Stefano Russomano
(ABC de las Artes y de las letras)
El noruego Edvard Grieg (1843-1907) es un músico engañoso. La imagen que ofrece es la de un artista relativamente fácil de encasillar. De ahí que muchos tengan la falsa seguridad de conocerlo bien, o la sensación de que -más allá de sus obras más célebres- hay poco que merezca la pena conocer. Puede incluso que la popularidad de piezas como Peer Gynt, el Concierto para piano, la Suite Holberg o algún número suelto de las Piezas líricas, haya jugado en contra de un más equilibrado acercamiento al conjunto de su producción. La «Grieg Edition», que edita el sello Brilliant aprovechando la inminente efeméride del músico, tiene la ventaja de ofrecer a un precio ventajosísimo (unos 40 euros) una serie de obras que, a lo mejor, nadie se atrevería a comprar en otras circunstancias. Es el caso de las muy interesantes piezas corales (Cuatro Himnos Op. 74, Dos coros religiosos), las pianísticas Canciones populares noruegas Op. 66 y Danzas populares noruegas Op. 72 (donde el carácter folclórico resulta sorprendentemente cercano a Bartók), el reconstruido Cuarteto de cuerda nº 2 o el amplio y subestimado corpus de las canciones para voz y piano, en las que pueden encontrarse indudables joyas (especialmente en los opus 44 y 67). Más conocidas, la Sonata para violín nº 3, la Sonata para violonchelo y el Cuarteto de cuerda. Interesante es también la Suite Holberg en la originaria versión pianística.
En el apartado orquestal y camerístico, se alternan intérpretes no muy conocidos (la excepción la ofrece el Concierto para piano, a cargo de la pareja Bolet/Chailly) con resultados siempre dignos, aunque lejos de alcanzar las versiones de referencia. El catálogo pianístico lo protagoniza en solitario el noruego Hakon Austbo, con algún altibajo pero con lecturas globalmente más que aceptables. En el aspecto interpretativo, lo más interesante se concentra en el sector de las canciones, que con sus siete cedés supone la tercera parte de esta «Grieg Edition». Destaca aquí el buen hacer de la soprano Marianne Hirsti, el barítono Knut Skram y el pianista Rudolf Jansen. Si a todo ello añadimos de nuevo el baratísimo precio de la caja, no será difícil reconocer que estamos ante un nuevo acierto del sello Brilliant.