jueves, 03 de enero de 2008
Orquesta Filarmónica de Berlín
Mariss Jansons, director



Bedřich Smetana (1824-1884), compositor checo - más precisamente bohemio -, forma junto con su contemporáneo Antonin Dvořák el par de más sólidos pilares en que se basa el nacionalismo musical checo, con obras profundamente arraigadas en la historia, la geografía y, sobre todo, en el sentir popular.

Claro ejemplo de ello, en el caso de Smetana, es el ciclo de poemas sinfónicos “Mi Patria” y la ópera “La novia vendida”, la más conocida y la más popular de las ocho que este compositor escribiera.

En 1864 se abrió en Praga el Teatro Nacional, para el que Smetana escribió varias óperas, todas ellas inspiradas en temas checos. La primera sería “Los brandenburgueses en Bohemia”, estrenada en 1866. El libreto era de Karel Sabina y se trataba de una ópera seria y de corte patriótico.

La buena respuesta que tuvo esta ópera hizo que Smetana encargara de inmediato un nuevo libreto a Sabina para una nueva obra escénica. Surgiría así entonces “La novia vendida”, una ópera de carácter cómico y alegre, muy enraizada en lo popular.

Sin esperar a tener los textos para ponerles música, Smetana concibió la hoy tan famosa obertura y también el coro inicial como primeros y anticipados pasos (ese coro en forma de polka vendría de una de las “Escenas Nupciales” para piano, de 1849).

La composición de la ópera se realizó entre mayo de 1863 y marzo de 1866, período de mucha felicidad en la vida de Smetana, ajeno aún a la sordera y los desequilibrios mentales que lo afectarían en décadas posteriores.

El estreno de “La novia vendida” tuvo lugar en el citado teatro bajo la dirección del propio Smetana, el 30 de mayo de 1866, con un éxito moderado.

En su versión original la obra tenía dos actos y se asemejaba a una opereta, con alternancia de números musicales y diálogos hablados. En 1869, para una representación en París que no se concretó, Smetana agregó un aria para la soprano y dos de sus célebres danzas. En septiembre de 1870 la obra conoció su versión definitiva, para un montaje en San Petersburgo, en la cual los diálogos fueron cambiados por recitativos cantados y de los dos actos originales se pasó a los tres con que la obra hoy se conoce.

“La novia vendida” es un típico relato de ambiente campesino, de trama y realización simples. Es uno de los mejores ejemplos del género de la ópera cómica y fiel estampa del folclore checo. Tan suya siente en pueblo checo esta ópera que en 1952 “La novia vendida” ya había alcanzado las 2.000 representaciones sólo en el Teatro Nacional de Praga.

Fuera del ámbito checo la ópera cuenta con un escaso número de representaciones, así como muy pocas grabaciones discográficas.

Para el gran público “La novia vendida” se mantiene vigente sólo por la familiaridad que han logrado su obertura y la serie de danzas que la ópera contiene.
Publicado por jrtapia @ 18:00  | La Ópera
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