sábado, 08 de diciembre de 2007
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El alemán Karlheinz Stockhausen, uno de los más influyentes compositores del siglo XX y reconocido por su trabajo pionero en la música electrónica, ha fallecido el pasado 5 de diciembre de 2007, a los 79 años de edad. Así lo informó hoy la Fundación Stockhausen para la música que indicó que el deceso del compositor se había producido el miércoles en la localidad de Kürten-Kettenberg, cerca de Colonia (oeste de Alemania).

Medios alemanes citaron a la ex esposa de Stockhausen, Mary Bauermeister, diciendo que el artista falleció después de una corta enfermedad en su hogar en el estado occidental de Renania del Norte.

Mejor conocido por sus experimentos con música electrónica en las décadas de 1960 y 1970, Stockhausen, quien compuso más de 300 trabajos individuales, también tuvo un impacto significativo en el avant garde y la música clásica.

"Cualquier sonido se puede convertir en música si se lo relaciona con otros sonidos (...) Cada sonido es precioso y puede volverse hermoso si lo coloco en el lugar adecuado, en el momento preciso," dijo en una entrevista.

En los comienzos de su carrera, Stockhausen se interesó en la "música concreta," grabando sonidos cotidianos, distorsionándolos electrónicamente y uniéndolos para formar una composición.

Desde trabajos para instrumentos solistas a eventos a gran escala que mezclaban ópera, danza y mímica, Stockhausen dijo que su objetivo era despertar "una conciencia completamente nueva" en el auditor y el intérprete.

Stockhausen dijo que quedó fuertemente marcado por su experiencia en la Segunda Guerra Mundial, en la que fue camillero.

A los 20 y tantos años Stockhausen se interesó en el jazz, tocando piano para pagar su asistencia a la Escuela de música de Colonia, donde obtuvo un certificado de pedagogía en 1951.

Sus experimentos con música electrónica comenzaron en el recientemente fundado Estudio de Radio para Nueva Música de Alemania Occidental en Colonia, donde trabajo desde 1953, convirtiéndose más tarde en su director artístico.

Stockhausen descubrió sus propias maneras de ensamblar sonidos para formar una composición, desarrollando las ideas de una generación previa de compositores europeos, como Schoenberg, quien compuso en torno a una serie de sonidos en lugar de desarrollar y repetir un tema.

En una mezcla de música solista y ensamblada, técnicas electrónicas y concretas unidas a la mímica, su trabajo clave "Licht" fue estrenado en 1981 en La Scala de Milán, aumentando el prestigio de Stockhausen en los círculos clásicos convencionales.


Biografía

Karlheinz Stockhausen nació en Mödrath, cerca de Colonia (Alemania), el 22 de agosto de 1928. Durante su infancia padeció las penurias de la época prebélica y bélica. Su padre, profesor de escuela, se alistó voluntariamente en el ejército y falleció en el campo de batalla. Su madre fue internada en un hospital psiquiátrico y ejecutada en 1941 por orden del gobierno nacionalsocialista.

La hiperactividad de Stockhausen se reveló desde su primera juventud. Con sólo dieciséis años colaboraba en un hospital en el traslado de heridos graves. Los rigores de la posguerra le obligaron a trabajar como granjero al tiempo que estudiaba violín, piano, oboe y latín. De esas fechas data su gusto por el jazz, música que interpretaba para, según sus propias palabras, «superar psíquica, mental y espiritualmente los horrores de la Segunda Guerra Mundial».

La influencia de las vanguardias

En 1947, el voluntarioso joven logró una plaza para estudiar en el Conservatorio de Colonia, donde, además de ampliar su dominio del piano, se especializó en musicología, filología y filosofía.

En 1950 estudió composición bajo la égida del compositor suizo Frank Martin, quien no podía imaginar que aquel joven de impresionante actividad, que simultaneaba sus estudios trabajando de obrero en una fábrica, haciendo guardias en un párking y vigilando las viviendas de las tropas de ocupación, se convertiría con los años en uno de los renovadores de la escuela weberiana.


