Silvia Marcovici, violín
Orquesta Filarmónica de Bucarest/Cristian Mandeal
La Sinfonía española, op. 21 es en realidad un concierto para violín y orquesta compuesto por cinco movimientos (aunque generalmente se omite el tercero), a medio camino entre la suite y la antigua sinfonía concertante. Esta obra corresponde a un período de interés por el exotismo transpirenaico en los compositores franceses. Sus movimientos son:
I. Allegro non troppo
II. Scherzando (Allegro molto)
III. Intermezzo (Allegretto non troppo)
IV. Andante
V. Rondo (Allegro)
La Sinfonía Española tuvo como destinatario al gran virtuoso español Pablo de Sarasate, amigo del compositorAunque nacido en España, Sarasate se había formado en París y Francia fue su patria adoptiva. Por su parte, Laló nacido francés, tenía ancestros españoles por parte de padre y madre. También se formó en Francia pero amaba y sentía profundamente su espíritu español.
A propósito de él escribió Paul Dukas: “Laló me parece y no solo a mí, un artista mediterráneo en su maravillosa y prodigiosa espontaneidad que de manera natural toma la forma de una danza, ese énfasis lo da su origen español y domina tanto su vida como su obra, hay España en la obertura del Rey de Ys (compuesta sobre una leyenda bretona) en su Concierto Ruso y sin exagerar en su Rapsodia Noruega...”
Laló tuvo que recorrer un largo camino antes de recibir reconocimiento, en parte, a causa del ambiente de frivolidad que dominó la música francesa durante el segundo imperio, tenía cincuenta años cuando alcanzó la fama con el estreno de su concierto para violín opus 20 dedicado y estrenado por Sarasate. La Sinfonía Española opus 21, también dedicada a Sarasate, se estrenó en París el 7 de febrero de 1875, tuvo un éxito inmediato y permanece como una obra popular hasta hoy.
El estilo de tocar de Sarasate parecía muy moderno en su tiempo, diferente al más retórico y afectado de sus colegas, su sonido no era muy grande pero sí muy puro y brillante, con una técnica flexible que le daba gran claridad a las interpretaciones, según todos lo que lo escuchaban. Además, tenía un maravilloso sentido del ritmo que sobresalía especialmente en la interpretación de la música española.
En los movimientos de la Sinfonía, resuenan aires tradicionales españoles, una lánguida malagueña que contrasta la vivacidad del primero, en el segundo se escucha el ritmo de la seguidilla, el tercero a veces es omitido en las interpretaciones y aún en las grabaciones, por ser una especie de interludio, se basa en un ritmo de origen morisco. El cuarto, es un movimiento muy discutido, el solo del violín se ha calificado de folclórico español por algunos pero de escandinavo por otros... , en el rondó final, que es brillante, también aparece la malagueña que se escuchó al comienzo.