El clarinete es un instrumento musical de la familia de los aerófonos. Dentro de la orquesta se encuentra en la sección de las maderas, junto a la flauta, el oboe y el fagot.
Se han escrito grandes obras y conciertos para el clarinete, entre los que destaca el Concierto en la mayor para clarinete y orquesta de Wolfgang Amadeus Mozart, que es el fondo musical del vídeo, en el que se muestra todos los pasos seguidos para la construcción del instrumento en los talleres de la clásica firma parisina Buffet Crampon.
El clarinete es un aerófono de lengüeta simple. Se construye en madera de granadillo o de ébano, que es una madera oscura, pardo-negruzca o, completamente negra y presenta cualidades mecánicas excelentes, por su especial dureza, para el tallado y fabricación de instrumentos.
El perfeccionamiento técnico del clarinete en el siglo XIX con un sistema de llaves mejorado le situó en un lugar privilegiado entre los instrumentos. La belleza de su timbre le hace apto para interpretar pasajes como solista además de ser un instrumento de enorme agilidad.
Un clarinete se compone de una boquilla (normalmente no de madera) con una lengüeta (o caña) sencilla sujeta a ella por una abrazadera, un tubo de orificio cilíndrico compuesto por varias piezas de madera dura llamadas barrilete, cuerpo superior e inferior, con agujeros que se tapan con los dedos o se cierran con llaves, y un pabellón o campana.
El nombre de este instrumento se forma al añadir el sufijo -et, que significa pequeño, a la palabra latina clarino, que significa trompeta (pequeña trompeta). En el Barroco generalmente se utilizaba para sustituir a ese instrumento de metal.
El timbre del clarinete es rico en matices y posibilidades expresivas. Después de la flauta es el instrumento más ágil de la orquesta; puede emitir cualquier matiz extremo en cualquiera de sus registros, lo que hace de este instrumento una voz sumamente versátil. También es uno de los instrumentos con una de las mayores extensiones: el soprano alcanza más de cuatro octavas y los modernos clarinetes bajos ampliados sobrepasan las cinco octavas.
Su característico timbre se debe a la geometría cilíndrica de su cuerpo, lo que produce una casi anulación de los armónicos pares, lo que —desde el punto de vista espectral— lo hace parecido a una onda cuadrada. Por ello, cuando el ejecutante abre el portavoz, el salto de nota no es de ocho notas como en el oboe, la flauta o el fagot (cuya geometría es cónica), sino de doce (o sea, una octava más una quinta): el segundo armónico (par) ha sido ignorado. El sistema actual es el debido a Böhm.