Béla Bartók fue de importancia capital en la renovación de la música contemporánea. Huérfano desde muy pequeño, después de una infancia itinerante, se estableció con su madre y su hermano en la ciudad de Pozsony, uno de los más importantes centros culturales de Hungría, donde estudió piano y armonía con Laszlo Erkel. Se centró en el estudio de la música, sobre todo de Beethoven, Bach y Brahms, pero sin relación con la música contemporánea, hasta que descubrió "Así habló Zaratustra", de Strauss. Se dedica entonces a la composición dentro del nacionalismo musical húngaro presentando su "Rapsodia para piano y orquesta" al Concurso Rubinstein de París (1901). No consigue el éxito esperado y durante cierto tiempo se dedica a la recopilación de folklore popular rumano, húngaro y eslovaco.
Nombrado profesor de piano de la Academia de Música de Budapest, su obra posterior no gozó de aceptación popular ("14 Bagatelas para piano", Cuarteto para cuerda Op. 7, "Para los niños" (piano), "El castillo de Barba Azul", ópera en un acto, etc.) y se alejó por un tiempo del panorama musical, si bien siguió componiendo: Segundo Cuarteto para cuerda, Op. 17, "El mandarín maravilloso", Op. 19...
Tras un pequeño lapso de tiempo sin componer, en 1926 Bartók concibió varias obras para ser tocadas por él mismo, entre ellas el Concierto n°1 para piano, la Sonata para piano y la suite 'Out of Doors'. Ello supone un giro en su producción, que inaugura así una nueva etapa. En estas tres obras se trata al piano como un instrumento de percusión, empleando resonancias y buscando un sonido más metálico.