Karlheinz Stockhausen

En 1951 Stockhausen se matriculó en los cursos de verano de Darmstadt, bastión oficioso del serialismo y de corrientes vanguardistas afines, donde tomó contacto con la música de Anton Webern y con la nueva generación de compositores serialistas; Darmstadt abrió los ojos de Stockhausen. Allí pudo conocer de primera mano a los compositores que habían representado el espíritu de la vanguardia musical alemana fuera del dodecafonismo (Paul Hindemith, Edgar Varèse, Olivier Messiaen...) y dentro de él (Arnold Schönberg, Ernst Krenek...) y también la estética marxista de la mano de Theodor W. Adorno y René Leibowitz.

Junto con Bruno Maderna, Gyorgy Ligeti y Luigi Nono, Stockhausen asistió en Darmstadt a ciclos de conciertos que cambiarían para siempre su concepción de la música. Tanto es así que el famoso estudio de piano Modo de valores e intensidades de Messiaen le movió, en enero de 1952, a trasladarse a París, para matricularse en el Conservatorio en la clase de análisis y estética del propio compositor. En el año que pasó en la capital francesa coincidió con Pierre Boulez en el momento en que éste trabajaba en las Structures I para dos pianos. A partir de este momento se inició una correspondencia entre los dos compositores.

En esa época, Stockhausen se casó con una compañera de estudios, Doris Andreä, con la que tuvo cuatro hijos, Suja (1953), Christel (1956), Markus (1957) y Majella (1961).

A la vuelta de su periplo francés inició su fructífera colaboración con el Estudio de Investigaciones Musicales de la Radio Oeste de Colonia. Asimismo, comenzó a divulgar sus teorías en los cursos de Darmstadt, una actividad que no cesó hasta mediados de los años setenta.

Adalid de la música electroacústica

A mediados de la década de los cincuenta, cuando John Cage animó a los jóvenes valores darmstadianos a introducir en su obra factores de aleatoriedad, Stockhausen fue apartándose progresivamente de las formas más severas de la escuela posweberniana. En obras como Zyklus (1959), Plus/Minus (1963), Prozession (1967) y Kurzwellen (1968) se aprecia una coexistencia creciente entre el rigor de la serie y el azar de la improvisación.

En 1954 presentó Study I y Study II, los primeros ejemplos de música electrónica pura construidos a partir de una síntesis aditiva consistente en crear sonidos combinando distintas ondas de forma indefinida, sonidos puros, sin armónicos. Study II pasó a ser la primera partitura electrónica publicada, escrita con una notación gráfica especialmente inventada por el compositor con este propósito.

A medida que avanzaba la década de los sesenta y crecía el prestigio de Stockhausen en los círculos vanguardistas, también iban modificándose los materiales físicos en los que su música era restituida. Así, la fusión entre electrónica y acústica iba a cobrar más y más protagonismo. La crítica especializada comenzó a fraguar la imagen de Stockhausen como el nuevo adalid de un estilo mixto, que desplazaría las figuras de Kurt Schwitters, Pierre Henry y otros grandes de la música concreta.

La transformación que había experimentado el estilo de Stockhausen pareció afectar también a su propia figura profesional, y desde los Cursos de Nueva Música, que impartió en Colonia a partir de mediados de los años sesenta, reivindicaba un nuevo espacio para el compositor. La imagen de «genio loco» que fue ganándose con el tiempo coincidió con un creciente número de encargos, estrenos, subvenciones, festivales y presentaciones. Le llovieron las ofertas para ejercer de profesor de composición invitado, de las cuales aceptó, entre otras, las de Pensilvania (1965) y California (1966). Fue también notorio en esa época el estreno, en Tokio, de dos encargos realizados por la Radio Nacional de Japón (NHK): Telemusik y Solo.

En 1967 se casó con la pintora Mary Bauermeister, con la que tuvo otros dos hijos, Julika (1966) y Simon (1967). Ese mismo año comenzó su serie de estrenos de obras basadas en voz humana tratada electrónicamente y sobresaturada, como Stimmung. Como prueba de la increíble difusión alcanzada por la música de Stockhausen a fines de la década, baste decir que en 1970, en la Exposición Mundial de Osaka, se interpretó la inmensa mayoría de la obra del compositor, en un evento que duró 183 días, a razón de conciertos diarios de cinco horas.

