martes, 12 de febrero de 2008

Publicado por jrtapia @ 8:00


György Cziffra, piano
Orquesta de la Radio de Luxemburgo/G. Cziffra jr.






Cesar Franck nació en Lieja (Bélgica) en 1822; murió en París en 1890. A la edad de 15 años, habiendo emigrado a Francia, entró al Conservatorio de París después de haber iniciado sus estudios musicales en su patria. Recibió lecciones particulares del compositor y gran pedagogo bohemio Anton Reicha. En París terminó por radicarse hasta el fin de su vida. Sus extraordinarias dotes de organista le valieron que fuese nombrado organista de la iglesia de Santa Clotilde, cargo que desempeñó brillantemente por muchos años. Nacionalizado francés, ingresó como profesor de órgano en el Conservatorio de París. A pesar de no haber llegado nunca a desempeñar oficialmente la cátedra de composición en dicho instituto, sus consejos y enseñanzas eran de tal valor, que en torno a él se agruparon numerosos alumnos, llegando así a formar escuela, de la que salieron muchos de los mejores compositores de la Francia contemporánea. Franck era de carácter apacible y de una gran bondad. Sus alumnos le llamaban cariñosamente “Papá Franck”. Vivió siempre pobremente, consagrado por entero a la composición y al ejercicio del profesorado.

Su obra comprende música sinfónica y de cámara, piezas de piano y de órgano, y dos oratorios. Es sorprendente que casi toda esa música haya sido compuesta cuando Franck había cumplido los 50 años de edad.

Entre sus obras sinfónicas más notables se cuentan: los poemas sinfónicos El cazador maldito, Los Djinns y Psyché, éste último, con coros, es una obra muy fina, de suave colorido y de un elevado idealismo; la Sinfonía en Re menor, de vastas proporciones y de una inspiración noble y sostenida, es una de las mejores sinfonías que se hayan escrito después de las de Beethoven; y las Variaciones Sinfónicas para piano y orquesta, obra admirable por la técnica pianística que desarrolla.

Entre las obras de cámara merecen citarse: la Sonata para violín y piano, una de las obras más inspiradas de Franck y en la que pueden admirarse el arte con que éste trabaja la forma cíclica; el Quinteto con piano en la menor, y el Cuarteto de cuerdas en Re mayor, cuya forma verdaderamente arquitectural es de una gran novedad y de estilo muy elevado.

Las principales composiciones para piano son: el Preludio, Coral y Fuga y el Preludio, Aria y Final, obras en las que se advierten la influencia de Bach, y son además, muy hermosas por la originalidad y perfección de su forma, así como por la belleza de los temas en ellas desarrollados.

Para órgano compuso Franck muchas piezas de diferentes estilos, Fantasías, Ofertorios, una Pastoral, una Pieza Heroica, etc. Pero lo más notable que escribió para este instrumento son sus Tres Corales, de imponente arquitectura y de espléndida sonoridad.

De sus dos Oratorios, el titulado Redención es el menos importante; el otro en cambio, Las Bienaventuranzas, es una obra maestra en la que tradujo Franck lo más íntimo de sus sentimientos religiosos. Ocupa un lugar eminente entre los oratorios modernos y es de muy difícil ejecución.

César Franck fue un compositor principalmente místico. Se le puede considerar como el más digno continuador de la tradición de Bach, aun cuando en su obra subsiste todavía mucha influencia del Romanticismo. Por la elevación de su pensamiento y la sólida estructura que presentan sus grandes obras, de una forma impecable, ha sido comparado su arte con el de las grandes catedrales góticas de la Edad Media. Como creador, aportó numerosas innovaciones. Fue Franck, en primer lugar, quien supo llevar a un alto grado de perfección la forma cíclica en la estructura de la sonata; forma que consiste en elaborar toda la obra valiéndose de ciertos temas especiales, muy breves, los cuales reaparecen con diversas modificaciones en cada una de las partes constitutivas de la sonata, ejerciendo una función reguladora y unificadora. Este procedimiento había sido ya empleado por compositores anteriores a Franck -Liszt, entre otros-, pero ninguno había logrado sacarle tanto provecho artístico ni desarrollar en forma tan cabal sus posibilidades expresivas y formales. La armonía de Franck, por otra parte, basada principalmente en el uso del cromatismo y de la modulación expresiva, es otro importantísimo elemento de su música, verdaderamente nuevo y personal.

La influencia de César Franck ha sido grande sobre sus contemporáneos y sucesores. Puede decirse que él y Debussy son los dos pilares esenciales del renacimiento musical en Francia. Entre los sostenedores y discípulos de la escuela Franckista figura Vicent d’Indy, quien fue uno de los fundadores de la Schola Canforum de París, compositor de severas normas y sobresaliente pedagogo; Ernest Chausson, Gabriel Pierné, Emmanuel Chabrier, y muchos otros que se han destacado entre los compositores franceses de finales del siglo XIX y principios del XX.

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