Royal Albert Hall, 10 de septiembre de 2005 (Última noche de los Proms)
Joaquín Rodrigo escribió dos pequeñas piezas para guitarra en 1926 y 1936, pero fue en 1939 cuando forjó su obra más popular: el Concierto de Aranjuez, una de las obras más populares y difundidas de todo el siglo XX. Este concierto rememora el Palacio de Aranjuez, cercano a Madrid, que ha sido tradicional residencia de verano de todos los reyes borbónicos de España, pero no contiene alusión alguna a tal evento, no es música programática; simplemente representa la fascinación de Rodrigo hacia el folclore español. Fue estrenado en Barcelona en 1940 por su dedicatario, Regino Sainz de la Maza, y desde entonces ha venido siendo ejecutado y grabado por todos los principales solistas de la guitarra. Comienza con un "Allegro con spirito" de inspiración folclórica y carácter bailable. Sigue con el famoso diálogo de la guitarra y la orquesta del "Adagio", para concluir con un "Allegro gentile", que evoca una danza cortesana.
El primer movimiento, en forma de sonata, es breve: se desarrolla a partir del material con el que la guitarra comienza, fundamentalmente con acordes rasgueados. Está dominado por su ritmo, que sirve como acompañamiento a la melodía que llevan los violines. La yuxtaposición de compases de 3/4 y 6/8 ha sido típica en la música española desde el Renacimiento y es la característica principal del movimiento.
En el "Adagio" la guitarra comienza repitiendo el acorde de tónica de Si menor (el tono principal del movimiento es Re mayor). Entra el corno inglés, dividendo la melodía en dos partes, ambas imitadas por la guitarra con ornamentación.
En este punto el corno inglés toma la parte cantante, como si se tratase de una saeta de Semana Santa. La guitarra tiene dos cadencias. Al final de la segunda la orquesta rompe hasta llegar a un clímax melódico.
Finalmente la guitarra retoma la melodía para guiarla hacia un final más calmado en un "tiece de Picardie" (un tipo de acorde de Si mayor) .