Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Orquesta Filarmónica de La Scala
Gustavo Dudamel, director
(Final del primer movimiento)
La Tercera sinfonía de Mahler ha sido descrita como un enorme fresco sinfónico pleno en colores que se complementan o se contraponen, según el estado de ánimo del compositor. Este gigantesco y fascinante mosaico sonoro no guarda, como resulta lógico en una obra tan compleja, una evidente unidad debido a la enorme cantidad de ideas expuestas, lo que motiva que con frecuencia se le acuse de inconsistente y hasta de contener temas banales.
Pero su primer movimiento, cuya duración supera ampliamente la media hora de duración, contiene uno de los más bellos temas de introducción que sea posible encontrar en toda la literatura sinfónica. A esta apertura sigue la tragedia, el poderío feroz y oscuro de las fuerzas de la Naturaleza, y una triunfal marcha de optimismo y amor por la vida.
Considerada como una de las obras más personales y representativas del espíritu creativo de su autor, la Tercera sinfonía fue iniciada por Gustav Mahler durante el verano de 1895. Su estructura es por demás contrastante entre uno y otro movimientos; recorre enormes distancias emotivas y extremos sentimentales, todo lo cual contribuye a explicar su extrema duración. En la misma se abordan tantos puntos de tensión y tan diversos clímax que semejante discurso musical sólo podría exponerse mediante una obra cuya duración supera con frecuencia los cien minutos.