viernes, 17 de agosto de 2007
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El muro de las lamentaciones (Jerusalén)


Xoán M. Carreira
(MUNDOCLÁSICO, diario internacional de música clásica)


Desde hace más de cincuenta años los diarios madrileños publican varias veces al año un lamento de Cristóbal Halffter sobre la pésima situación de la música española, “invadida por la barbarie cultural”. A lo largo de esos cincuenta años Cristóbal Halffter ha recibido todo tipo de honores oficiales -incluyendo el de Académico de Bellas Artes- y desempeñado todo tipo de cargos públicos, incluyendo el de “Consejero Nacional de Educación” durante el franquismo, sin que se conozca su aportación a frenar los avances de las “invasiones bárbaras”. Todo parece indicar que su principal preocupación ha sido cuidar el mantenimiento de las subvenciones y encargos oficiales en que ha fundamentado su carrera.

La última entrega de tan tediosa y larga serie se publicó en la última página del diario El País el pasado 13 de agosto: una entrevista a Cristóbal Halffter y José María Sánchez-Verdú que Peru Egurbide denomina “Unísono contemporáneo”.

Los melómanos españoles están acostumbrados a que Cristóbal Halffter exhiba sus grandes carencias culturales y no se sonroje en declarar que “Ya me gustaría saber quién tocaba y quién escuchaba los tres últimos cuartetos de Beethoven, la sonata Hammerklavier o las Variaciones Diabelli …”. ¡Pues léase un buen libro sobre Beethoven! (tiene usted además la ventaja, según ha declarado en diversas ocasiones, de dominar varios idiomas).

También están acostumbrados a que su megalomanía lo predisponga a decir bobadas. Así de la proposición “Schoenberg dijo que él escribía música para adultos” concluye que “España no es un país adulto” ¿Porque no le gusta la música de C. Halffter, o por algún motivo más serio?

Esta no es una cuestión nimia desde el momento en el que C. Halffter tiene una trayectoria nítidamente vinculada al franquismo, de todos bien conocida, y no se inhibe en declarar que “Somos unos privilegiados y eso te obliga a dar a la sociedad el máximo que tienes. Siempre que la sociedad no abuse, claro. Me refiero a la sociedad civil”. ¡Sobra la aclaración, Sr. Halffter, las dictaduras militares en España ya se han terminado!

Ante afirmaciones así, el tono del resto de la entrevista queda desdibujado, y crea simple aburrimiento. Es el eterno “Muro de las lamentaciones” que da título a este comentario.

Lo que resulta decepcionante es que un compositor relativamente joven como Sánchez-Verdú -un respetado profesional que vive de su trabajo y disfruta de él (“a mi me parece maravilloso. No lo considero una profesión. Es una vocación, y si encima te pagan …”)- caiga en las mismas costumbres, repita los mismos tópicos y lo que es peor, recurra a la mentira para defender su posición. “En España no se ha visto jamás una ópera de los últimos 50 años. De Sciarrino, Ligeti, Berio, Stockhausen, cero.” “Tu estreno fue en 2000, el mío en 2007 y habrá que esperar dos o tres años para el próximo.”

Sus palabras serían discutibles si se refirieran al Teatro Real de Madrid (tampoco en ese caso es cierto lo que dice), pero resultan absolutamente inaceptables si hablamos de España que, maestro Sánchez-Verdú, es mucho más que la programación de un determinado teatro madrileño.

Publicado por jrtapia @ 10:41  | Se dice, se comenta
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