martes, 20 de noviembre de 2007
Orquesta Sinfónica de la NHK/André Previn






Tras el éxito obtenido con su Segundo Concierto para piano, y plenamente recuperado de su crisis anímica y creativa, Rachmaninov anuncia en 1902 su casamiento con su prima Natalia Aleksándrovna Sátina. Debido a que la Iglesia Ortodoxa prohibe los matrimonios entre primos, este enlace le reportaría numerosos problemas. Afortunadamente para él, la intervención de una de sus tías y la celebración de la ceremonia en una capilla militar permitieron que el matrimonio tuviera carácter oficial. Eran sin duda los mejores tiempos para el artista. Comienza aquí su triple carrera, como compositor, pianista y director, que le llevaría a adquirir una fama sin precedentes. Entre 1904 y 1906 fue director del Teatro Bolshoi de Moscú y realizó varias giras mundiales como pianista. A esta etapa pertenecen sus obras más exitosas, además del mencionado Concierto para Piano y Orquesta nº 2, Rachmaninov escribiría varias de sus obras maestras: su Segunda Sinfonía (1907), "La Isla de los Muertos", sus Conciertos para Piano y Orquesta nº 3 y nº 4 (1909), "Las Campanas" (1913), así como numerosas y bellísimas piezas para piano, entre las que se encuentran la Suite para dos pianos o sus Preludios.

La Segunda Sinfonía es tal vez su obra más trabajada en lo que toca al aspecto armónico. También es la composición que va a provocar su expatriación por parte de las autoridades estalinistas, que alegarán para ello el que Rachmaninov sea el autor de piezas en extremo románticas, subversivas y peligrosas.

Hablar de romanticismo en la música académica bien entrado el siglo XX no es en absoluto descabellado, ya que en el comienzo del siglo muchos países se debatían en violentas luchas armadas. Ello hacía recordar al pueblo los tristes momentos que sus ancestros y familiares, así como numerosos textos, relataban con horror. Este sentimiento, que poco a poco se transformará en un absurdismo relativo entre universitarios, críticos y artistas, provoca en el mundo del arte una visión que va a conducir hacia una revolución cultural, basada en el efecto del pasado, en lo que respecta a la equivocaciones bélicas, para concienciar en cierta manera a la sociedad, evitando así la proliferación de los ideales que otrora se habían traducido en guerras.

Rachmaninov, en su concepción estética totalmente idealizada en cuanto al papel de la música, va más allá de los aspectos temáticos y las tendencias artísticas, para sumergirse en un letargo sentimental que maximiza su habilidad en la partitura. Así recreará en la misma el cuadro que describe con sutileza los horrores de la guerra. El genio desapercibido de la música se vale de sus más profundos conocimientos para mezclarlos con la pasión que siente por la vida, para plasmar en un trabajo completamente consciente, pero excesivamente puro y emocional, lo que sería tal vez su obra más humanista, mejor compuesta, a la vez que conflictiva y complicada. En ella muestra un mundo sumergido en las ambiciones de ciertos líderes que se aprovechan de las masas para cimentar sus interesadas doctrinas e imponer la jerarquía de su pensamiento.

Rachmaninov, a pesar de vivir inmerso en artes, teatros, orquestas y pianos, era completamente consciente de estos hechos, que oprimían al hombre corriente, comprendiendo a la vez que era muy poco lo que podía hacer. El genio de la música entendía que para llegar a la psiquis humana, debía utilizar todo su saber, entregando el alma en la partitura. Así comienza a madurarse la intención en un hombre que amaba a su país, la temática que compone de una forma magistral a su Opus 27, conformada por cuatro movimientos que describen las fases que siguen los conflictos armados.

Da la impresión que Rachmaninov era consciente de la significación de los hechos del momento, desde el Nazismo hasta el Estalinismo, que chocaban con el Capitalismo y la influyente economía en desarrollo de la América del Nuevo Mundo. En los años en los que el compositor ruso escribe su Segunda Sinfonía se fraguaba el que fue el peor de los conflictos bélicos: la Segunda Guerra Mundial.
Publicado por jrtapia @ 8:00  | La Sinfonía
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