El idioma internacional del ballet es el francés, de allí que todas las posiciones y pasos sean en este idioma ('pas de quatre' significa 'paso a cuatro'). Cualquier bailarín, independientemente de su nacionalidad, puede llegar a entenderse con coreógrafos o maestros de otros países porque en el salón de clases o en el escenario el lenguaje es uno sólo.
En la segunda mitad del siglo XIX la calidad de los espectáculos de ballet comenzó a descender notablemente. Sólo en Rusia se mantuvo un alto nivel en la práctica y espectáculos de este arte, gracias al trabajo del coreógrafo francés Marius Petipa, quien era el director de coreografía del Ballet Imperial Ruso.
Petipa perfeccionó el ballet con argumento largo y fue el autor de los famosos Ballets de Chaikovsky: El Cascanueces, La Bella Durmiente, El Lago de los Cisnes, etc. Aunque cueste trabajo creerlo, los ballets de Chaikovsky fueron casi todos rechazados en sus primeras presentaciones y su música no era agradable al oído del público.