La «técnica de la fórmula»

En los años setenta, Stockhausen desarrolló la llamada «técnica de la fórmula», que reflejaba la idea de «galaxia» de la que el compositor tanto había hablado en sus divulgados textos: la organización interna de la fórmula se basa en la distinción entre núcleo y accesorios (las estrellas y los planetas alrededor). El núcleo forma la estructura serialmente organizada, mientras que el carácter deriva de los accesorios.

Por aquel entonces ya no sólo los elementos sonoros parecían ser susceptibles de intervenir en las composiciones de Stockhausen. La monumental Sirius, estrenada en 1977, motivó que el propio lugar de ejecución se transformara posteriormente en un centro de investigación musical: el Sirius Centre, en Aix-en-Provence.

En los años ochenta, Stockhausen se mantuvo en el candelero. Baste recordar los estrenos de Donnerstag (Licht) en la Scala de Milán (1981, cuatro horas de concierto), El sueño de Lucifer (Metz, 1981), El canto de Katinka (Donau, 1983), La danza de Lucifer (Ann Arbor, 1984), Michael’s Journey (Bremen, 1986) o Xi (Siena, 1987). Particularmente notables son los «actos» de su gran composición Licht (Die sieben Tage der Woche) [Luz (Los siete días de la semana)], que irán apareciendo durante dos décadas gracias a los fabulosos contratos firmados por Stockhausen en todo el mundo.

Durante la década de los noventa Stockhausen continuó realizando espectaculares estrenos. En el año 1995 llegó al Festival de Salzburgo, definitivamente revolucionado por Gérard Mortier, pero lo más sorprendente era que grandes contingentes de jóvenes que desconocían completamente la tradición postserial adoptaron al adalid de la electroacústica como su mentor.

El «tecno» popular se volvió cada vez más receptivo a las extrañas sonoridades de la música de Stockhausen, quien finalmente aceptó divertido el hecho, e incluso llegó a asegurar que el popular grupo de tecno-pop Kraftwerk era de algún modo, su alumno. En 2002, su presencia fue requerida en el festival internacional de música electroacústica de carácter popular y lúdico Sónar, que se celebra en Barcelona.

La última ocasión en que Stockhausen acaparó los titulares de los periódicos fue cuando, en una rueda de prensa, comentaba provocativamente a raíz del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York: «Lo que hemos visto, y hemos de cambiar por completo nuestra manera de contemplar, es la mayor obra de arte jamás realizada: el hecho de que unos seres se preparen como locos para un solo acto durante años y lo ejecuten una vez y mueran en la ejecución hace que sea la mayor obra de arte jamás realizada. Yo no podría hacer algo similar. Los compositores no podemos hacer nada comparable».

Fallece Stockhausen, maestro del serialismo y de la música electrónica
Pablo Meléndez-Haddad

