Agnus Dei. Aria de contralto con violín
Nos encontramos ante una de las páginas más conmovedoras de la Misa que nos ocupa, y a la par ante la voz preferida del “Cantor de Santo Tomás”.
La voz solista expone en las dos primeras partes del "Agnus Dei" la desdicha del “Inocente Cordero de Dios”, con una conmiseración sufriente y convincente. El efecto de “incertidumbre” y de suspensión de Cristo en la Cruz es patente y fehaciente, verdadera imagen del Cordero de Dios que, por su muerte, borra el pecado del mundo.
El dramatismo parece haber obtenido un poder importante en el compás 34 (3+4 = 7, volvemos a la idea de Dios hecho uno de nosotros, formando parte de la humanidad,) con el “calderón”, pero el punto cúspide está en el grito del compás 40 (véanse las pautas de los violines), lamento que encuentra eco, afinidad y coherencia, con los textos del salmo 22 (21) y el relato de la Pasión según Mateo (Mt. 27, 45-56), respectivamente.
Los diseños de las ligaduras en los violines, del propio Bach, de los compases 9, 12, 27, 29, 31 y 40, especialmente, impresionan por la emoción de sujeción y de entumecimiento que suscita la figura de Cristo clavado en la Cruz. Esa misma idea la encontramos en el coral “Dies sind die heil’gen zehn Gebot” BWV 678 de la “Tercera parte del Clavierübung”. Rememora y menciona la sumisión a la Ley Dios, a través de los Mandamientos. Es de impacto y angustia la cadencia rota del compás 43.
El Agnus Dei es el canto que acompaña la Fracción del Pan. Su texto va ligado al testimonio de Juan el Bautista “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn.1, 29-36).
Como todas las obras de Bach, es sublime y te traslada directamente a otra dimensión.
La página es fantástica, la he descubierto por casualidad y la he incluido directamente en mis favoritos. Gracias por acercar la música
Me alegro que disfrutéis con la música. Bienvenidos.