jueves, 07 de febrero de 2008
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El maestro Eiji Oue


Diario ABC, 6 de febrero de 2008
Temporada OCNE
«Novena sinfonía» de Mahler. Int.: Orquesta Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya. Dir.: E. Oue. Auditorio Nacional. Madrid. 1-02-08

ANTONIO IGLESIAS
Sobre la sólida base de ocho contrabajos, se erige, soberana, la gran Simfònica de Barcelona (OBC) que acaba de visitarnos en nuestro Auditorio Nacional, consiguientemente reforzada para alcanzar de conveniente manera una versión de la colosal «Novena Sinfonía», de Gustav Mahler, el en vida famoso director de la orquesta austriaca y figura auténtica de la composición en su período romántico, en el que no pocos estiman antecedente de la atonalidad.
Pese a notorios contrastes, la obra vuelve a hallarse tintada por la muerte y así, su general contorno, es dramático teñido por una enorme melancolía, surgiendo de su rica temática, emotiva en alto grado. Quienes encuentran excesiva su duración de hora y media, hasta con momentos tan dilatados como ese enorme y mantenido «pianissimo» de su gran final, son su derivada antítesis.
La colectividad catalana trajo como timón directorial al japonés Eiji Oue, con extraordinario currículo profesional enraizado en los Estados Unidos y Europa, hoy titular de la Simfònica barcelonesa, que llevó la extensa y compleja partitura mahleriana de memoria, dictándola con gesto holgado de plasticidad evidente, dada la respuesta convencida de unos profesores que saben secundar sus indicaciones, con lo cual la versión alcanzó cimas de soberana identidad. Brillante en todas sus familias, quizá nuestra predilección vaya hacia el metal y las trompas, en todo momento capaces de expresar con calidad y emoción infrecuentes.
El dramatismo y sus tensiones románticas cuando el primer tiempo, «Andante commodo»; el sabio contraste de lo popular del «länder» y vals del segundo; el aire soberano de un dominio de lo imitivativo cuando el «scherzo», tercero; y con su vuelta genial al perfume del primero en un sublime «Adagio» final, serían las más encomiables características de una estupenda versión general, si consideramos su contorno expresivo, vivido con meritoria profesionalidad por la centuria invitada a unos «Viernes de la Nacional de España», con nuestro Auditorio casi lleno.
Publicado por jrtapia @ 14:28  | Se dice, se comenta
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