miércoles, 24 de octubre de 2007


Donald McIntyre, bajo barítono
Orquesta del Festival de Bayreuth
Pierre Boulez, director


En el final del Acto III de 'La Walkyria' -a su vez, primera jornada de 'El anillo del nibelungo'- Wotan aparece furioso y castiga a Brunilda, que le ha engañado: su hija dejará de ser una walkyria y se verá despojada de su inmortalidad; además Wotan la condena a que duerma cerca de la montaña y sea presa fácil para cualquier hombre que pase por allí. Las demás walkyrias temen por sus propios destinos y huyen. Brunilda pide misericordia y le recuerda a su padre el valor de su malogrado hijo Sigmundo, le explica su decisión de protegerlo y le refiere que eso era lo que Wotan realmente deseaba. Wotan le rodea de un círculo de fuego mágico que la protegerá de todos menos del guerrero más valiente -que, según se le revela al público, ambos saben será Sigfrido-.

Brunilda yace sobre la roca de las walkyrias y Wotan la somete a un estado profundo de sueño. Después llama a Loge, dios del fuego, para que genere la llama que protegerá a la walkyria. Despojado de sus hijos más queridos, Wotan se retira con una gran tristeza.
Publicado por jrtapia @ 18:00  | La Ópera
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