jueves, 23 de agosto de 2007
El director venezolano, con apenas 26 años, se consolida como la figura del momento

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C. David Carrón
LA RAZÓN, 23-VIII-2007

La música acostumbra a alumbrar, de cuando en cuando, genios precoces. El ejemplo más recurrido y consistente es Mozart, que cuando aún su edad no alcanzaba los dos dígitos (año arriba o abajo según cada biógrafo), era un reputado concertista y un hábil compositor de sinfonías. Sin necesidad de tropezarnos con los siglos, Lorin Maazel (1930), otro prodigio de niño, ya dirigía orquestas de adultos a los 8 años. En 1962, la Filarmónica de Los Ángeles contrató como director titular a Zubin Mehta cuando apenas sumaba 26 años. La prestigiosa formación californiana ha optado de nuevo por el impulso de la juventud y ha ofrecido su podio a partir de 2009 a Gustavo Dudamel, que en enero cumplirá 27.

Anillo de Beethoven
«Un día, cuando tenía 16 años, yo estaba ensayando en una orquesta -cuenta Dudamel- y como no llegaba el director, yo me monté a ensayar. Para mi sorpresa la gente me tomaba en serio. Era la pequeña serenata nocturna, cuando llegó el maestro me dio la oportunidad de seguir dirigiendo». En estos diez años que han pasado, no sólo su maestro, sino los principales batutas mundiales, le han acogido en el olimpo sinfónico. Porque si algo destaca en el fulgurante éxito de este venezolano es la unanimidad de halagos que despierta.

Como si de una trama hollywoodiense se tratara, el primero de sus grandes éxitos surgió de una casualidad: en 2005, Frans Brüggen cayó enfermo y la organización del Festival Internacional de Beethoven pensó para sustituirle al frente de la Philarmonic Orchestra London en Dudamel, que ya se había impuesto el año anterior como mejor batuta en la primera edición del Concurso Gustav Mahler para jóvenes directores convocado por la Sinfónica de Bamberg. Finalmente, el venezolano acabó ajustándose el Anillo de Beethoven, que le señalaba como el mejor director de la Quinta Sinfonía del compositor alemán (aunque algún reputado batuta admite en privado que la que realmente domina el joven es la Séptima).

Con Barenboim
Ese mismo verano Dudamel se «enamoró» de los músicos que le acompañaron en su debut en los Proms de Londres: la Sinfónica de Gotemburgo. El flechazo fue mutuo porque la formación le nombró su director principal unos meses después. No le faltan tampoco admiradores en la prensa, sirva como ejemplo la crítica que un rotativo inglés le dedicó en 2006 tras ofrecer un concierto en Birmingham: «Dudamel produce suficiente electricidad como para iluminar la ciudad entera». Deutsche Grammophon, el sello europeo con mayor tradición en el universo de la clásica, se aseguró la exclusiva discográfica del fenómeno durante diez años. El pasado abril, el Papa Benedicto XVI escogió como invitado especial de su 80 cumpleaños al director, que le obsequió con un programa variado. El apoyo incondicional de Claudio Abbado, Simon Rattle y Daniel Barenboim han acelerado su carrera internacional. Abbado intercambia programas con él al frente de su Mahler Chamber Orchestra. Simon Rattle, que sustituyó a Abbado al frente de la Filarmónica de Berlín, ha dicho de él que es «el más fantástico y talentoso director que haya conocido». Baremboin, que le instruyó sobre la partitura de «Don Giovanni» para preparar el debut del venezolano en La Scala de Milán, cederá la dirección de la Staatskapelle de Berlín a Dudamel y él mismo se pondrá a su servicio como solista en un programa compuesto por «Concierto para piano Nº 1» y la «Séptima sinfonía» de Beethoven. Será sólo el aperitivo de «La Bohème» que los berlineses podrán escuchar durante los meses de febrero y marzo. Los piropos no han conseguido, por el momento, separar los zapatos del suelo a Dudamel, que rechaza el apelativo de genio: «Un genio es alguien que supera con éxito grandes etapas de la profesión. Como el maestro José Antonio Abreu, que no ha dejado de ser gran ejecutante, excelente director, excelente profesor y excelente gerente cultural. Yo, simplemente, me considero un muchacho con suerte que ha sabido aprovechar las oportunidades». Y es que el éxito sería menor si fuera algo individual, pero el mismo Dudamel liga su carrera al triunfo de la utopía que Abreu puso en marcha en 1975, se llama Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles (Fesnojiv), es decir, soñó con que cada ciudad de su país, Venezuela, tuviera una orquesta sinfónica.

