La Sinfonía n° 4 de Bruckner, llamada “Romántica”, es una de las obras más célebres del compositor austríaco, quien la dedicó al Príncipe de Hohenlohe-Schillingsfürst. Bruckner comenzó a escribirla en 1874, pero la revisó por completo después de componer la Quinta Sinfonía. En 1880 el autor le cambió el último movimiento, tras de lo cual fue estrenada en Viena el 20 de febrero de 1881. Es una de las piezas más interpretadas de Bruckner y la preferida del público que sigue su obra. Bruckner, aparte de ser un romántico, tenía una relación muy estrecha con Dios.
Frases y formas musicales extensas, temas muy elaborados y notas sostenidas que exigen gran resistencia y concentración por parte de los ejecutantes son los elementos que distinguen esta Sinfonía.
Con sus cuatro movimientos, Movido, no muy rápido; Andante quasi allegretto, Scherzo-Trío, no muy rápido, nunca arrastrado y Finale, movido, pero no muy rápido, la Sinfonía nº 4 de Bruckner es un reto importante para la orquesta. En el repertorio sinfónico existen muchas obras identificadas como grandes, entre ellas destacan algunas sinfonías de Mahler, así como obras de Stravinsky, Bartók e incluso, de Shostakovich. Dentro de este grupo, Bruckner, técnicamente, es más accesible ya que su orquesta cuenta con un número no excesivo de ejecutantes para su interpretación; caso que no ocurre con las obras de Mahler porque sus orquestaciones son enormes.
La obra que se interpreta en el vídeo es extensa, tiene una duración de setenta minutos y en su momento fue considerada como una innovación dentro de la música romántica, aún cuando tiene la forma típica de las sinfonías.
Para lograr mayor integración entre los ejecutantes y la obra, la orquesta debe ensayar por secciones, detectando así las dificultades técnicas. Ejemplo de ello es el caso de las secciones de cuerdas y de alientos donde el reto es mayor. En el primer caso, el cansancio hace que se resienta el brazo, ya que existen pasajes donde los ejecutantes emplean la técnica de trémolo, efecto que proporciona la sensación de que la nota se mantiene. En el segundo , la dificultad es para el primer trompista y también para el resto de los metales, y consiste básicamente en sostener las notas, situación que es de mucho cansancio para la boca.
Respecto a la interpretación de los cuatro movimientos de la obra, en la partitura original no existen grandes anotaciones que hagan referencia a ambientes y situaciones específicas. No es una obra programática y si lo es, el autor no lo dice claro; más bien se distingue por su gran riqueza inventiva que por una cuestión de programa. El sobrenombre de Romántica le viene por las características del segundo movimiento, marcado andante, que parece ser está inspirado en los tranquilos y bellos paisajes centroeuropeos que tanto apreciaba el autor.