Hilary Hanh, violín
Orquesta Filarmónica de Berlín/Mariss Jansons, director
(1.Nocturno, 2. Scherzo, 3. Passacaglia y 4. Burlesca)
Shostakovich, considerado por muchos como el más grande sinfonista de mediados del siglo XX, es visto como el compositor oficial del régimen soviético –incluso fue diputado del Soviet Supremo–. Esta apariencia quedó desmentida con la publicación, en 1979, de "Testimonio", un ensayo en el que Shostakovich revelaba a Salomon Volkov sus preocupaciones por las injusticias y la estrecha visión de las políticas del arte durante el régimen estalinista.
La composición del Concierto nº 1 para violín, una de sus obras más significativas, corresponde precisamente a uno de esos momentos difíciles en los cuales Shostakovich fue atacado duramente por el régimen debido a su aparente postura «antidemocrática ajena al pueblo soviético.»
A pesar de no ser una obra política el Concierto resultó ser, en su tiempo, una obra subversiva. Se trata de una partitura lírica y abstracta que conmueve en lugar de contener el falso optimismo que le interesaba proyectar al régimen de Stalin. Por otro lado, el compositor empleó un motivo de cuatro notas Re/Mi bemol/Do/Si, que en la nomenclatura alemana se indicaría D/Es./S/H, o D. Sch., es decir, las iniciales del compositor en alemán. La aparición de este motivo en el concierto lo hacía «políticamente peligroso» porque se proclamaba la individualidad –en un momento en que el gobierno exigía un arte de expresión colectiva– y, además, en el idioma del país enemigo (!). La obra, dedicada al violinista David Oistrakh y que fue escrita entre 1947 y 1948, solamente pudo ser estrenada, por el mismo Oistrakh, el 29 de octubre de 1955, dos años después de la muerte de Stalin.