiempo para la manera sumamente personal con que trabajó las formas pequeñas. Sin depender de ningún modelo conocido, compuso veinticuatro Preludios para piano, cada uno de los cuales tiene su propio carácter formal. Cada nuevo Preludio significó inventar una nueva forma, pues la escritura de uno no ayudaba a la creación del siguiente. No es de extrañar que la producción de Debussy haya sido relativamente pequeña.
Exactamente igual que en el caso del dibujo-patrón de Bach, Debussy usa a veces una menuda figura, o motivo, como ayuda para dar unidad a la pieza. Por ejemplo, en el preludio para piano titulado "Pasos en la nieve" (Des pas sur la neige), un menudo motivo se mantiene firmemente como fondo a lo largo de toda la pieza. Es un ritmo único de dos notas, la segunda de las cuales está situada melódicamente un grado por encima de la primera.
Por encima de esa figura misteriosamente evocadora se oye una melodía espectral y fragmentaria, épicamente debussiana. Obsérvese que la melodía o se repite nunca; en lugar de eso, parece surgir espontáneamente a la vida, poco a poco, por una serie de vacilaciones e impulsos secretos, hasta producir, delicada pero seguramente, una sensación de consumación. La pieza, ciertamente, tiene unidad, pero los medios unificadores son completamente distintos de los utilizados por los predecesores de Debussy.