Un Sistema triunfal
Hoy se ha logrado que más de 250.000 jóvenes, de los cuales el 90 por ciento provienen de ámbitos donde la pobreza y la violencia conforman la rutina diaria, tengan una formación musical. El Sistema, como se conoce popularmente, es un espejo en el que se miran una veintena de países iberoamericanos, que importaron la fórmula, y que ha despertado la atención de los grandes maestros europeos. La Orquesta Juvenil Simón Bolívar, que ya entusiasmó al Teatro de la Maestranza a principios de año, acaba de obtener dos sonoros triunfos en Gran Bretaña, primero en su paso por el Festival de Edimburgo y, más recientemente, en los Proms londinenses. La energía del conjunto caribeño ha impactado al público británico. Anteayer emprendieron su primera gira alemana.

El talento de Dudamel no pasó desapercibido para los gestores del Palau de les Arts de Valencia que intentaron convertir al venezolano en el principal director invitado del coliseo. Las negociaciones no culminaron, pero como consuelo sirva que el maestro ha incluido en su agenda de 2008 a España. Se espera con especial interés su encuentro con la Orquesta Nacional de España y el violinista Gidon Kremer (el 16, 17 y 18 de mayo), en un programa que contiene el «Concierto para violín, en Re mayor» de Beethoven y la «Sinfonía nº 5», de Prokofiev.


El riesgo de ser un meteoro

J. L. PÉREZ DE ARTEAGA
LA RAZÓN, 23_VIII-2007


Cuando el pasado domingo Gustavo Dudamel y sus 150 chavales -pido permiso para llamarlos así, la edad media está en los 18 años- de la Orquesta Simón Bolívar atacaron en el Royal Albert Hall una versión sinfónica del «Alma llanera» de Pedro Elías Gutiérrez -sí, eso, «Yo nací en esta ribera del Arauca vibrador», etc., que es, por cierto, parte, «Joropo» para ser exactos, de la zarzuela del mismo título de 1914-, los «Proms» londinenses parecieron entrar en una dimensión nueva, más allá incluso de su famosa «Última noche», que es lo más similar a un concierto rock en el terreno de la música clásica. Y es que el joven maestro y sus compañeros arrasaron en el festival londinense, con una exhibición de profesionalidad no exenta de humor y algarabía. Se puede decir más, sí, en una obra de la densidad de la «Décima Sinfonía» de Shostakovich, pero es difícil tocarla mejor. Y a Leonard Bernstein le habría enloquecido escuchar la versión más «Shark» -la banda de los puertorriqueños- y latina de sus danzas de «West Side Story», con 5.000 espectadores gritando «¡Mambo!» a señal de Dudamel.

El gran peligro de este músico superdotado, sucesor ya de Neeme Járvi en la Sinfónica de Goteborg, relevo «a futuris» (2009) de Essa-Pekka Salonen en la Filarmónica de Los Ángeles, es su misma facilidad innata para abordarlo todo, su casi digna de Mozart hiper-gracia divina para encandilar y arrastrar orquestas y públicos. Dudamel es ya una criatura mimada por el marketing, que a sus 26 años graba «Quintas Sinfonías» de Beethoven y de Mahler. ¿Qué va a decir cuando se enfrente a las «Novenas» de estos autores, a la «Séptima» de Bruckner, la «Catorce» de Shostakovich, o la misma «40» de Mozart, al «Réquiem alemán» de Brahms o al «Parsifal» de Wagner? Dudamel y sus huestes ya han pasado por España y en 2008, mes de mayo, el músico se pondrá ante la Orquesta Nacional. De momento es un meteoro, pero los hay que pasan y no vuelven: ése es su riesgo.
Publicado por jrtapia @ 12:10  | Se dice, se comenta
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Publicado por Invitado
martes, 28 de agosto de 2007 | 1:47
Como venezolana, me emociono mucho, muchísimo cada vez que oigo y leo sobre la orquesta y la gira de este momento,gracias a Dios, no todo es malo.
Publicado por jrtapia
martes, 28 de agosto de 2007 | 17:16
Claro que no todo es malo, sobre todo si se habla de esta orquesta y su joven director. Los seres humanos, las personas, sus sentimientos, sus emociones están por encima de todo y de todos. Y de ello la MÚSICA se hace espejo...

Saludos a Venezuela desde España, La Hermana Patria.