viernes, 24 de agosto de 2007

Publicado por jrtapia @ 18:00


Orquesta Filarmónica de Viena
Mariss Jansons, director



La Marcha Española de Johann Strauss "el joven" -para distinguirlo de su padre-, es en realidad un chotis: su ritmo es en tiempo de 2/4, muy parecido a la polca pero más lento. Strauss debió quedar prendado del ritmo del chotis a su paso por el Madrid isabelino, en una de sus exitosas giras europeas con su orquesta de valses. A su regreso a Viena compuso su "Marcha Española".

La palabra chotis es un derivado de la palabra alemana Schottisch, que significa "escocés"; en la música renacentista y barroca, era típico denominar los distintos ritmos y aires de las danzas con nombres descriptivos de su caracter o nacionalidad: canarie (danza marinera de origen canario), gavota (danza típica de Gavot, localidad francesa), allemande (danza alemana), siciliana (danza inspirada en aires sicilianos), etc…

En un principio, el chotis era un baile típico de los campesinos escoceses que había dado el salto a Francia bajo el nombre de écossaise (escocesa). Posteriormente pasó a Alemania a través de las composiciones para piano de músicos de la talla de Schubert, Beethoven o Chopin. En Alemania la écossaise sufrió ciertas variaciones y se popularizó como danza cortesana bajo el nombre de Schottisch, aunque su aceptación fue decreciendo rápidamente y fue desplazado hacia 1840 por las polcas de procedencia checa.

El Schottisch llegó a Madrid a través de Alemania a mediados del siglo XIX; se bailó por primera vez, bajo la denominación de Polca alemana, durante la noche del 3 de Noviembre de 1850 en el Palacio Real. Las populares zarzuelas se hicieron eco de esta danza y la asimilaron bajo el nombre castellanizado de chotis, y en poco tiempo pasó a ser el baile estrella de las verbenas madrileñas. A partir de ese momento, alcanzó gran popularidad y ha llegado a ser el baile más emblemático del pueblo de Madrid, símbolo castizo de los barrios de Lavapiés y Las Vistillas, de majas y chulapos. Son célebres los chotis compuestos por Tomás Bretón ("La verbena de la Paloma", 1894), Federico Chueca ("La Gran Vía", 1886; "Agua, azucarillos y aguardiente", 1897) o Ruperto Chapí ("La revoltosa", 1897). Ya en el siglo XX, son muy famosos los populares chotis “Pichi”, de "Las leandras", o “Madrid, Madrid, Madrid”, del mexicano Agustín Lara.

En Madrid el chotis se baila en pareja cara a cara al son de un organillo. Durante el baile la mujer da vueltas alrededor del hombre, que mira siempre al frente y gira sobre su propio eje. Se dice que el hombre no necesita más espacio que el de un ladrillo para bailarlo. Generalmente se baila en las verbenas, fiestas típicas de Madrid. Las mujeres suelen hacerlo ataviadas con un mantón de Manila y los hombres lucen una gorra en su cabeza.

Según el periodista José Ayala, el chotis, y su organillo acompañante, fueron introducidos en Madrid por un inmigrante siciliano apellidado Abbruzense, que durante una estancia en Viena aprendió el secreto de las pianolas y fue el primero en traerlas a Madrid. Allí instaló su taller en la Calle de San Francisco. Los madrileños llamaban a la pianola el "organillo", y la música de ritmos austríacos que traían los primeros instrumentos, llamada Schottisch, encandiló a los chulapos madrileños. En Madrid, en la Cava Baja, aún hay un bar cuyo nombre es "Schotis" que recuerda esta historia.

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