viernes, 09 de noviembre de 2007


De ser considerada desastrosa, hasta colocarla entre las cuatro mejores óperas de todos los tiempos, "Boris Godunov", la ópera de Modest Musorgski, basada en el drama del mismo título de Aleksandr Pushkin, ha recorrido en un siglo la distancia del cero al infinito.

No tiene nada que ver con las florituras y disparates de la música y la trama del 'bel canto' italiano. Responde a eso que se entiende en el mundo por 'lo ruso' -drama con vodka, fatalismo romántico, dolor y exceso- y es el sueño de los cantantes masculinos bajos y barítonos. Pocas óperas hay sin 'divas' mandonas y ésta es una donde sólo hay una soprano y pasa por el segundo acto casi de puntillas. Entramos en el dominio de las profundas y cavernosas voces masculinas por excelencia, de los graves varones que atruenan con sus iras y sus quejas y sus logros y sus tramas, todo tan sonoro, todo tan inútil y perecedero.

Estamos ante una ópera de incluso grandes dimensiones para las grandes dimensiones que siempre alcanza el género; una ópera con dieciocho solistas, de la que existen hasta siete versiones.

"Boris Godunov" fue estrenada el 27 de enero de 1874, en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, y se basa en la historia del zar Boris Godunov, hombre de confianza del zar Iván el Terrible, que, al morir éste, habría mandado asesinar a su hijo y heredero Dimitri para así ocupar el trono de todas las Rusias en 1598. Hoy se cree que tal crimen no existió, como falsas son muchas de las cosas que nos ha venido diciendo la historia hasta ahora, falsedades de las que ha sacado sus mejores argumentos la literatura universal para forjar mitos y arquetipos.

Musorgski escribió una primera versión en 1869, dividida en cuatro partes con siete escenas, pero fue rechazada por la dirección de los Teatros Imperiales de San Petersburgo. Mucho más sintética e intensa que la ópera italianizante en boga en aquella época, el teatro alegó falta de los elementos básicos de la trama de una ópera seria, como un personaje femenino y, por tanto, la inexistencia de una intriga amorosa. El dato curioso es que no la censuraron por motivos políticos, pues en la ópera, en realidad, no se habla de otra cosa más que de política, de un pueblo doliente y abandonado, de unas intrigas horribles en la cúspide de poder, de una iglesia opresora.

Musorgski revisó la ópera y produjo una nueva versión en 1872, dividida en un prólogo y cuatro actos con nueve escenas. Gracias a la ayuda de Nikolai Rubinstein y del director de orquesta Eduard Nápravník, que ofrecieron la interpretación de algunas escenas de la obra en formato de concierto, la segunda versión pudo subir a los escenarios el 21 de enero de 1874.

Borís Godunov fue "reorganizada" y reorquestada por Nikolái Rimski-Kórsakov en dos ocasiones (1896 y 1908) y una tercera por parte de Dmitri Shostakovich. Las versiones de Kórsakov son las más interpretadas en Rusia, mientras que las originales de Musorgski, mucho más oscuras y, de acuerdo con los críticos, más ajustadas a la historia, son las más interpretadas en el resto de Europa y en América. En 1997 la Ópera del Teatro Kírov realizó una grabación discográfica de ambas versiones bajo la dirección de Valeri Gergiev.

Por su parte, Boris Christoff inició su carrera a principios de los cuarenta del pasado siglo y la extendió durante casi 45 años, ayudado por una buena técnica y por las posibilidades "naturales" de su cuerda vocal de bajo. Christoff tuvo por ello la posibilidad de acceder al medio de difusión más actual, el televisivo, aunque de momento éste sea tan reducido como jugoso. En el vídeo comprobamos la talla de gran cantante de este bajo búlgaro, en el que fuera el personaje más celebrado de los que llegó a a interpretar en su dilatada carrera.
Publicado por jrtapia @ 18:00  | La Ópera
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios