LA RAZÓN, 31-X-2007
J. L. PÉREZ DE ARTEAGA
El Maestro Inbal
Teatro Monumental
Mahler. Sinfonía nº 5. Orquesta Sinfónica de RTVE. Director: Eliahu Inbal. Teatro Monumental, Madrid.
La orquesta le sonó a gloria, a grandísimo conjunto sinfónico: ya eso bastaría para afirmar que el concierto dirigido por el israelí Eliahu Inbal (Jerusalén, 1936) fue magnífico, pero además hubo una sensacional interpretación de la Quinta Sinfonía de Mahler como obra única de un programa que no necesitaba complementos; Inbal, que en los años 80, con la Orquesta de la Radio de Frankfurt, grabó un encomiable ciclo de las obras de Mahler, tiene una «conexión» especial con esta música, que se sabe hasta en la letra pequeña, y su visión, sin renunciar a la entraña romántica que los pentagramas poseen, mira siempre hacia delante, hacia la segunda Escuela de Viena y el expresionismo centroeuropeo, que estaba a punto de dar un paso al frente en esos albores del siglo XX.
Jugar al contrapunto
A Inbal, encima, «le suena todo», que diría el melómano castizo. El arpa se le oye, no sólo en el célebre Adagietto, sino hasta en medio de los pavorosos clímax del segundo movimiento, y no se pierde ni uno de los «pizzicatos» al borde del silencio de la cuerda en el Scherzo; cuando Mahler juega al contrapunto («fugato» del Finale) Inbal respalda todas las voces, pero el sonido jamás pierde ese trazo grueso, grande, que es esencial para que esta música tome cuerpo. O sea, claridad con impacto y transparencia con poderío: algo así como cuadrar el círculo, pero a Inbal le sale. La Orquesta de RTVE está en un momento de forma inmejorable y tocó entregada, henchida, para su maestro invitado, con hermosa, refulgente sonoridad. Ha sido uno de sus días grandes. ¡Ay, cuando se piensa que hace quince años Inbal estuvo cerca de ser el titular de la formación! En fin, quedémonos con este, aunque episódico, espléndido «hoy», porque el «ayer» no tiene ya vuelta de hoja.
Mahler por Inbal
Ciclo Sinfónica de RTVE
«Quinta sinfonía», de Mahler. Orquesta Sinfónica de RTVE. Dir.: E. Inbal. Lugar: Teatro Monumental de Madrid. Fecha: 25-X-2007
ANTONIO IGLESIAS
ABC, 29-X-2007
La música de Gustav Mahler siempre deja una huella compleja e indefinible... Pero, por encima de sus dilataciones (setenta y dos minutos invirtió el israelí Eliahu Inbal), dejando a un lado la inmensa cantidad de comentarios suscritos aquí, su audición jamás deja de conmovernos. Su temática es hermosísima y el procedimiento en general resulta lección de repaso harto beneficioso, «llegando» a todos por su grandiosa afectividad, mucho más en el mundo de hoy presidido por una evidentísima penuria espiritual... Escuchar esta obra colosal -en el amplio sentido de esta palabra- es tan grave como beneficioso, lo que no quiere resultar ser un contrasentido.
La versión de Inbal, absolútamente convicente, no precisa ya de una pequeña partitura sobre su atril, a guisa únicamente de suerte de salvavidas para su camino, porque en todo momento resultó ser dueño y señor de cuanto dictaba. Quizá, por ello, una exageración acentual obviamente pretendida, fue inapropiada con la sí lograda interpretación de las grandes líneas, conseguidas bien por encima de momentos turbulentos, cuando la rapidez, que cabe imputar a una falta de ensayos suficiente, perturbadores en el primer tiempo y, sobre todo, en el final de la obra.
Un especialísimo párrafo se merecen los profesores de nuestra Sinfónica de RTVE, notoriamente volcados ante la exigente batuta invitada, con una insuperable actuación de las siete trompas, cuatro trompetas y los tres trombones que, con la tuba (esplédida siempre, pero con excesivas ganas solistas), alcanzaron con la madera una gran calidad, así en ese precioso puente polifónico que engarza el sublime «Adagietto» -excelencias de la cuerda con los apoyos del arpa- con el inmediato siguiente «Rondó». Y como la edificación de esta «Quinta» mahleriana resultó magnífica en su total apreciación ofrecida por Inbal, cabe una alta aceptación de la más reciente sesión musical del Monumental.