domingo, 23 de septiembre de 2007
Orquesta de la Radio de Finlandia
Esa-Pekka Salonen, director


Jean Sibelius es el compositor más representativo de la música finlandesa, se enfrentó a los 33 años a su primera sinfonía, abarcando su ciclo de siete sinfonías un período de 25 años, desde 1899 hasta 1924. Aunque Sibelius murió en 1957, sus últimas obras de importancia fueron compuestas en la década de los veinte. La Quinta Sinfonía, compuesta en 1915 y estrenada en su revisión final en 1919 por el propio autor, es la más conocida junto con la Segunda, aunque tanto la Tercera como la Cuarta son obras maestras, sin olvidar su impresionante Séptima.

Dos años después del estreno de la versión definitiva de la Segunda Sinfonía, Sibelius habría de lograr uno más de sus éxitos al dirigir la obra en Londres, con la Orquesta del Queen’s Hall. Desde su primer tema, que es como una triste fanfarria para trompa, hasta el majestuoso final del último movimiento, esta sinfonía contiene los momentos más nobles y poderosos de toda la producción de Sibelius.

Sibelius es un compositor que, especialmente en sus sinfonías más personales (a partir, quizás, de la Cuarta), nunca explicita demasiado: a veces se tiene la sensación de estar ante una cámara que recorre uno de esos agrestes y brumosos paisajes nórdicos sin ánimo de contar nada. Se crean expectativas, se amaga, se anticipa, se crean pequeños clímax nunca concluyentes. Hay como una constante no-progresión en su discurso musical y una fragmentación deliberada que no se debe entender negativamente. Su música desprende misterio y distanciamiento, crea atmósferas -muy diferentes a las del impresionismo francés- con una textura orquestal sobria y elemental. Incluso la luminosidad nunca deja de estar teñida de un cierto carácter sombrío.

Sibelius fue fiel seguidor de Mozart toda su vida. Admiraba sus temas tan brillantemente estructurados y la simplicidad de sus orquestaciones. Luego, su método fue sorprendentemente diferente: mientras que Mozart escribía la música directamente de su cabeza, como si estuviera dando un dictado, Sibelius escribía primero sus temas y a veces los orquestaba experimentando con la orquesta completa, durante el ensayo.
Publicado por jrtapia @ 18:00
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