miércoles, 14 de noviembre de 2007


Orquesta de la Metropolitan Opera House de Nueva York
James Levine, director


Cilea se formó en el Conservatorio de Nápoles entre 1881 y 1889 y volcó su talento creativo en forma mayoritaria a la ópera. Poco antes de su graduación compuso “Gina”, su primera ópera, cuyo relativo éxito impresionó favorablemente al empresario y editor Edoardo Sonsogno, quien en su entusiasmo solicitó al compositor una inmediata segunda ópera. Esta fue “La tilda”, la cual no tuvo éxito e hizo decaer el interés de Sonsogno por promover a Cilea. Éste debió ayudarse económicamente dando clases, y así fue como ofició de profesor de piano en el Conservatorio de Nápoles y luego de Teoría y Contrapunto en el Instituto Real de Música de Florencia.

El próximo paso operístico de Cilea sería “La Arlesiana”, basada en la tragedia de Alphonse Daudet y estrenada en noviembre de 1897 en el Teatro Lírico de Milán. Si bien no puede hablarse de un estreno exitoso, debe señalarse que la participación en su montaje de Enrico Caruso cantando su famosa aria del “Lamento de Federico”, que fue todo un suceso y marcó el comienzo de la fama de este tenor, por entonces con 24 años de edad. Intentos de Cilea por potenciar “La Arlesiana” lo llevaron a reformular varias veces la ópera, sin lograr para ella un verdadero repunte.

En 1902 vendría el golpe maestro de Francesco Cilea con “Adriana Lecouvreur”, también estrenada el Teatro Lírico de Milán y nuevamente con Enrico Caruso en el rol masculino principal. Cilea escribiría después otras dos óperas: “Gloria”, estrenada sin éxito en 1907 en La Scala de Milán con la dirección de Arturo Toscanini, e “Il matrimonio selvaggio”, ópera compuesta en 1909 y nunca representada. En 1913 Cilea fue contratado como Director del Conservatorio de Palermo y en 1916 asumió el mismo cargo en el Conservatorio de Nápoles, trabajando allí hasta 1936. Los últimos años de su larga vida -murió con 84 años- los pasó en su villa de Varazze, con su salud muy deteriorada y una sordera en creciente avance.

“Adriana Lecouvreur” es pues la más famosa de las seis óperas de Francesco Cilea. Con un libreto de Arturo Colauti está basada en la pieza teatral homónima de Eugene Scribe y Ernest Legouvé, estrenada en 1849 con resonante éxito y con la participación de las mejores actrices de la época en sus posteriores montajes. Ha de recordarse que Scribe no sólo fue uno de los grandes libretistas de la ópera del siglo XIX sino también un prestigiado dramaturgo.

El personaje central de esta obra realmente existió. Adriana Couvrueur, luego Lecouvreur, vivió entre 1692 y 1730 y llegó a ser una de las más destacadas actrices de la llamada “Comedie Française”, famosa y centenaria organización teatral cuyas bases fueron sentadas en 1680, durante el reinado de Luis XIV, y cuya intensa actividad conoció en el siglo XVIII muchas obras de Corneille, Molière, Racine y luego Voltaire.

En la “Comedie Française” tuvo también mucha figuración otra actriz, Marie-Anne de Chateneuf, conocida como Mademoiselle Duclos, o simplemente “La Duclos”, veinticuatro años mayor que Adriana Lecouvreur. Ella también es aludida, aunque no vista, en la ópera de Cilea. En torno a la vida de la actriz Adriana Lecouvreur hubo personas y situaciones que con muy ligeras transformaciones son rescatadas tanto la pieza teatral como en la posterior ópera.

“Adriana Lecouvreur” convertida pues en ópera por Cilea fue estrenada en el Teatro Lírico de Milán, hace casi un siglo, el 6 de noviembre de 1902, teniendo, como se señalara, entre sus cantantes a Enrico Caruso y al gran baritono Giuseppe de Luca. Su inmediato éxito hizo que a los dos años ya estuviera en el Covent Garden de Londres, en 1907 en Nueva Orleans y también ese año y el siguiente abriera las temporadas de la Metropolitan Opera House de Nueva York.

Grandes cantantes, como Maria Caniglia y Gina Cigna abordaron el rol principal en los años 30 y 40. En los 50, aunque en forma tardía, lo cantó Magda Olivero, y en los 60 fue Renata Tebaldi la encargada de hacerlo famoso. Más recientemente la soprano de referencia ha sido Mirella Freni.

Con un libreto que plantea algunas confusiones poco aclaradas, “Adriana Lecouvreur” se enmarca dentro de la corriente ”verista” de la ópera italiana.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Ópera
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