Este «pope» de la música serialista y electrónica estudió entre 1947 y 1951 en la Musikhochschule de Colonia, donde nació en 1928; en su formación fue decisivo su descubrimiento de la obra «Mode de Valeurs», de Oliver Messiaen, en Darmstadt (1951), ciudad que quedaría indisolublemente ligada a su trayectoria, ya que se convertiría en una de las señas de identidad de una de las personalidades más interesantes del ámbito musical del siglo pasado que, entre la experimentación y la controversia, siempre consiguió llegar al gran público, una tarea nada fácil en un arte minoritario como el que defendía.
Para la historia quedarán esas declaraciones -manipuladas por los medios hasta el cansancio- en las que afirmaba que la tragedia del 11-S era nada menos que algo así como «la mayor obra de arte jamás ejecutada», en referencia a las acciones de Satanás, uno de los protagonistas de su ópera «Licht», el gran proyecto operístico que desarrollaría en las últimas décadas y que consistía en una ópera con siete partes, una para cada día de la semana. Si esas declaraciones le costaron caro, no fueron suficientes para borrar una de las trayectorias creativas más coherentes de las últimas décadas.
Su relación con España fue todo lo activa que permitía su ámbito compositivo, siendo uno de sus últimos compromisos en nuestro país el estreno mundial en el Festival de Canarias de «Hoch Zeiten», la escena final de «Domingo», de la citada «Licht».
Darmstadt
Siempre polémico, en su aventura canaria exigió dos salas conectadas por amplificación electrónica en las que se pudieran mover músicos, coro y orquesta, todos ellos obligados a interpretar una partitura de extrema dificultad y cantada en cinco idiomas. En «Helikopter-Schtreichquartett», una escena de «Miércoles», exigía que los miembros de un cuarteto tocaran cada uno subido a un helicóptero...
Definitivamente Darmstadt le cambió la vida, donde además de vincularse a la estética marxista se convenció de que el proceso serial era la respuesta a una tradición cultural que se había estrellado en dos guerras mundiales. En «Kreuzspiel» (1951) para piano, oboe, clarinete bajo y tres percusionistas, y «Kontrapunkte» (1952) para piano con nueve instrumentos -completada en París mientras estudiaba con Messiaen- resume lo que será su futuro como compositor.
En Francia realizará su primer experimento de música electrónica en los estudios de Radio France. La primera obra maestra de este nuevo género sería «Gesang der Jünglinge» (1956), para sonidos vocales y sintetizados en cinta, obra que profundiza en los procedimientos seriales aplicándolos al nuevo ámbito tecnológico.
Encuentro con John Cage
En cuanto a su dedicación a la música instrumental serial, destacan el ciclo de «Gruppen» para tres orquestas (1957), en la que consolida un lenguaje propio, interesándose también por los procesos abstractos. En Darmstadt comenzó a dar clases en 1953 y su revolucionaria manera de crear influyó en un par de generaciones de compositores europeos no sólo en cuanto a lenguaje, sino también por su carisma personal y por el aspecto dramático de su música.
En su primera visita a los Estados Unidos -donde regresaría como profesor invitado en varias ocasiones- su encuentro con la música de John Cage también sería fundamental, comenzando a acuñar términos que relacionaba como sinónimos de música, como «producción de eventos sonoros». Sigue este patrón «Kontakte» para piano, percusión y cinta (1968).
Después comenzó a trabajar el sonido «como una sustancia», valiéndose sobre todo de medios electrónicos y con la supremacía de la improvisación y la intuición ante la notación.
En «Mantra» para dos pianos y electrónica (1970) vuelve a la escritura musical, y en las décadas siguientes su estilo se considera mucho más sonoro que armónico. Volviendo a la puesta en escena que demandaría en la interpretación de sus obras, comienza a exigir en «Trans» (1971) una luz violeta sobre la orquesta, en «Inori» (1974) propone uno o dos mimos en actitudes rituales, «Sirius» (1977) la define como «ceremonia para cuatro músicos con vestuario y cinta sintetizada» y, a partir de entonces, comienza con su gran legado: «Licht», su ciclo operístico que debe ser ejecutado cada tarde durante una semana, cuya última escena es la ya citada que se estrenó en Canarias.
Fue pionero en el campo de la improvisación electrónica, en las performances electrónicas en directo y también en el ámbito de la música intuitiva.
Nacido en Mödrath, cerca de Colonia, el 22 de agosto de 1928 perdió a su padre en la guerra y su madre fue internada en un hospital psiquiátrico y ejecutada en 1941. Durante la posguerra trabajó como granjero mientras estudiaba violín, piano y oboe y descubría el jazz.
Karlkeinz Stockhausen se casó con la compositora Doris Andreä, con la que tuvo cuatro hijos, Suja (1953), Christel (1956), Markus (1957) y Majella (1961). Más tarde se casó con la pintora Mary Bauermeister, con la que tuvo otros dos hijos, Julika (1966) y Simon (1967).
Publicado por jrtapia @ 0:10  | Se dice, se comenta
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