jueves, 06 de septiembre de 2007
Rafał Blechacz en la actuación final del Concurso Chopin







Prácticamente todas las composiciones de Chopin son para piano. Aunque expatriado, siempre fue leal a Polonia, un país desgarrado por las guerras; sus mazurcas reflejan los ritmos y melodías del folclore polaco y las polonesas están marcadas por el espíritu heroico de su patria. La influencia que sobre él ejerció el compositor de ópera italiano Vincenzo Bellini también se puede apreciar en sus melodías. Las baladas, scherzos y estudios (cada uno de ellos centrado en un problema técnico específico) son muestra de su amplísima obra para piano solo. Su música, romántica y lírica, se caracteriza por las dulces y originales melodías, las refinadas armonías, los ritmos delicados y la belleza poética. Influyó notablemente sobre otros autores, como Franz Liszt o Claude Debussy.

Sus obras publicadas incluyen 55 mazurcas, 27 estudios, 24 preludios, 19 nocturnos, 13 polonesas y 3 sonatas para piano. Entre el resto de su producción destacan una Sonata en Sol menor para violonchelo y piano, opus 65 y Diecisiete canciones polacas, opus 74 y, sobre todo los Conciertos para piano y orquesta nº 1 en Mi menor, opus 11 y nº 2 en Fa menor, opus 21. El concierto nº 1 es el ejemplo del video. Está estructurado conforme a los siguientes movimientos:
1. Allegro Maestoso
2. Romance: Larghetto
3. Rondo: Vivace

Las obras orquestales de Chopin son sólo seis. Significativamente, estas composiciones pertenecen al período inicial de su carrera en Varsovia, cuando estudiaba con Elsner, y fueron compuestas entre 1827 y 1831, año en que se trasladó a París. La primera de ellas fue Variaciones sobre un tema de Don Giovanni, Op. 2, que recibiera el célebre elogio de Schumann. Después vinieron tres obras inspiradas en el folclore polaco y, finalmente, los dos conciertos para piano (1829-1830).

Ambos conciertos son obras clásicas del repertorio. Destaca en ellos la originalidad de su forma, así como la brillantez y expresividad de la parte pianística, y la gracia y suprema elegancia, basada en la aristocracia natural del distinguido modo de tocar del autor, que se alejaba de la fogosidad romántica y que más bien trataba de recuperar una nueva dimensión del clasicismo.

Los movimientos lentos de uno y otro concierto recuerdan inevitablemente a los futuros nocturnos. El Larghetto del Op. 21 lo compuso inspirado en su amor adolescente por Konstancja Gladkowska; sobre la Romanza del Op. 11, Chopin escribiría a un amigo: “Es como soñar despierto en una hermosa noche de primavera a la luz de la luna... De ahí también el acompañamiento con sordina”.

Los movimientos finales tienen un carácter danzable: uno de los temas del Allegro vivace del Op. 21 es una mazurca, y el Vivace del Op. 11 ha sido considerado una polca o un krakowiak. Schumann vio una continuidad beethoveniana en estos conciertos que después ha sido refutada: ”Así como Hummel difundió el estilo de Mozart, Chopin llevó el espíritu beethoveniano a la sala de conciertos.” (1835)

Muchos compositores han criticado la “deficiente” orquestación de estas obras, entre ellos Berlioz. Hoy se considera que el modelo de estos conciertos no es Beethoven ni Mozart, sino las obras de Johann Nepomuk Hummel, Kalkbrenner, Ferdinand Hiller o Sigismund Thalberg. En las obras concertantes de estos compositores contemporáneos de Chopin, el piano tenía un papel absolutamente dominante y protagonista, mientras que la orquesta pasaba a un segundo plano, limitándose a realizar la exposición inicial del material temático y a subrayar los momentos expresivos del solista. Por ello, la debilidad de la orquestación fue un propósito, y no el resultado de una incapacidad. Se han realizado otras orquestaciones de estos conciertos: por Tausig, Burgmeister, Messager o Klindworth, pero es significativo que las versiones más interpretadas sean las originales, pues se considera que las citadas nuevas versiones no han mejorado mucho la situación.

El Concurso Chopin

El Concurso para piano Frédéric Chopin de Varsovia nació en 1927, pero no adquiere su verdadera categoría internacional hasta pasada la Segunda Guerra Mundial. Siempre centrada en la música de Chopin, ha tratado tanto de honrar la memoria del compositor polaco, como de difundir su música y contribuir al mantenimiento de la vigencia de sus partituras, sin olvidar nunca el verdadero sentido de toda competición: buscar entre los jóvenes pianistas al intérprete más dotado.

Celebrado cada cinco años, el Concurso Chopin ha premiado a pianistas que después han desarrollado sólidas carreras profesionales: es el caso de Lev Oborin (en ese año llevó el segundo premio Grigory Ginszburg y mereció mención especial un joven y muy dotado Dmitri Shostakovich), Witold Malcuzynski, Bella Davidovich, Vladimir Ashkenazy, Maurizio Pollini, Martha Argerich, Krystian Zimerman, y más recientemente, Stanislav Bunin, Dang Thai Son, Alexei Sultanov y Yundi Li. La categoría de estos excelentes pianistas puede justificar y dar lustre a cualquier competición. No sin razón se le considera el más importante dentro de un mundo en el que no faltan los certámenes para piano. En tanto continúe, se tendrá siempre la certeza de hallar entre sus premiados a pianistas sensacionales.

En su última edición, celebrada en 2005, el Concurso contó con la participación de 257 pianistas de todas las partes del mundo. Frente a dos soberbios pianistas surcoreanos, el jurado premió a un joven polaco llamado Rafał Blechacz, que mostró un estilo dúctil, un fraseo musical rítmico, y un contagioso y cegador entusiasmo a la hora de dar vida a las partituras a las que se enfrentó. A lo largo de la competición desplegó sus dotes de seducción, con un franco interés en insuflar de vida la música de Chopin, lejos de la fría y mecánica asepsia con que se le ha contemplado durante los últimos veinte años. Blechacz es un pianista sorprendentemente maduro que arde en el fuego y la entrega de la juventud. La tensión, la energía canalizada en forma de música, y una decidida voluntad de gustar (que queda lejos de la superficialidad) es lo que el amante de la música puede encontrar en sus interpretaciones. Habrá que estar atentos a este joven pianista: podemos estar ante la forja de un intérprete que dará que hablar en el futuro.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | El Concierto
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios