domingo, 11 de noviembre de 2007
Imagen
El tenor Juan Diego Flórez, durante su actuación en el Auditorio Príncipe de Asturias



Juan Diego Flórez confirma su reconocimiento artístico internacional en un acto benéfico para su país

AURELIO M. SECO
La Voz de Asturias, 09/11/2007


Apoteósico, histórico y espléndido. El tenor peruano Juan Diego Flórez ofreció en la noche de ayer un recital lírico de ensueño. Habían pasado tres años desde su primera actuación en la ciudad, en el Campoamor, donde su interpretación todavía se recuerda entre comentarios de asombro y admiración. La velada de ayer será otra de las que pasarán a los anales de la historia lírica de la ciudad con letras mayúsculas, gracias a la presencia del que hoy por hoy es el más importante tenor lírico ligero del mundo, puede que, incluso, uno de los mejores cantantes de la historia del bel canto . Se lució el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo con una magnífica entrada, motivada especialmente por la finalidad benéfica de una cita que, patrocinada por Cajastur, dedicará íntegramente los fondos recaudados en taquilla para ayudar a los damnificados por el terremoto que el pasado agosto asoló Perú.

Flórez, que estuvo acompañado por el magnífico pianista Vincenzo Scalera, demostró en el escenario las verdaderas razones de por qué a sus 34 años ya se ha convertido en una de las estrellas líricas más radiantes del actual panorama operístico mundial. Ofreció un recital amplio, con obras interpretadas en tres idiomas: español, francés e italiano, sin dar lugar a concesiones líricas de ningún tipo.

El repertorio estuvo centrado en el bel canto italiano, con obras de autores como Bellini, Donizetti y el propio Rossini, del que se ha convertido en el intérprete de referencia mundial. También hubo lugar para la canción peruana, que aportó el sabor local a una velada inolvidable de necesidad. Si para Lauri Volpi lo más importante era el fiato , es decir, la capacidad para el fraseo largo, con Flórez el fiato no sólo es bueno en longitud, también bello. Con un fraseo hermoso donde los haya, Flórez hace buenas las líneas maestras definidas por ese primer estilo lírico de Kraus, que su representante y maestro, Ernesto Palacio, sabe potenciar en ese exquisito don lírico del joven cantante limeño. De este tenor impresiona todo. Porque sus actitudes gustan, y también su porte en escena, pero es que en general lo que uno se encuentra en este cantante parece ser el conjunto de todas las buenas virtudes líricas de tantos y tantos grandes intérpretes. Desde la primera parte del programa comenzó a desplegar su extraordinaria facilidad para abordar un registro agudo cristalino. Con Deh troncate, de Rossini, Flórez dejó patente su gran capacidad para la coloratura. Uno de los clímax de la noche llegó con la preciosa canción de Chabuca Granda, La flor de la canela , que el joven tenor limeño cantó un cálido y atractivo gusto. Linda si ritiró , de Donizetti, ofreció una de las vertientes más atractivas del cantante, al que no le hacen falta artificios ni exageraciones para resultar espléndido. Terminó la pieza decrescendo, rematando con elegancia, eficacia y finura lo que tantos otros no terminan de rematar más que con aspavientos. Flórez logra seducir en esto, y en tantos y tantos detalles, que tal y como él los dice y los canta parecen sencillos, pero que muy pocos pueden en realidad ofrecer.

Al final, buena parte del público parecía tener prisa por dar por cerrado un recital de importancia histórica. Flórez tenía previsto interpretar Una furtiva lágrima, de L´elixir d´amore donizzetiano, pero como no se quiso pagar el precio de unos cuantos aplausos más, nos quedamos sin el privilegio. Sólo hubo dos propinas: La donna é mobile , del Rigoletto de Verdi, que Flórez cantó con una facilidad pasmosa, y una de las arias más complejas y paradigmáticas de su repertorio, el Ah, mes amis , de La fille du regiment , de Donizetti. Curiosamente la cantó en italiano, y lo hizo por primera vez en público, otro privilegio que hay que saber valorar. "No me pregunten por qué la voy a cantar en italiano", añadió el cantante, no queriendo desvelar que la pieza forma parte de un disco que en pocos días grabará en Valencia.

