Francesco Cilea fue el heredero de la corriente verista italiana de finales del siglo XIX y principios del XX. En 1913, tras estrenar un poema sinfónico coral en honor de Giuseppe Verdi en el Teatro Carlo Felice de Génova, Cilea se dedicó a la enseñanza. Dictó clases en Florencia, Palermo y finalmente Nápoles, donde trabajó desde 1916 hasta su retiro en 1936. El mayor éxito de Cilea y su más famosa ópera fue Adriana Lecouvreur, estrenada en Milán en 1902 con Angelica Pandolfini y Enrico Caruso.
Su padre era un destacado abogado que esperaba ver a su hijo siguiendo esta profesión, pero cuando el niño tuvo nueve años le mostró algunas composiciones a Florimo, bibliotecario del Conservatorio de Nápoles y una antigua figura de renombre en la música napolitana. Florimo quedó lo suficientemente impresionado como para recomendar una enseñanza musical formal. Después de algunos estudios preparatorios el muchacho fue admitido en el Conservatorio de Nápoles en 1881 y permaneció en él hasta 1889. Entre sus maestros tuvo a Cesi y a Paolo Serrao.
Unos meses antes de la graduación de Cilea, se estrenó su primera incursión en la ópera, “Gina”, y fue tan favorable la impresión que causó que el joven consiguió un contrato con la casa editora Sonzogno. El primer fruto de esta asociación fue “La tilda” (1892), que explotaba los personajes veristas de moda. La partitura, aparte de un gracioso saltarello, no tuvo mayor repercusión, aunque Sonzogno intentó acrecentar el interés por ella en Viena (septiembre de 1892). Este traspié motivó a Cilea, que nunca fue un compositor fácil, a sostenerse económicamente por medio de la enseñanza.
Su primer puesto académico fue el de profesor de piano en el Conservatorio de Nápoles en 1894 (era un excelente pianista y compositor para este instrumento). En 1896 se trasladó a Florencia para enseñar teoría y contrapunto en el Reale Istituto Musicale.
La siguiente aventura operística de Cilea fue mucho más exitosa. En el Teatro Lirico de Milán se estrenó en 1897 su obra “L’Arlesiana”, basada en la tragedia de Daudet y con Caruso en el rol de Federico. El impacto causado por el tenor con el “Lamento” ayudó a promover la ópera y los inicios de su propia carrera. Cilea más tarde revisó y mejoró “L’Arlesiana” ya que era consciente de los fallos estructurales de su obra. En 1898 recortó los cuatro actos a tres. En 1910 la revisó de nuevo y le agregó un aria para Rosa Mammai (Esser madre e un inferno) y una nueva escena para ese personaje y el Innocente. Y en 1937 agregó un nuevo preludio.
El mayor éxito de Cilea y su más famosa ópera fue la siguiente, Adriana Lecouvreur, basada en la obra de Scribe y Legouve que había promovido a Sarah Bernhardt. Fue estrenada en Milán en 1902 con Angelica Pandolfini (Adriana) y Caruso (Mauricio).
Cinco años más tarde ya había pasado por las principales casas de ópera y el mismo compositor estuvo presente para su estreno en el Covent Garden en 1904. Luego intentó trabajar con un libreto de Renato Simoni, “Ritorno dell’amore”, pero eventualmente lo dejó en suspenso para componer “Gloria” sobre un libreto de Arturo Colautti. Estrenada en La Scala en 1907 por un notable elenco encabezado por Toscanini en el podio, la obra no tuvo éxito, y en una versión revisada que se presentó en Nápoles en 1932, tampoco lo consiguió. La ópera en sí es una gran obra y el más ambicioso esfuerzo de Cilea.
En 1904 Cilea dejó su cargo en Florencia, en 1913 fue nombrado director del Conservatorio de Palermo y en 1916 cambió a un puesto similar en el Conservatorio de Nápoles que mantuvo durante dos décadas. Sus últimos años los pasó tranquilo pero con una salud decadente y una sordera creciente en su villa de Varazze. Cilea escribió en 1909 una ópera más, “Il matrimonio selvaggio”, sobre un libreto de G.di Bognasco, pero la obra nunca se estrenaría. Entre las otras partituras de Cilea hay dos suites orquestales, un poema sinfónico para tenor, coro y orquesta (Il canto della vita), Lodi Sinfoniche y numerosas obras de cámara, incluyendo un trío con piano y una sonata para este instrumento. También escribió numerosas canciones.