sábado, 16 de junio de 2007
Miklos Perenyi (violonchelo)/András Schiff (piano)








Sus tiempos son:
1.Allegro moderato
2.Adagio
3.Allegretto

Compuesta en noviembre de 1824, esta obra es una prueba para todos los cellistas de concierto. Escrito como “pieza de virtuoso” para instrumento de seis cuerdas, resulta un reto para el cello de cuatro cuerdas que sustituye ahora al desaparecido arpeggione.

La sonata es un trabajo rutilante, de diversos humores, con innumerables repeticiones que son todas variaciones en menor y, obviamente, muy schubertianas. Los tres movimientos son concebidos con relativa concreción y en amigable vena lírica. El cello domina en muchos episodios brillantes, en tanto que el piano tiene un rol secundario de apoyo. Rico en inspiraciones melódicas es el Allegro moderato, que comienza con un tema algo melancólico; el Adagio en mi mayor es un movimiento bastante breve, casi una introducción extensiva al Finale, pero como éste debería ser con Schubert: rico en sentimiento e inspiración. El Rondó conclusivo tiene un carácter refrescante que de nuevo brinda una amplia oportunidad al solista virtuoso. Y sí, el resultado es un trabajo genial por el cual Schubert ha inmortalizado al instrumento arpeggione de tan corta vida.

El nombre “arpeggione” es conocido sólo en un autógrafo de Schubert, que muestra el recién construido instrumento (en 1823); en las revistas de esa época también se referían a él como “guitarra de amor” o “guitarra cello”, un instrumento de seis cuerdas que se debía colocar entre las rodillas y afinado en mi, la, re, sol, si, fa. Su primera presentación en público en 1824 estuvo a cargo de Vincenz Schuster, quien probablemente también fue iniciador de la sonata.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | Música de cámara
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