martes, 10 de julio de 2007
Grigory Sokolov, piano


Los tiempos de esta sonata son:
1. Allegro
2. Andante
3. Scherzo: Allegro vivace
4. Rondó: Allegro ma non troppo
(Los dos últimos son los que aparecen en el vídeo)

En el apartado de la música para piano, Beethoven compuso 32 sonatas para su instrumento favorito, con el que demostraba una capacidad de improvisación asombrosa. Entre las de mayor renombre se cuentan la Sonata para piano nº 8, “Patética”, la popular nº 14, “Claro de Luna”, la Sonata nº 17, “La Tempestad”, la nº 21, “Waldstein” y la nº 23, “Apasionada”, en la que los procedimientos clásicos son desplazados por el estilo personal y veloz de Beethoven. También son de destacar las sonatas que compuso durante el período de la Novena Sinfonía, entre ellas la Sonata para piano nº 26, “Los adioses” y la nº 29, “Hammerklavier”, sin desdeñar la nº 31 o la nº 32, todas ellas auténticas obras maestras del género.

La decimoquinta sonata para piano de Beethoven representa un contraste absoluto con la que la antecede (nº 'Claro de luna'), pero como ella es conocida por un sobrenombre no ideado por el autor: Sonata Pastoral. La obra es bella, fresca, idílica, injustamente renegada por su autor, en unión de todo lo que había creado hasta entonces.

Durante el verano de 1801, el compositor residió una temporada en Hetzendorf, en la casa de campo del Elector Maximiliano Francisco. Fue un momento de reposo espiritual en el que nació, o al menos quedó planeada esta deliciosa opus 28.

El manuscrito original lleva la fecha del año referido, publicándose el 14 de agosto de 1802, con el título y dedicatoria siguientes: “Grande sonata pour le Piano-Forte, composée et dédiée a Monsieur Joseph Noble de Sonnenfels, Conseiller aulique et Secretaire perpétuel de l’Academie des Beaux Arts, par Louis van Beethoven. Oeuvre XXVVIII, a Vienne au Bureau d’Arts et d’Industrie".

El personaje a quién está dedicada la obra era un viejo literato y crítico, que a pesar de su edad atacaba en todo orden de cosas cuanto fuera rutina, ranciedumbre y defectos convencionales perpetuados por la tradición, defendiendo todo lo noble y lo bello. La simpatía que, sin duda, despertó en Beethoven, motivó la dedicatoria de su opus 28. La denominación de 'Pastoral', debida a un editor hamburgués, ha sido aceptada casi siempre, aunque ocasionalmente ha sido discutida. Si la tonalidad no es tan propia como la de fa mayor –elegida en la sexta sinfonía– para pintar el color pastoral, hay en el ambiente de la sonata y sobre todo, en la inspiración ingenua, fresca, sonriente del allegro y del rondó algo que evoca sensaciones bucólicas, como ligero presentimiento, muy anticipado de la maravillosa Sinfonía Pastoral, que, a diferencia de lo sucedido con esta sonata, fue así titulada por Beethoven, y aun casi sujeta a programa por el autor. Pero, desde este momento, el sentimiento de la Naturaleza, la fiel y amada amiga del maestro, inspirará repetidas veces su genio.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | El piano
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