ÓPERA
«Carmen»
Carlos Saura
Bizet: «Carmen». Int.: J. Gertseva, M. Dvorský, A. Voulgaridou, C. Álvarez, M. Petrenko. Escolanía de la Mare de Déu dels Desemparats, C. de la Generalitat Valenciana. O. de la C. Valenciana. Dir. escena: C. Saura. Dir. mus.: L. Maazel. Lugar: Palau de les Arts Reina Sofía, Valencia. Fecha: 6-11-07
ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE
ABC, 8-11-2007
Y llegó Carmen. Hace diez días que la ópera Bizet debía haber inaugurado la II temporada del Palau de les Arts Reina Sofía de Valencia. Lo impidió la lluvia que inundó de agua los bajos del teatro valenciano. Dicen que los daños son grandes, aunque no acaben de conocerse con detalle. Por el momento han provocado la cancelación del segundo título de la temporada además de contagiar una cierta inquietud adormecida bajo el deseo de echar hacia delante. Para que nadie dudara, el estreno se hizo sin titubeos, colocando a Lorin Maazel al frente de una orquesta que atacó con firmeza, claridad, prometiendo intensidad a la hora de narrar la tragedia de la gitana. Pero «Carmen» estaba ya marcada por el sello de la espera. Se iba hacer de rogar, a ratos junto a la lenta parsimonia de la canción gitana, en otros sorprendiendo por la rapidez con la que se resolvió el posterior quinteto.
A lo largo de los tres primeros actos se sucedieron muchas cosas: aciertos instrumentales, sonoridades muy bien construidas, promesas de voces por redondear, un desarrollo escénico serio y visualmente interesante. Hasta que se abrió el cuarto poniendo cara a cara a la protagonista con Don José. Se descubrió entonces que el vibrato de Julia Gertsev podía tener intensidad dramática, que las notas sin calidad sólo esperaban recuperar el apoyo y que la medida errática de muchas frases cabía corregirse con concentración. En Miroslav Dvorský se había observado una buena línea y facilidad para lo lírico. En el primer intento por abrirse a una mayor fuerza dramática, declaró su amor a Carmen y se le rompió la voz. En el dúo final, fue otro.
Incluso, Carlos Saura consigue rematar el trabajo escénico con un cierre rotundo. La nueva producción para el Palau parte de la superposición de varios paneles translucidos que a lo largo de la obra proporcionan efectos de luces y sombras, además de delimitar el espacio. Ante la conclusión formaron un imaginario ruedo, que marca la muerte de la protagonista tiñéndose de rojo. Impactante final que debe mucho a la iluminación de José Luis López Linares cuya colaboración con la escena es tan fundamental como el vestuario de Pedro Moreno. Porque no hay duda de que esta «Carmen» se completa con buenos segundos. Alexia Voulgaridou colocando voz grande a Micaela y no demasiado refinamiento; Carlos Álvarez cantando con largura a Escamillo, oscuridad y una actuación algo encorsetada; Mijaíl Petrenko construyendo con sólida base a Zúñiga. Y en todos una sucesión de buenas maneras y fundamento... hasta que, por fin, llegó Carmen.