Si no estuvieron allí, se lo contamos, la obra comenzó así: "Amici miei", y se siguió con los nueve do sobreagudos que un día encumbraron a Pavarotti en Nueva York, y que ayer convirtieron la velada musical protagonizada por este jovencísimo mito viviente, en un hecho histórico, para la ciudad, y para la memoria individual de los asistentes.


Apoteósico regreso de Juan Diego Flórez

Cosme MARINA
La Nueva España, 9/11/2007
El tenor peruano ofreció un gran recital que emocionó al público del Auditorio, que se volcó con el cantante en un final con diez minutos de ovaciones y dos propinas


Unos mil doscientos aficionados disfrutaron en condiciones del regreso a Oviedo del tenor peruano Juan Diego Flórez. El concierto, cuya recaudación dedicó Cajastur a las víctimas del terremoto acaecido en Perú el pasado mes de agosto, se convirtió en una fiesta en la que el tenor y sus fans demostraron, una vez más, gran complicidad mutua. El cantante estuvo acompañado al piano por Vincenzo Scalera y ambos interpretaron un exigente programa en el que se incluían obras de Bellini, Donizetti y Rossini -autores que son la piedra angular de su repertorio- además de varias canciones de Tosti y populares peruanas de Rosa Merces Ayarza de Morales y Chabuca Granda. Al final, diez minutos de ovaciones y el público en pie cerraron la velada.

Juan Diego Flórez volvió a Oviedo tres años después de su debut en el teatro Campoamor. Era una presencia muy deseada por los aficionados tras aquel sensacional debut suyo. En esta ocasión su regreso tuvo lugar en el auditorio Príncipe Felipe en un concierto organizado por Cajastur, cuya recaudación se destinaba para ayudar a las víctimas del terremoto de Perú del pasado mes de agosto, gesto que el tenor agradeció explícitamente en el transcurso de su actuación.

Al final se reunieron en el Auditorio unos mil doscientos espectadores que disfrutaron en condiciones de una de las mejores voces de la actualidad, uno de los tenores más solicitados especialmente en autores como Bellini, Donizetti o Rossini que son el núcleo de su carrera y los compositores -sobre todo el de Pésaro- en los que se ha convertido en referencia indiscutible en todos los ámbitos líricos mundiales.

De ahí que contar con Flórez para realizar dos recitales en el espacio de tres años sea un lujo no al alcance de muchas ciudades en España. Ahora, sólo queda pendiente su debut en algún título operístico en el Campoamor, hecho para lo que todavía habrá que esperar algunos años.

De momento ópera, y en condiciones, cantó en este recital vibrante y emotivo que tuvo final apoteósico con el público en pie, volcado ante un cantante que los aficionados ovetenses veneran con enorme calidez. No hizo Flórez concesiones y arrancó su intervención -especialmente bien acompañado por el pianista Vincenzo Scalera- con Bellini a través de «La ricordanza» y una ya magnífica «All'udir del padre afflitto» de «Bianca e Fernando». Donizetti tomó el relevó demostrando al público la belleza de «La favorite» en francés y, a continuación, se sumergió de lleno en la belleza de «Lucrezia Borgia» con una sensacional y tensa interpretación de «T'amo qual s'ama un angelo». El último tramo de la primera parte estuvo dominado por Rossini. «L'esule», «L'orgia» y el preludio «di musique anodine» para piano sólo precedieron a «Deh troncate» de «Elisabetta regina d'Inghilterra». Flórez exhibe tal dominio de la coloratura rossiniana, un fraseo tan claro y exquisito, una dicción pura y un timbre tan cristalino que sus interpretaciones en este ámbito son una delicia. Anoche también lo fueron.

Después del descanso la música popular peruana tuvo su lugar cantada con naturalidad, no con el engolamiento de otros colegas suyos para dejar paso a tres canciones de Tosti, casi un ligero paréntesis antes de afrontar como cierre y desplegar a fondo todos los recursos del bel canto romántico donizettiano en «Lida si ritirò» de «Linda di Chamounix». Correspondió a las atronadoras ovaciones con dos propinas, la primera ya levantó murmullos en los compases iniciales, «La donna è mobile» de «Rigoletto» de Verdi y, pedido a gritos por el público, el inevitale «A mes amis» de «La fille du regiment» de Donizetti con sus nueve does cantados con limpieza absoluta y, además, en su versión italiana. En el descanso, la asociación «Alfredo Kraus» le entregó una placa como socio de honor.
Publicado por jrtapia @ 9:53  | Se dice, se comenta
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios