El luthier español Fernando "Tocamadera" Muñoz coloca el alma de un violonchelo, lo que observamos a través de una cámara colocada en el orificio de la pica.
En el interior de la caja de los instrumentos de cuerda se encuentra el alma, pequeña barra cilíndrica de madera dispuesta perpendicularmente entre la tapa y la tabla armónica del lado derecho del eje de simetría de la caja (esto es: prácticamente abajo, hacia la derecha, de la zona en donde se apoya el puente), del lado contrario al alma, a lo largo de la cara interna de la tapa se encuentra adherido con cola un listón llamado barra armónica. Tanto el alma como la barra armónica cumplen dos funciones: ser soportes estructurales (el instrumento sufre una considerable tensión estructural) y transmitir mejor los sonidos dentro de la caja de resonancia.