jueves, 08 de noviembre de 2007
Orquesta Sinfónica de Londres
Leonard Bernstein, director




"Candide" fue el tercer musical que Leonard Bernstein estrenó en Broadway; anteriormente había dado a conocer "On the Town" (Un domingo en Nueva York, tal como se llamó entre nosotros la versión fílmica de esta pieza de 1944, que contó en la gran pantalla con las prestaciones de Frank Sinatra y Gene Kelly) y "Wonderful Town" (1952). Tras estas obras, vendría, en 1957, el más formidable éxito teatral del músico, "West Side Story".

"Candide" se dio a conocer en Nueva York, en el Martin Beck Theater, el 1 de diciembre de 1956, por lo que ha cumplido el medio siglo de existencia. La obra se basaba en una adaptación de la sátira dieciochesca (1759) de Voltaire, trasladada a nuestros días nada menos que por Lilian Hellman, y a diferencia de las dos páginas precedentes no fue un éxito comercial.

El joven protagonista, Cándido, de bien expresivo nombre, practica un optimismo ciego guiado por su tutor, el Doctor Pangloss, que le asegura que todo es para bien “en el mejor de los mundos posibles”.

Llevando a su bien sonante novia, Conegonde, de la mano, y al referido Doctor Pangloss, Cándido viaja a Lisboa, París, Buenos Aires y hasta al mítico El Dorado, descubriendo a su paso la maldad, la bajeza, la envidia, el sufrimiento y hasta el crimen.

Despojado de su idealismo, termina por recalar en Venecia acompañado por la inefable Cunegonda, y sus últimas palabras en la obra, consagrado a su jardín, proclaman: “Y antes de morir tratemos / de dar sentido a esta vida. / No somos sabios ni buenos: / hagámoslo lo mejor que sepamos.”

Ni el sofisticado libreto de Hellman –realmente notable– ni la música –espléndida– de Bersntein eran especialmente fáciles o sencillas para el publico de Broadway, y la pieza, para considerable tristeza de su creador musical, que nunca ocultó su enorme cariño por la obra, duró muy poco en cartel.

"Candide" renació de sus cenizas en 1973, con una versión revisada del libreto original debida a Hugo Wheeler, con nuevas canciones cuyo texto se debía a Stephen Sondheim –que para entonces ya había colaborado con Bernstein en "West Side Story"– y con una orquestación que rebajaba los considerables
efectivos requeridos en el original. "Candide" pasó a ser, de esta nueva guisa, más musical que opereta –que, sin retenderlo abiertamente, es lo que era en su primera versión–, y conoció por fin el éxito… aunque sea lícito preferir el original, con el primigenio libreto de Lilian Hellman.

Pero "Candide" llegaba ahora precedida de un éxito sensacional, el de su Obertura, que el propio Bernstein había presentado aisladamente, en concierto de la Filarmónica de Nueva York al año del fallido estreno, esto es, en 1957. La burbujeante, enérgica Obertura, iniciada con una fanfarria que se escucha otras tres veces en la pieza, resume la frenética actividad de la obra, con su idas y venidas, sus batallas y
desencuentros, y con el recurrente tema de la natural bondad de Cándido. Y aunque la página se ha paseado por los atriles de la mayor parte de las orquestas, la Filarmónica neoyorquina guarda una especial relación con esta partitura, que se tocó sin director (!) en un concierto a la memoria de Bernstein, fallecido en 1990, y que desde entonces se ha convertido en una tradición, ya que la orquesta, siempre sin rector en el podio, ha tocado la obra no menos de 20 veces en estos quince años.

"Candide" es, por ende, una síntesis del humor y el ingenio de su creador, que incluso se permite una (disparatada) referencia en nuestro idioma –le fue sugerida por su esposa, Felicia Montealegre– cuando la “Vieja Dama” canta “My father was born in Rovno–Gubernia, / me muero, me sale una hernia”
(sic), indecible manifestación de la jovialidad de
Bernstein.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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