miércoles, 13 de junio de 2007

Publicado por jrtapia @ 8:06


Curso de Creatividad, Prof. Mario Arenas
Bartabas Zingaro
Orquesta de Paris, Pierre Boulez (director)






"La consagración de la primavera" es un ballet en dos actos basado en la Rusia pagana, con música del compositor ruso Igor Stravinski y coreografía de Vaslav Nijinski, creado para los Ballets Rusos de Serguei Diaghilev. Es una de las obras más revolucionarias y trascendentales de toda la música por sus innovaciones armónicas, rítmicas y tímbricas. Fue estrenada en París en el Théâtre des Champs-Élysées el 29 de mayo de 1913 con Pierre Monteux como director de orquesta. Su título original en ruso es: Весна священная, que significa, literalmente: "Primavera, la sagrada". El título en español se traduce de la versión francesa: "Le sacre du printemps", con el que fue estrenado. En la partitura se agrega al título la siguiente frase: "Imágenes de la Rusia pagana". El escándalo que acompañó a esta representación fue célebre y se criticó tanto la música de Stravinski como la coreografía de Nijinski.

El nuevo teatro de los Campos Elíseos de París tembló literalmente, cuando Stravinsky y el empresario Diaghilev llevaron a escena su tercer ballet conjunto para la compañía de los Ballets Rusos. Poco antes, Diaghilev había encargado a Stravinsky la composición de un nuevo ballet. El empresario quería rendir un homenaje a su tierra natal con la creación de un ballet que girase en torno a las tradiciones de la Rusia ancestral.

El argumento del mismo ya resultaba bastante fuerte: trataba del sacrificio ritual de una joven virgen, elegida para celebrar la llegada de la primavera bailando hasta la muerte ante su tribu. Todo ello se desarrollaba en el escenario de una Rusia arcaica, pagana y étnica. Es este argumento el que condiciona a Stravinsky para diseñar una obra llena de recursos rítmicos y percusivos, casi salvajes, que rozan lo obsesivo. Esta naturaleza percusiva choca con la ausencia de instrumentos de esta familia, exceptuando una batería de timbales. La obra se divide en dos actos:

Primera Parte: Adoración de la Tierra
o Introducción
o Augurios Primaverales. Danza de las Adolescentes
o Juego del Rapto
o Rondas Primaverales
o Juego de las Tribus Rivales
o Cortejo del Sabio
o El Sabio. Danza de la Tierra

Segunda Parte: El Sacrificio
o Introducción
o Círculos Misteriosos de las Adolescentes
o Glorificación de la Elegida
o Evocación de los Antepasados
o Acción Ritual de los Antepasados
o Danza Sagrada. La Elegida


El escándalo del estreno no se debió sólo a la música. La atrevida coreografía de Nijinsky y el vestuario excesivamente liviano de los bailarines resultaron ser demasiado provocativos para la conservadora sociedad parisina del momento.

El caso es que las crónicas de la época relatan que el público preparó tal bronca que la música apenas resultaba audible. Los golpes y gritos de protesta de los unos se mezclaban con la euforia y los aullidos de apoyo de los otros. "La consagración de la primavera" a nadie dejó indiferente. El propio Saint-Saëns gritaba consignas en contra de la música interpretada. Fue una batalla campal en la que participaron incluso las damas, se lanzaron las butacas al escenario y se llegaron a concertar varios duelos, llevados a efecto al día siguiente. Tal reacción fue justo lo que deseaba el propio Diaghilev.

De todas formas, el público parisino iba a tener que acostumbrarse a este tipo de espectáculos, ya que años más tarde, con motivo del estreno de las Cinco piezas para orquesta de Schoenberg, una dama gritaría "¡Es una vergüenza someter a viudas de guerra a un espectáculo como éste!".

"La Consagración de la Primavera" representaba un ballet que, de pronto, se apartaba bruscamente del refinamiento y la exquisitez que había caracterizado y distinguido al ballet clásico decimonónico, que era a lo que la gente estaba acostumbrada. Stravinsky, en su afán de describir un ancestral rito pagano, creó un lenguaje musical de un carácter y originalidad únicas, que sorprendía a todos, a toda una generación, a toda una época. Es una verdadera lástima pero, poco después de su estreno, la coreografía original se perdió.

"La Consagración" no era la primera colaboración entre Diaghilev y Stravinsky. Antes habían creado juntos otros dos ballets: "El Pájaro de Fuego" (1910) y "Petrushka" (1911), coreografiados por otro gran bailarín, Fokine. En ellos, Stravinsky ya había planteado novedades rítmicas muy vivas, muy "nerviosas", no siempre bien acogidas.

Como se ha dicho más arriba, el ballet narra la historia, sucedida en la Rusia antigua, del rapto y sacrificio pagano de una doncella al inicio de la primavera que debía bailar hasta su muerte a fin de obtener la benevolencia de los dioses al comienzo de la nueva estación. Para ello, se sirve de imágenes musicales de gran plasticidad, evocando escenas primitivas en cuanto a diversos ámbitos de la vida, escenas de creación…podría resumirse como una vuelta a los orígenes del hombre como mejor método para su comprensión. Ademas es considerada una obra un tanto machista puesto que obligan a la chica a bailar aunque no quiera.

A diferencia de en los ballets anteriores, obras más “rusas” y menos “rupturistas”, Stravinsky se atrevió, en esta obra, a innovar más de cuanto la corriente modernista francesa (la vanguardia en aquel momento) se había atrevido a hacer. Su estreno, como podía esperarse, supuso un estrepitoso fracaso. La crítica por su parte estaba dividida entre los maravillados modernistas franceses, y los reaccionarios autores románticos y post-románticos, que la consideraron como una sucesión estruendosa e incomprensible de sonidos y ruidos.

La innovación de esta obra se produjo fundamentalmente en dos ámbitos musicales:

En primer lugar, el ritmo: prescinde el autor de las típicas secuencias que caracterizaban hasta el momento toda obra (por ejemplo: introducción, tema principal, variación 1, variación 2…), adquiriendo una estructura lineal, prácticamente carente de repeticiones. Además, no hay sincronía y acompasamiento ni entre las distintas voces de los instrumentos, ni entre sí mismas a lo largo del tiempo, lo que produce en el oyente esa sensación de imprevisión, impulso, brutalidad y desorden.

En segundo lugar, la melodía y la armonía: sin llegar a la destrucción del sistema de octavas, y la adopción de la música dodecafónica, es frecuente en esta obra el uso de disonacias, así como de líneas musicales (bien de fondo o como figura principal) que no respetan estrictamente las líneas marcadas por las modalidades y las escalas, sino a veces meramente onomatopéyicas, todo con una función figurativa al servicio de una mejor representación plástica. Debido a su condición de primera obra claramente rupturista, y a la dificultad de su audición (especialmente para los oídos acostumbrados a los compases barrocos, neoclásicos y románticos), esta obra puede considerarse para el oyente como una obra inicial de la música clásica del siglo XX (pudiendo servir como ayuda la versión animada y simplificada de Disney en “Fantasía” en 1940). A partir de Stravinsky, el estilo rupturista domina todo el panorama musical europeo, ampliándose también a otros ámbitos, como la melodía por parte de autores (como Alban Berg, Béla Bartók y Arnold Schoenberg), o como la experimentación en cuanto a la sonoridad y objetos para su producción, para acabar en una casi completa destrucción de todo arquetipo formal (por ejemplo, obras de Pierre Boulez, György Ligeti y Olivier Messiaen). Esta complicación del panorama musical clásico es una de las causas su actual declive comercial frente a otros géneros musicales.

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