Orquesta Filarmónica de Berlín
Herbert von Karajan, director
En la última de las sinfonías de Chaikovski, escrita en 1893, predomina un ambiente lleno de tristeza. Respecto a esta página musical el compositor se declaró más satisfecho con ella que con todas sus otras obras y manifestó: «Puedo decir sin exageración que en esta obra he puesto toda mi alma». No obstante, el día de su estreno, que tuvo lugar el 28 de octubre de 1893, la sinfonía recibió una fría acogida por parte del público más por la poco afortunada dirección del compositor que por razones musicales. Nueve días después del estreno Chaikovski murió después de tomar una dosis de arsénico, obligado repentinamente a suicidarse ante la amenaza de un escándalo en su vida privada en el cual se verían involucrados miembros de la aristocracia rusa. La versión más difundida de este hecho, que fue aclarado por la musicóloga Alexandra Orlova, es que la causa de su muerte fue el haber tomado un vaso de agua contaminado con el cólera. Muchas razones han llevado a los estudiosos del arte musical, comenta A. Lischké, a considerar que la Sexta sinfonía de Chaikovski es una «retrospectiva autobiográfica que desemboca en un réquiem para sí mismo –incluso en la partitura se encuentran fragmentos del Réquiem ortodoxo–, resultante de una premonición que el compositor habría tenido de su próximo fin».