El ensayo tuvo lugar en la Academia de Música de Filadelfia en 1984. Es un documento inédito sobre la colaboración entre dos grandes maestros, uno del piano, el otro de la batuta.
Claudio Arrau León (1903-1991) fue un pianista chileno famoso en todo el mundo por sus interpretaciones profundas de un repertorio extenso que iba de la musica del Barroco hasta los compositores del siglo XX. Se le considera uno de los pianistas más grandes del siglo pasado, avalado por sus múltiples galardones. Arrau fue alumno del maestro alemán Martin Krause.
Hijo del doctor Carlos Arrau Ojeda y de Lucrecia León Bravo de Villalba, la familia Arrau descendia de Lorenzo de Arrau, un ingeniero español de la Colonia. Cuando Claudio tenía apenas un año, su padre falleció, producto de un accidente ecuestre, la familia Arrau tuvo importantes deudas sin pagar entonces. Esto motivó a su madre a dedicar tiempo completo a su oficio, la enseñanza del piano.
Niño prodigio, a los tres años ya leía partituras y a los cinco ofreció su primer recital en su ciudad natal. Tras una sesión de piano frente al Presidente Pedro Montt y el Congreso Nacional Chileno, se le otorgó una beca para proseguir sus estudios en Berlín, en el Conservatorio Stern, junto al destacado profesor Martín Krause, uno de los últimos discípulos de Franz Liszt. Durante ese periodo ganó varios premios, incluyendo el Primer Premio del Concurso de la Casa Rudolph Ibach y la Gustav Holländer Medal. En 1914 ofreció su primer recital en Berlín y luego comenzó una extensa gira por Alemania y Escandinavia, mientras que en 1918 realizó una gira por todo Europa. En esa época, actuó junto a las principales orquestas bajo directores como Nikisch, Muck, Mengelberg y Furtwängler.
En 1918 falleció Martín Krause, hecho que deprimió a Arrau. Supo reponerse y siguió dando conciertos, hasta que dos años después, en 1920, recibió el Premio Liszt.
En 1925 recibió el nombramiento de Profesor del Conservatorio Stern. En 1937 se casó con Ruth Schneider, mezzosoprano, con la que tuvo tres hijos.
En 1941, Arrau se trasladó a Estados Unidos debido a la consolidación del nazismo. La decisión se vio motivada por el asesinato de un discípulo y por la persecución en la que se vio envuelta su mujer, acusada de tener sangre judía. Instalado en Nueva York, fundó en 1943 la "Academia Claudio Arrau" con Rafael de Silva.
En 1980 la Orquesta Filarmónica de Berlín le otorgó la medalla Hans von Bülow. En 1983 recibió el que, quizás, fue su más grande honor, ya que fue condecorado con el Premio Nacional de Arte de Chile, hecho que según el mismo pianista era su consagración definitiva.
Claudio Arrau falleció en Mürzzuschlag, Austria, a los 88 años, el 9 de junio de 1991. Sus restos están sepultados en el cementerio de Chillán.
Arrau adquirió especial reputación por sus interpretaciones de Brahms, Schumann, Liszt, Chopin y, sobre todo, Beethoven, una reputación reflejada en una gran cantidad de grabaciones. Aunque tuvo la técnica de un virtuoso, fue el menos ostentoso de los pianistas. En ocasiones, sus "tempi" eran inusualmente lentos, pero su consideración de los detalles y una rica sonoridad conllevaron un excepcional poder intelectual y una profundidad de sentimiento.
Arrau recibió numerosos premios y distinciones durante su carrera, incluyendo la Legión de Honor de Francia, el Premio de la Música de la Unesco, la Medalla Beethoven de Nueva York, el grado de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Oxford.
Arrau mantuvo a lo largo de su trayectoria una pulcritud en sus interpretaciones. Esta pulcritud refiere a un sentido lógico sólo dado por la maduración de las obras. Es de suma importancia no perder de vista que Arrau siendo niño prodigio, desarrolló una técnica sólida desde muy temprana edad, lo que le permitió dedicarse a la interpretación y desarrollar una madurez en ese sentido. Los tiempos y los rubatos de Arrau son inusuales y hacen que su interpretación sea digna de ser tenida en cuenta. Su vasto repertorio se plasma, aunque no completamente, en su extensa discografía. Destacan especialmente sus grabaciones de los Estudios trascendentales de Franz Liszt, la obra completa para piano de Robert Schumann y las 32 sonatas para piano de Beethoven.
Su abundante repertorio incluía la obra completa para teclado de Johann Sebastian Bach, la cuál fue interpretada durante un maratoniano ciclo en Alemania en los años 30. Desgraciadamente no existe grabación del evento y Arrau sólo accedió a grabar unas pocas piezas de Bach al final de su carrera. La razón que esgrimía el propio Arrau para haber eliminado a Bach de su repertorio habitual era que no creía en el piano como instrumento adecuado para interpretar la música de aquella época.