viernes, 27 de julio de 2007
Michael Collins (clarinete)
Fabio Bidini (piano)



Sin duda alguna, una de las obras preferidas por clarinetistas de todos los niveles, es la Rapsodia de Debussy, una exquisita miniatura que resalta el color tímbrico del clarinete, y que afortunadamente ha sido llevada a versión orquestal por la mano del propio compositor, lo que se ha traducido en una magnífica obra que ha pasado a formar parte del repertorio internacional del clarinete.

En diciembre de 1909 Debussy comienza a trabajar en un encargo del Conservatorio de París. Lo que se inició como una obra para un concurso escolar, se acabaría convirtiendo en una obra destacada dentro de la literatura para el clarinete. En enero de 1910 estaba concluida la obra para clarinete y piano y, al año siguiente, la versión con orquesta.

La Primera Rapsodia para clarinete en si bemol y piano es una obra impresionista. No está escrita dentro de un sistema propiamente tonal, sino que más bien se mueve entre tonalidad y modalidad. La obra consta de un sólo movimiento, según el esquema A-B-A, con introducción y coda. Predomina la armonía modal (acordes de cuarta y de quinta) y las escalas por tonos enteros (acordes aumentados). El color está determinado por la densidad de la armonía y los matices, aspectos muy característicos de la música impresionista.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | Inst. de viento madera
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