martes, 11 de septiembre de 2007
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El Palacio Euskalduna (Bilbao)


Cosme Marina
ABC de las Artes, 8/09/2007


Mucho han cambiado las cosas y, a buen seguro aún se profundizará en nuevos horizontes, en las más tradicionales temporadas españolas. En poco más de una década, el avance experimentado en ciclos de raigambre como Bilbao y Oviedo ha sido casi revolucionario desde múltiples puntos de vista. En ambas ciudades se ha pasado de un formato de festival a una temporada extendida a lo largo del año, de la presencia de divos como principal aliciente a un concepto del espectáculo lírico global que, sin mermar la vinculación de los grandes cantantes, ha sabido ver más allá y concebir un producto coherente, competitivo a nivel nacional en un contexto de efervescencia lírica en el que la oferta se ha multiplicado. Ahora se asiste a la actuación de batutas de interés -incluso se pueden presenciar lecturas historicistas del repertorio barroco-, se han renovado orquestas y coros y las puestas en escena cuentan entre sus protagonistas a los profesionales habituales de los circuitos de élite. Bilbao, además, cuenta con la magnífica infraestructura del Palacio Euskalduna, mientras que Oviedo sigue a la espera impaciente de la ineludible reforma del teatro Campoamor, empantanada en las habituales marañas políticas. Además, en dos territorios tan anclados en el Romanticismo italo-francés o el verismo, el público ha acogido con gran entusiasmo tanto el Barroco como la ópera del siglo XX, territorios antes casi vedados y que ahora se han instalado ya en la normalidad a una velocidad vertiginosa.

Este mes de septiembre, en el arranque de ambas temporadas se produce una curiosa coincidencia, con dos títulos esenciales del ámbito alemán: Tristán e Isolda, de Richard Wagner, en Oviedo; y Elektra, de Richard Strauss, que junto a El castillo de Barba Azul, de Bartók, podrá verse en Bilbao. Todo un acontecimiento y un síntoma de la consolidación de una tendencia sin vuelta atrás, en la que el eclecticismo de la programación también extiende el número de funciones por título.

Varios rescates. Oviedo es la primera en iniciar actividad el próximo sábado con Tristán e Isolda, que no se representaba ahí desde 1921 y que ha levantado enorme expectación en la primera de las propuestas que festeja el 60 aniversario del ciclo lírico, en la que podría considerarse una segunda etapa en la historia lírica del teatro. Para la ocasión, la Ópera de Oviedo realiza una nueva producción escénica encargada a un wagneriano de fuste, Alfred Kirchner, con Maximiano Valdés en la dirección musical y con un reparto de entidad.

La temporada asturiana continuará en octubre con otro rescate de interés, la infrecuente Thaïs, de Jules Massenet, en una producción de la Ópera de Roma, dirigida por Joseph Franconi Lee y con la batuta de Alain Guingal. No podía faltar, en fiesta de aniversario, uno de los títulos más ligados a la historia del Campoamor, Lucia di Lammermoor, de Donizetti, en una producción firmada por Emilio Sagi y dirigida musicalmente por Roberto Rizzi Brignoli. Desirée Rancatore, José Bros y Dalibor Jenis serán sus principales protagonistas. Sagi también realizará una nueva producción de Iphigénie en Tauride, de Gluck. El cierre, ya a finales de enero de 2008, correrá a cargo de un título emblemático de Verdi, Macbeth, con Carlos Álvarez como protagonista.


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El Teatro Campoamor (Oviedo)

Crecen, asimismo, en Oviedo las propuestas paralelas con ciclos de conferencias, dos espectáculos infantiles, cine de ópera, y los conciertos «Alrededor de» con programación paralela a los títulos del ciclo. En los recitales previstos, destacan figuras de primera categoría como Daniela Dessì y Fabio Armiliato, Ramón Vargas y Angela Denoke en un programa centrado en el cabaret berlinés.

Nuevos cantantes. También la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera (ABAO) ha consolidado en los últimos años una nutrida programación alternativa, que contextualiza con gran acierto el núcleo principal de los siete títulos que se extienden entre el 22 de septiembre y el mes de mayo. Además, la entidad mantiene firme por segundo año consecutivo «Opera Berri», magnífica iniciativa que posibilita que, en dos de los títulos, se deje paso a segundos repartos destinados a presentar a nuevos cantantes y acercar la ópera a los aficionados con precios populares. Recitales, conferencias y programación infantil integran las actividades paralelas.

La espectacular temporada de ABAO equilibra el repertorio tradicional con la presentación en la capital vizcaína de nuevas óperas. Sigue adelante el proyecto «Tutto Verdi», que busca ofrecer a lo largo de varios años la integral del compositor italiano, contextualizada con una serie de conferencias y otras actividades que se renuevan cada ejercicio. Entre el 22 de septiembre y el 1 de octubre, se abre temporada con un programa doble: El castillo de Barba Azul, de Bartók, y Elektra, de Richard Strauss. Juanjo Mena será el encargado de dirigir ambos títulos. En el reparto straussiano, Janice Baird, Angela Denoke, Reinhild Runkel y Alan Held se harán cargo de los principales roles.

El relevo lo tomará Gaetano Donizetti con Anna Bolena (June Anderson, Marianne Cornetti, José Bros y Chester Patton) en la siempre clásica mirada de Jonathan Miller, y con Kery-Lynn Wilson a la batuta. Aida es el primero de los dos títulos verdianos y subirá a escena en noviembre. Ya en enero, Eduardo López Banzo, al frente de su agrupación Al Ayre Español, se hará cargo del doble reparto de Così fan tutte, de Mozart.

Ignacio García afrontará una nueva producción de Poliuto, de Donizetti, en la que Francisco Casanova, Fiorenza Cedolins y Vladimir Stoyanov serán dirigidos por Fabricio Carminati. El segundo de los títulos verdianos, La battaglia di Legnano, será otra nueva producción comandada por Emilio Sagi y Bruno Bartoletti en la responsabilidad musical. Como colofón Turandot de Puccini, en la conocida producción de Nuria Espert y con Antonello Allemandi en el foso.
Publicado por jrtapia @ 10:00  | Se dice, se comenta
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