El genio de Johann Strauss hijo (1825-1899), tan conocido como “El rey del Vals”, se adentró también en la música escénica con una significativa y decisiva contribución a la opereta vienesa, género en el cual no obstante su tardía entrada, alcanzó la más elevada cima con “El murciélago”.
A los 45 años de edad, y ya consagrado con compositor de valses, polkas, marchas y cuadrillas, Johann Strauss decidió escribir para la escena, específicamente una opereta, género entonces emergente en el ámbito musical vienés.
Los primeros resultados de su trabajo en este ámbito fueron “Indigo”, en 1871, y “El carnaval de Roma”, en 1873. Estas obras, aunque fueron bien recibidas, no se tradujeron en grandes éxitos.
A comienzos de 1874 Strauss emprendió la composición de una nueva opereta que estaría basada en la pieza teatral “Le reveillon” (La cena de Navidad) de Henrí Meilhac y Ludovic Halevy. Estos libretistas (los mismos de “Carmen” de Bizet) habían avanzado incluso hasta escribir un libreto basado en su obra para Jacques Offenbach, pero éste no lo utilizó, llegando, después de muchas vueltas, a manos de Strauss en Viena.
Ese libreto, adaptado y traducido del francés al alemán por Karl Haffner y Richard Genée, sería la base para que Strauss, en sólo seis semanas, elaborara la partitura de “El murciélago”, opereta que se sitúa en la cima de todas las creaciones de este género ligero.
El estreno de “El murciélago” tuvo lugar en momentos muy desfavorables. Una grave crisis económica sacudía Austria y, pocos meses antes, en un día recordado como el “Viernes Negro”, se había derrumbado la Bolsa de Viena, arrastrando al abismo a muchas fortunas que parecían sólidas.
Así, el estreno se llevó a cabo en Viena el 5 de abril de 1874 en un ambiente muy poco propicio. Hubo una serie de sólo diecisiete representaciones vienesas, cantidad casi ridícula que no guarda relación con la calidad de la obra. En la ciudad alemana de Berlín, en cambio, “El Murciélago” tuvo mucho mejor suerte. Se estrenó allí muy poco tiempo después, acumulando 300 triunfales presentaciones en sólo cuatro años. En Viena, al mismo tiempo llevaba nada más que 120.
Hoy día “El murciélago” goza de una popularidad desbordante en todas las latitudes y muchos públicos hacen suya la sentencia del compositor y director Felix von Weingartner, quien señaló: “El Murciélago no es la mejor opereta; es la opereta”
Posteriormente a “El murciélago” Johann Strauss produciría más de una docena de nuevas operetas (“Una noche en Venecia”, “El barón gitano” y “Sangre Vienesa”, entre las más famosas), pero ninguna fue ni ha sido tan exitosa como “El murciélago”, verdadero emblema de la música vienesa y del género de la opereta en particular.