sábado, 15 de diciembre de 2007
Timothy Brown, trompa
Evergreen Symphony Orchestra/Lim Kek-Tjiang



La trompa es un instrumento perteneciente a la familia del viento metal. Está formada por un tubo delgado que se ensancha gradualmente, de 2 a 5’5 m. de longitud, enrollado sobre sí mismo en uno, dos o tres círculos, con un gran pabellón. Su embocadura es en forma de cono. Es el único de los aerófonos de metal en el que las válvulas se accionan con los dedos de la mano izquierda.

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Historia
Es un instrumento de gran antigüedad, y parece que hay que buscar su origen en las conchas y los cuernos utilizados para hacer señales, y que aún eran utilizados en el siglo XVII. En el siglo XVI parece que coexistieron dos tipos de trompas. Cavalli fue uno de los primeros compositores en utilizarla.

Las trompa de caza, enrollada en dos círculos y medio, debió nacer en Francia a fines del siglo XVII, y de ahí el Conde von Sporck la introdujo en Alemania y Bohemia en torno a 1680. La embocadura era muy estrecha, su pabellón muy ensanchado y su forma era circular, con un tubo de casi cinco metros enrollado en varias vueltas. Ello permitía dar casi todos los armónicos del sonido fundamental por el simple toque de los labios. Al dar unos quince o dieciséis armónicos, el instrumento sólo era relativamente cromático en el registro agudo, donde los intervalos entre los armónicos son muy pequeños. Esta trompa era familiar en Inglaterra ya en torno a 1680. Bach y Handel escribieron partes muy floridas para este instrumento.

Poco después se empezaron a utilizar los cuerpos de recambio (tons de rechange) que colocados ente la embocadura y el tubo permitían cambiar la afinación básica de cada instrumento (“trompa de armonía”). Se llegó a contar con diez de estos tonos de recambio, aunque para cada tono se continuaba limitado a la serie de armónicos. Anton Joseph Hampel (c. 1705-1771), de la orquesta de la Corte de Dresde, mejoró este sistema colocando los tonos de recambio en el centro del instrumento. También a él se atribuye la técnica de las “notas tapadas”, tal vez tomada de los vecinos trompistas bohemios. Obstruyendo parcialmente con la mano el pabellón en su extremo interior, se podía hacer bajar el sonido hasta en un tono entero. Esta técnica obligaba a colocar la trompa recta y hacia abajo. Fue utilizada por Mozart en sus conciertos y por Beethoven en piezas de cámara, aunque la “igualación” de los sonidos “cubiertos” y los sonidos “abiertos” requería una gran destreza. A fines del siglo XVIII una formación orquestal regular contaba con dos trompas.

La introducción de válvulas, que hicieron de la trompa un instrumento plenamente cromático, corrió a cargo de Stölzel (1780-1844) y Blühmel en Silesia, quienes las patentaron en 1818 y llegaron a París en 1835. Posteriormente, el trompista francés Joseph Meifred perfeccionó el sistema de tres pistones para trompa y trompeta. Cada pistón abre un circuito complementario que alarga el tubo y baja así la nota emitida: un tono con el primer pistón, medio tono con el segundo y medio con el tercero. Así nació la trompa plenamente cromática con una extensión de tres octavas y una sexta. Weber fue el primer compositor alemán en sacarles partido, mientras en sus primeras obras Wagner utilizó trompas naturales y trompas con válvulas. Incluso el Trío en Mi bemol mayor para piano, violín y trompa op 40 de Brahms sigue estando escrito para el viejo instrumento. Hubo resistencia al cambio, pues la trompa había perdido parte de su personalidad, e incluso Bizet prescindió de ella en Carmen (1890).

A partir de entonces se impuso la trompa de válvulas, aunque la técnica de las notas “cubiertas” se ha seguido utilizando, y a este sistema se ha añadido la sordina. Hacia 1890 se añadió un cuarto pistón que permite transformar instantáneamente una trompa en Fa en trompa en Si bemol.
Publicado por jrtapia @ 18:00  | Inst. de viento metal
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