Alexander Scriabin (1872-1915) estudió piano a una temprana edad, tomando lecciones con Nikolái Zverev que era al mismo tiempo profesor de Serguei Rachmaninov. Estudió luego en el Conservatorio de Moscú con Anton Arenski, Taneyev, y Safonov. Se convirtió en un pianista notable a pesar de sus pequeñas manos que cubrían poco más de una octava (en alguna ocasión incluso se lesionó al practicar piezas que requerían mayor alcance).
Scriabin se interesó sucesivamente en la teoría del Superhombre de Nietzsche y en la teosofía, y ambas teorías influyeron notablemente sobre su música y su pensamiento musical. Entre 1909 y 1910 vivió en Bruselas, donde se interesó en el movimiento teosofista de Delville y profundizó en las lecturas de Helena Blavatsky. Dane Rudhyar, teosofista y compositor, escribió que Scriabin fue "el gran pionero de la nueva música del renacimiento de la civilización occidental, el padre de la música del futuro" y un antídoto para "los reaccionarios latinos y su apóstol, Stravinsky" y la música "ordenada por la regla" del "grupo de Schoenberg".
Hipocondríaco de por vida, Scriabin murió en Moscú de septicemia. Antes de su muerte, planificó un trabajo multimedia que se presentaría en el Himalaya, sobre el Armagedón, "una grandiosa síntesis religiosa de todas las artes que anunciaría el nacimiento de un nuevo mundo". La pieza, "Mysterium", quedó inacabada.
Estaba emparentado con Viacheslav Molotov, político ruso y epónimo del cóctel molotov. El apellido de nacimiento de Molotov era Scriabin.
Algunos de los pianistas que más éxito han alcanzado con la interpretación de obras de Scriabin han sido Vladimir Sofronitzky y Vladimir Horowitz.