domingo, 30 de diciembre de 2007
Fernando SANS-RIVIÈRE
LA RAZÓN, 29-12-2007


«La Cenerentola»
De Rossini. Intérpretes: J. D. Flórez, D. Menéndez, B. de Simone, C. Obregón, I. Mentxaka, J. DiDonato y S. Orfila. Director: P. Summers. Direc. de escena: J. Font (Comediants). Liceo. Barcelona, 23-XII-07.

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El segundo trabajo de Joan Font (Comediants) para el Liceo ha sido un nuevo éxito por su capacidad imaginativa y de seducción en la adaptación a la ópera de Rossini con una puesta en escena funcional y colorista. Quizá lo que sorprendió más fue el extraordinario vestuario de Joan Guillén, que tendió a interpretar a los personajes del cuento de Perrault como si de juguetes de madera se tratasen, todos de vivos colores y con formas estilizadas que contrastaron con una escenografía única algo gris, pero que jugó con una cuidada iluminación de Faura y unos detalles para los cambios de escena sutiles y de gran inteligencia.
La pareja protagonista estuvo formada por dos de los solistas más apreciados del panorama internacional. Don Ramiro, a cargo del peruano Juan Diego Flórez, quien desgranó su parte con su extraordinaria capacidad de fraseo, exquisita dicción y sólida emisión en todo el registro. El tenor estuvo brillante en todas sus arias y deleitó con la candidez de su personaje y con la perfecta conjunción con su pareja femenina. La destacada emisión de la mezzo-soprano de Kansas Joyce DiDonato, el cuidado fraseo y una coloratura impresionante la han convertido en pocos años en una de las intérpretes rossinianas más destacadas. Su interpretación como Cenerentola, muy encorsetada en el frágil personaje de la hermana infamada, fue ganando enteros en el segundo acto y se destapó definitivamente en su espectacular aria final y la subsiguiente «cabaletta». Interesante la labor de Bruno de Simone como un Don Magnifico de gran altura interpretativa y sólida emisión vocal bien adaptada al canto «sillabato», al igual que el barítono David Menéndez, quien construyó un Dandini noble y eficaz. Solvente la labor de Cristina Obregón como Clorinda y eficaz la Tisbe de Itxaro Mentxaka. Muy adecuado, por su parte, el Alidoro de Simon Orfila. El Coro del Liceo trabajó a fondo a nivel actoral y ofreció una interpretación de la partitura sólida. El director musical de la Ópera de Houston, Patrick Summers, dió una lectura muy matizada y pulcra de la partitura rossiniana al frente de una Sinfónica del Liceo homogénea y precisa.
Publicado por jrtapia @ 0:18  | Se dice, se comenta
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