lunes, 12 de noviembre de 2007
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El director italiano levanta expectación en el foso del Galdós con el estreno de una ópera napolitana y elogia su acústica

LA PROVINCIA/DLP - LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 10-11-2007


Había mucha expectación por observar al maestro Riccardo Muti en el foso del teatro Pérez Galdós. El maestro, considerado uno de los cinco mejores del mundo y en cuya trayectoria pesan sus 19 años en la dirección del teatro la Scala de Milán, regresaba a Canarias para ponerse al frente del estreno para España de la ópera napolitana Il ritorno di don Calandrino, de uno de los mejores compositores del setecientos Domenico Cimarosa.
Pese a tratarse de una pieza bufa, el director italiano estaba anoche para poca comicidad en un trabajo de dirección metódico, serio y lleno de concentración. No era para menos. Muti (Nápoles, 1941) llevaba a sus espaldas la responsabilidad del rescate, dirección y producción de esta obra napolitana rescatada de la biblioteca del Conservatorio Superior de San Pietro de Mariela de Nápoles. La trama recoge la lucha de dos mujeres por el corazón de Calandrino.

No contento con desempolvar el olvidado manuscrito, el director, distinguido con premios en Italia, Francia e Inglaterra, fundó una nueva orquesta, de una selección realizada entre los 600 mejores músicos jóvenes de Italia, y eligió a prometedoras figuras del bel canto para levantar este montaje. Al frente de la joven orquesta Luigi Cherubini, con un reparto encabezado por el tenor Mario Zeffiri y una puesta escenográfica con toques surrealistas y fantásticos creada por Ruggero Cappuccio, Riccardo Muti empuñó su batuta para redescubrir y reivindicar la maestría de Cimarosa. "La música de Mozart sin la escuela napolitana sería distinta, no menos genial, pero sí distinta", afirmó Muti al periódico, para enaltecer la figura de Cimarosa y su importante influencia en el músico austriaco.

El público respondió al envite y acudió en masa a escuchar la propuesta personal de Muti, que estrenó primero en junio en el Festival de Pentecostés de Salzburgo, trae ahora a España (hoy sábado y mañana domingo volverá a representarse, a las 20.30) y llevará luego a Nápoles.

La presencia de Muti en el coliseo se vivió de forma especial. Era la primera vez que dirigía una ópera en España y, sobre todo, era el primer director estrella en meterse en el foso del Pérez Galdós tras su rehabilitación. Más de un espectador hiló la presencia del maestro con la vuelta de una segunda época dorada al Galdós.

Entre los invitados acudieron representantes de la política, el empresariado y la cultura. Llamó la atención la presencia de la ministra de Administraciones Públicas, Elena Salgado, que llegó cinco minutos tarde, aunque el hecho anecdótico se produjo cuando la ministra tuvo que esperar la llegada, todavía más retrasada, del presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez, y el alcalde Jerónimo Saavedra.

El director general de teatro, Rafael Nebot, ejerció de anfitrión, y recibió a los invitados, entre los que se encontraban el consejero insular de Política Social, Pedro Quevedo, la edil Nardy Barrios y Chani Ruiz, el director de Cultura del Ayuntamiento capitalino, Antonio Garde, o el ex diputado, Tomás Van de Valle.

El sector empresarial estuvo representado por el presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo de Las Palmas, Fernando Fraile, y el presidente de La Isleña, Andrés Megías Pombo. El mundo de la cultura arropó el acto con la presencia de la productora musical Dania Dévora, la musicóloga Rosario Álvarez, el crítico de música, Guillermo García-Alcalde, el presidente del Gabinete Literario, Juan J. Benítez de Lugo. El presidente de ACO, Juan de León, y el director artístico, Mario Montiggia elogiaron las "garantías" ofrecidas por Muti.
Publicado por jrtapia @ 23:44  | Se dice, se comenta
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