Todo lo relacionado con la música en la Universidad Politécnica de Madrid
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Elina Garanča, mezzosoprano
Orquesta Filarmónica de Múnich
Andrei Boreyko, director
Al pensar en el dueño
de mis amores,
siento yo unos mareos
encantadores.
Bendito sea
aquel picaronazo
que me marea.
A mi novio yo le quiero
porque roba corazones
con su gracia y su salero.
El me tiene muy ufana
porque hay muchas que lo quieren
y se quedan con la gana.
Caprichosa yo nací,
y lo quiero solamente,
solamente para mí.
Que quitarme a mí su amor
es lo mismo que quitarle
las hojitas a una flor.
Yo me muero de gozo
cuando me mira,
y me vuelvo jalea
cuando suspira.
Si me echa flores
siento el corazoncito
morir de amores.
Porque tiene unos ojillos
que me miran entornados,
muy gachones y muy pillos,
y me dicen ¡ay! lucero,
que por esa personita
me derrito yo y me muero.
Ruperto Chapí y Lorente nació en 1851 en Villena (Alicante). Era el quinto hijo de un modesto barbero, con una afición a la música que ya venía de generaciones anteriores, recibió las primeras lecciones de su padre, músico aficionado. A los siete años de edad concluyó solfeo, con ocho años compuso una polca. Desde niño aprendió a tocar el flautín y el cornetín y formó parte de algunas bandas musicales, incluso en la Banda de Música Nueva de Villena, y cuando tan solo contaba nueve años, era ejecutante del primer instrumento. Al entrar Higinio Marín como director de la banda, orientó a Chapí en las interpretaciones de cornetín, instrumento con el que llegaría a ser un virtuoso, y se le empezó a conocer como el “Xiquet de Villena”. Al ver las condiciones del joven Chapí, el mismo director de la Banda, aconsejó a su familia, que en un futuro se trasladara a Madrid, para seguir estudiando en el Conservatorio.
En 1863, a los doce años de edad, compone su primera zarzuela: Estrella del bosque, y se traslada a requerimiento del Sr. Miralles, director de la Banda de Bocairente, a esta localidad valenciana, para reforzar la calidad de su banda, pues su fama como cornetín ya sobrepasaba los limites de su localidad.
En 1866 y ante un rotundo fracaso de la banda de Villena, el pueblo se indignó y los músicos nombraron director a Chapí, que con quince años volvió a la banda de su localidad natal.
El 11 de Septiembre de 1867, con 16 años de edad, sus padres viendo las grandes aptitudes musicales que posee, le envían a Madrid, para proseguir sus estudios. Al día siguiente acompañado por su hermano Eduardo, que residía en Madrid, es acompañado para formalizar la matrícula e ingresa en el Conservatorio.
Fue a pedir trabajo a Gaztambide, por esa época empresario del Teatro de la Zarzuela, e ingresó como primer cornetín en la orquesta, pero como su instrumento era muy malo, a los diez días fue despedido. Trabajaba como copista para vivir, cuando había ocasión. Al no tener dinero para pagarla, se despidió de la pensión donde vivía, llegando a pasar alguna noche vagando por las calles de Madrid. Un sacerdote, conocedor de la situación del joven, que acababa de cumplir diecisiete años, le ofreció una modesta casa donde dormir y allí permaneció los dos últimos meses de curso. Motivado por una grave enfermedad de su hermano, ambos regresaron a Villena, con nueve duros que su padre les había enviado. Ya en Villena, Ruperto también enfermó de gravedad. Durante su convalecencia, estudió el segundo curso de armonía y compuso su segunda zarzuela Doble engaño.
Después regresó a Madrid y en los exámenes finales en el Conservatorio, obtuvo la calificación oficial de sobresaliente.
En la temporada 1869-70, entró en los Bufos, como suplente, pero en Mayo de 1870, con 19 años ingresó como profesor de Cornetín en la orquesta del Circo de Price, orquesta en la que también tocaba Tomás Bretón, compañero de estudios en el Conservatorio.
Emilio Arrieta, viendo las condiciones de Chapí, consiguió del tenor Francisco de Salas, también empresario del Teatro de la Zarzuela, un libreto para musicar. Así obtuvo un libreto de Salvador María Granés, titulado Abel y Caín, y Francisco de Salas entregó a Chapí el texto.
En la primavera de 1872, Chapí entró la orquesta del Teatro de la Zarzuela, enterándose allí, de que se habían convocado plazas por oposición, de músico mayor del Regimiento de Artillería, que Chapí ganaría a continuación.
También en 1872, en los exámenes finales de carrera en el Conservatorio, obtuvo, junto con Tomás Bretón, el Premio Extraordinario.
Francisco Arderius le encarga la música de una ópera en un acto y tres cuadros Vasco Núñez de Balboa, con letra de Marcos Zapata.
Ese mismo año de 1872, contrajo matrimonio en Madrid, con una joven, amiga de la infancia y también de su Villena natal.
En 1874, se crea en Roma la Academia Española de Bellas Artes, Chapí hizo oposición a la plaza de pensionado que ganó por unanimidad del jurado, escribiendo como ejercicio para este concurso la ópera Las Naves de Cortés, que se estrenó en el Teatro Real de Madrid, el 19 de abril de 1874
Para beneficiarse de la beca obtenida, Chapí se desplaza a Roma, junto con su mujer y su hija recién nacida. En Roma lleva una vida austera, toda vez que la pensión obtenida era de 3.000 Ptas. y si un hubiera sido por la ayuda de su maestro y protector, no habría podido continuar.
Mientras está en Roma, compone y se estrena en el Teatro Real de Madrid el 11 de mayo de 1876, su ópera La Hija de Jefté, y con la Orquesta de la Sociedad de Conciertos estrenó su obra Fantasía Morisca, que había compuesto antes de iniciar su viaje y que le depararía un gran éxito.
También compone obras como la ópera, La muerte de Garcilaso, o un motete a siete voces y que fueron del agrado de la Real Academia de Bellas Artes, por lo que se le prolonga la beca y se le concede autorización para trasladarse a Francia.
En 1876, se ubica en París, coincidiendo con Gayarre y Ramos Carrión y donde conoce y se relaciona con los grandes compositores del momento. Durante su estancia en Francia compone la ópera Roger de Flor, un trío para violín, violonchelo y piano y la Sinfonía en re menor.
En Octubre de 1878, ya de regreso a España, no tarda en adquirir una gran popularidad gracias a sus composiciones teatrales, sobre todo en el género de la zarzuela. Fundó en el año 1893, la Sociedad General de Autores, y compuso zarzuelas del "género grande”, como La Tempestad (1882), La Bruja (1887), El Rey que Rabió (1891), alternando con muchas obras en un acto “género chico”, pero que son verdaderas joyas musicales, como El Tambor de Granaderos (1894), Las Bravías (1896) y sobre todo La Revoltosa (1897).
Uno de los grandes méritos de Ruperto Chapí fue el de dar a la zarzuela una proyección universal, apostando por un sentimiento nacional contra el italianismo de moda.
En cuanto a música sinfónica y de cámara dejó escritos Cuatro Cuartetos, la Fantasía Morisca y el poema sinfónico Los Gnomos de la Alhambra. Contribuyó al mundo de la ópera española, La Serenata (1881), Circe (1902) y Margarita la Tornera (1909). Una noche, en la que dirigía su ópera Margarita la Tornera, sintió un fuerte dolor de cabeza, que fue el comienzo de una corta y fatal enfermedad.
Ruperto Chapí falleció en Madrid, el 25 de marzo de 1909.